jueves, 2 de enero de 2025

VACACIONES CON LA TÍA MELODY - HISTORIA TG

 -- Escrita por “Irene Naridza”

A John le desagradaba ir de vacaciones con su tía. Pero no tenía más opción. Sus padres eran ambos empresarios en una de las empresas más importantes de seguros de vida del país. Por lo que pasaban ocupados gran parte del tiempo. Incluso en días normales. Estos salían muy temprano y llegaban bastante tarde, por lo que su interacción con ellos era casi nula.

Esos días John tenía una niñera que cuidaba de él, pero en vacaciones las pasaba con su tía Melody y sus dos primas que eran mayores a él. Eso logró que John se sintiera algo desconectado de sus padres, pero de igual forma sentía un gran apego por ellos.

Lo que John odiaba de todas las vacaciones en la casa de su tía, es que ella estaba obsesionada con la feminidad. Todo en su casa era bastante femenino, rosa o de colores bastante femeninos. Hasta allí no había nada raro ya que después de todo, la Tía Melody era una mujer que criaba dos niñas.

La tragedia que daba paso a una extraña obsesión era que su esposo había muerto hace un par de años. Desde entonces no quería hombres dentro de su casa incluso si se trataba de algún amigable vecino. Solo toleraba a familiares que estuviesen de visita por pocas horas. En cuanto a John. Como él debía quedarse por al menos dos meses, el trato hacia él era un tanto diferente.

“Oh, John, querido. Veo que ya llegaste.” Dijo su tía al verlo con su maleta en la puerta de su casa. “Vamos, entra. No tenemos tiempo que perder.” Lo dejó entrar y lo llevó directamente hacia el segundo piso, a la habitación de huéspedes. Esta era mediana pero acogedora, las paredes estaban cubiertas con un rosa pálido y dibujos de mariposas y distintas especies de aves.

“Bien. Como siempre. Vamos a guardar esto, pues no vas a necesitar nada de lo que contiene.” Dijo su tía mientras guardaba su maleta en la parte de abajo del guardarropa de la habitación. Pudo ver por un momento como el guardarropa tenía varios vestidos de distintos colores y diseños colgados en percheros.

“Las clases de ballet empezarán en una hora, así que date una ducha, ponte esto y ven al salón de clases en cuanto antes.” Ordenó mientras de un cajón sacaba una bolsa con un conjunto de ropa. “Tía Melody…” dijo tímidamente. “¿En serio debo hacer esto? Soy un chico, si voy a practicar ballet en tu academia, ¿Al menos puedo usar el uniforme de chicos?” Preguntó con unos ojitos tiernos.

“Lo siento, John. O debería decir Jenifer. Conoces las reglas de esta casa. NADA DE VARONES por más de cinco horas.” Respondió con firmeza. “Como te quedas por varios días, tendrás que estar como una pequeña dama.” Continuó indicando mientras John daba un suspiro. “Además. ¿no te he dicho ya que te ves adorable como una niña?” Pellizcó su mejilla cariñosamente.

“Sí tía, me lo has dicho… gracias por el cumplido.” Dijo, resignándose a aceptar su rol temporal. “Oh, casi lo olvidaba. No olvides tu pastilla de miel.” Dijo mientras sacaba un caramelo de miel del bolsillo de su vestido. “Ten. Pese a que tu voz ya es bastante aguda por los caramelos que te he dado en las vacaciones anteriores, siempre es bueno un refuerzo.” John, quien se la pasó de inmediato, tenía un sabor agradable.

“Vamos. Practica diciendo tu línea de presentación. Este año tengo varias alumnas nuevas a las que les fascinaría conocerte.” Indicó su tía, expectante por oírlo. John esperó un poco para que el caramelo hiciera efecto. Cuando sintió que esta se había disuelto en su garganta. Buscó en sus memorias la línea que su tía le había indicado, cuando la recordó estuvo listo para hablar.

“Hola. Soy Jenifer, tengo 11 años. Madame Melody es mi querida tía.” Dijo con una voz bastante femenina. “Te oyes espléndida, pequeña.” Felicitó su tía. “Ahora dúchate y cámbiate. Yo iré a hacer lo mismo.” Dijo antes de salir de la habitación, dándole a Jenifer su privacidad. Jenifer le dio un vistazo al conjunto de ropa que su tía había dejado sobre la cama de sabanas rosadas y dio otro suspiro. “Supongo que no tengo de otra.” Concluyó para si misma y se puso en marcha.

Se quitó su ropa de chico. Pantalones cortos, una camisa azul oscura y unos zapatos deportivos del mismo color. Las puso en la cesta blanca de la ropa sucia y se dio una ducha tal y como su tía había indicado. Usó el champo rosa para lavar su largo cabello rubio. Lo hizo tal y como su tía se lo había enseñado el año pasado. Desde esas fechas se lo había dejado crecer, ahora estaba bastante largo.

Cuando estaba en la escuela como John, se lo recogía en una coleta bastante masculina para evitar el acoso de sus compañeros. A sus padres no pareció molestarles. En las cortas veces que se veían su madre le dio consejos para cuidar su largo cabello. Incluso le compró shampoo y acondicionadores que lo mantenían lacio y fuerte.

Cuando terminó de darse un baño se secó con dos toallas blancas con diseños de flores. Una para secar su cuerpo y otra para secar su cabello. Se cubrió con otra toalla rosa del mismo diseño y salió del baño.

Se puso los pantis y las pantimedias blancas. Deslizó sus piernas dentro de ellas y las subió hasta su cintura, le tomó un poco hacer que quedara completamente ajustadas y sin arrugas.

Luego fue el leotardo rosado. “Este es un poco más grande.” Se ajustó perfectamente a su figura. Se puso las zapatillas de ballet, estas todavía eran de principiante, por lo que no era necesario atar el lazo. Pero su tía ya se lo había enseñado. Luego fue la falda de gaza. Esta era bastante fácil de ponérsela. Solo la levantó hasta su cadera y esta quedó ceñida perfectamente.

“No puedo mentir. Me veo… linda.” Confesó al ver su reflejo en el espejo del guardarropa. Caminó hasta el tocador junto a su cama. Tomó un cepillo y comenzó a cepillar su cabello. Lo recogía por manojos y le daba cinco pasadas con el cepillo a cada una. Cuando terminó. Se lo recogió en un moño de danza.

Su tía y sus primas le habían enseñado a como peinarlo cuando usaba las extensiones el año pasado. Con su cabello real debía ser más delicado, pues un tirón descuidado causaba mucho dolor.

Un sacudón en la puerta la hizo sobresaltarse y dar un pequeño chillido. “¿hola?, Jenifer. ¿Estas allí?” Dijo una niña al otro lado de la puerta. La reconoció de inmediato. Era Olga, una de sus primas. “Sí. Estoy aquí. Me asustaste.” Se levantó del tocador y abría la puerta. Su tía la había dejado con el seguro puesto para que nadie entrase mientras se estuviese cambiando o mucho peor, mientras se estuviese bañando.

“Aquí estás.” Chilló Olga. Quien ya tenía su traje de ballet puesto, era uno idéntico al de Jenifer. “Que gusto verte, no te veía desde hace mucho.” Dijo mientras aún la abrazaba. “Em, Olga. Vamos a la misma escuela.” Respondió Jenifer, un poco asfixiada por el fuerte abrazo. “Yo que sepa, voy a la misma escuela con John, no Jenifer.” Respondió su prima al soltarla.

“Siempre es una completa alegría verte. Jenifer. Me gustaría que pudiésemos vernos más seguido.” Dijo mientras la sostenía de los hombros. “Y a mí me gustaría que pudiese ser John más seguido cuando estoy aquí.” Respondió Jenifer mientras tomaba aire, recuperándose del abrazo. “Ya lo eres todo el tiempo cuando no estás aquí. ¿por qué no cambiar de aire? Si al fin y al cabo, te va muy bien ser Jenifer.” Dijo Olga con una sonrisa.

“Puede que en eso tengas razón, pero enserio me gustaría poder ser John. Aunque bueno. Si es la casa de la Tía Melody. No tengo más remedio que seguir sus reglas.” Concluyó. “Desde luego. Ya sabes cómo se puso mi madre desde que mi padre murió. Fue muy duro para ella.” Dijo Olga en un tono lúgubre. “Esta es una forma de recuperarse, es un tanto rara. Pero, al fin y al cabo, es una forma que parece funcionar. Ya no está tan negativa como al principio.” Agregó.

“La academia de ballet de verano fue otra de las formas para lidiar con nuestra pérdida. Fue su forma de ocupar su mente. Y no le ha ido nada mal. Eso lo sabes tú de primera mano. Has aprendido ballet bastante bien con la instrucción de mi madre.” Comentó Olga guiñándole un ojo a Jenifer.  

“Desde luego que sí. Tu madre es buena maestra.” Respondió alegremente. “Por supuesto que sí. Como es maestra de matemáticas en nuestra escuela. Mantiene sus capacidades de enseñanza.” La tía Melody, pese a que parecieran ciencias bastante opuestas, logró dominar tanto los números como la danza. Ambas eran sus aficiones desde niña, lo que la llevó a desempeñarse bastante en ellas al punto que podía incluso enseñar a otros sobre estas.

“Andando. Que se nos hará tarde, ¿no querrás que mi madre nos riña?” Dijo Olga mientras tomaba a Jenifer de la mano y comenzaban a caminar. “No, claro que no.” Respondió la invitada.

Bajaron las escaleras y cruzaron el patio trasero hasta la cerca que dividía la propiedad con la parte de atrás del local donde la tía Melody tenía su academia de ballet de verano. Al otro lado era otro patio bonito.

Olga se puso el abrigo que había tomado antes de salir de casa. “¿Qué pasa? ¿tienes frío?” Preguntó Jennifer. “No. Es para verme mejor. Como hay alumnas nuevas. Quiero que me vean deslumbrante desde el primer día.” Explicó Olga. “Que yo sepa, eso se llama vanidad.” Dijo Jennifer, no reprendiéndola, si no en un tono amigable.

“Las mujeres somos vanidosas. Deberías aprender un poco de eso Jenifer. Ya sabes, porque aquí debes ser una.” Respondió Olga. “No lo se. La vanidad es algo negativo.” Dijo Jennifer. Ya estaban bastante cerca del local de ballet. Ya podían escuchar la música clásica de violines. “Lo es si dejas que sea lo más importante. Pero no si la tienes con mesura.” Dijo Olga imitando el tono sabio de su madre cuando daba sus clases.

“Será divertido. Te lo aseguro.” Esas palabras fueron suficientes para convencer a Jenifer. “De acuerdo. Pero después de las clases de ballet.” Accedió. “Yay, que emoción. Verás que te va a gustar.” Le dio otro abrazo. Olga estaba muy emocionada de tener a su prima para jugar y hacer cosas de chicas. Ya tenía a su hermana Erica para hacerlo. Pero siempre era bueno tener a una más en el grupo.

Ambas entraron al salón y encontraron a todas las alumnas de su madre charlando entre sí mientras esperaban los escasos minutos para comenzar la clase. Allí estaba también Erica. Quien estaba ayudando a su madre a colocar los últimos detalles en orden para la clase. Esta vio desde la distancia a Jennifer y no pudo ocultar su alegría. “Hola Jennifer. Gusto en verte.” Saludó dando un chillido. Ella devolvió el gesto de forma más discreta y calmada.

Olga y Jennifer estuvieron charlando sobre cosas de la escuela por los cortos minutos que faltaban, siendo cuidadosas de no dejar escapar detalles que revelaran la verdadera identidad de Jennifer. Cuando empezó. La tía Melody hizo que todas se sentaran en los tapetes rosados. Llamó a cada una por su nombre y pidió que se presentaran a la clase.

Todas hicieron caso, cuando llegó el turno de Jennifer. Esta se levantó y dijo su línea, ya ni siquiera debía decir un diálogo memorizado. Dijo según lo que sabía de si misma. “Hola, me llamo Jennifer. Tengo 11 años. Me gusta el ballet. Y Madame Melody es mi tía.” Esa afirmación dejó sorprendidas a las demás niñas.

“Para las que sean nuevas. Jennifer es mi querida sobrina.” Exclamó Melody. “Olga y Erica son mis amadas hijas. Pero que eso no las confunda. A todas las instruiré y calificaré con la misma vara de medir. Con ninguna tengo preferencia y soy estricta con todas por igual.” Aclaró a todas las presentes.


“(Este será otro verano largo)” Pensó para si-misma Jennifer. Mientras comenzaba a hacer los ejercicios de calentamiento tal cual los indicaba su tía. Ella daba clases de ballet tanto a principiantes como a avanzadas. La clase de hoy era para avanzadas. Normalmente hacía un test de rendimiento para determinar en que grado estaban las estudiantes. Entonces recomendaba a los padres algún nivel en sus cursos.

Debido a que esta era ya la segunda vez que estaba de vacaciones con su tía Melody. Ya tenía un nivel algo avanzado. Sus habilidades no iban más allá de una aficionada, pero aún así. Tenía bastante elegancia a la forma de moverse. Seguía practicando los ejercicios básicos en su casa cuando estaba sola. Así no decepcionar a su tía. A Jennifer no le desagradaba el ballet. Veía más de una forma de sacarle provecho, pero quería mantenerlo en secreto.

 

FIN
----------------------------------------

 

----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----

-------------------------------------------------------------------------------

Link English Caption in Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories/art/1141791302 

-------------------------------------------------------------------------------

Link Spanish Story in Wattpad: https://www.wattpad.com/story/343319827-vacaciones-con-la-t%C3%ADa-melody

-------------------------------------------------------------------------------

Link English Story in Wattpad: https://www.wattpad.com/story/343320473-vacation-with-aunt-melody  

-------------------------------------------------------------------------------

Link English Caption in Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/2025/01/vacations-with-aunt-tg-story.html  

-------------------------------------------------------------------------------

Link Spanish Caption in Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/2025/01/vacaciones-con-la-tia-melody.html  

-------------------------------------------------------------------------------

 

 

------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Sister to Reflection - TG STORY

 --------------- Sister to Reflection ---------------

-- Written by “Irene Naridza”

Laughter filled Apartment 46. The fresh memories of their revenge against Xander brought so much excitement that no one could contain their laughter.

“The way he wriggled like a larva. I wish I had recorded it.” said the red-haired girl, taking a deep breath. “Your plan took time, Marian. But in the end, it was a total success.” said the blonde girl as they high-fived. “I’m good at this. But the deciding factor was patience. We had to let Xander feel attracted to ‘Danny’ so we could execute it.” Marian said.


“I didn’t mind being used as bait. I wanted Xander humiliated. And we DID IT.”
said Daniel, raising his drink. “I wonder what the fraternity boys will do to him. Probably make him drink glue or some other immature hazing ritual they love.” Daniel said, rubbing his hands together. He knew he wouldn’t get to see it, but he hoped it would be a grand humiliation.

“I don’t think glue will be the sticky liquid they smear on Xander. And I doubt they’ll use condoms, especially Tomas.” Marian said matter-of-factly. “Ew! Don’t mention those things while we’re eating.” Bondy complained, hesitating to take another bite of her burger.

“What do you mean by that?” Daniel asked, stopping just as he was about to sip his juice.
“You know. The frat boys are terrible. They’ll likely have fun with the ‘gift’ we left them in every depraved way a lustful mind can imagine.” Marian replied, twirling her fingers as she thought about all the stories fraternity members had shared about their excessive parties.

“Even if Xander tries to sue them, their rich frat buddies would use their connections to make sure it doesn’t go anywhere in court.” she concluded, remembering that Xander wasn’t the only spoiled rich kid at the university. There were a few who shared his habits.

Daniel fell into a deep silence, lost in thought. It wasn’t an unfamiliar situation. “We... we can’t let this happen.” he muttered. “Why not?” the blonde girl exclaimed. “Xander has taken advantage of several students in the same way, even us. Didn’t we all want to see him humiliated? Don’t you think it’s fair for him to be in a position of helplessness for once?” Ruby argued.

“Yes, it feels right. I’m glad he’s experiencing what it’s like to be in our position. But... this... this is too much.” Daniel responded, looking at his sister, who sipped her orange juice mixed with vodka as if the topic at hand were irrelevant.

“You said it yourself. The frat boys won’t hesitate to do... that... to Xander… now that we’ve dressed him up as a girl. Regardless of who he is, do you think it’s right to let something like that happen to anyone?” Daniel’s concern was clear in his teary eyes.

“No, of course not.” Marian exclaimed. “But Xander isn’t just anyone. He’s a harasser, an arrogant, annoying rich kid. What’s going to happen to him is a result of his actions.” she explained. “You know what happens to abusers in prison. Are you going to feel sorry for them too?” the blonde asked, looking at him sternly.

“Don’t you get it? WE are involved in this!” Daniel exclaimed so loudly that they all turned to look at him. “We dressed him up, tied him up, and left him in the boys’ locker room. If the frat boys take advantage of him, it’ll be on us.” he continued.

“Oh, I get it now. You’re scared he’ll sue us. That’s not a problem. We can use the same methods to make sure he doesn’t come after us.” the blonde explained. “But could you live with that on your conscience, knowing you handed someone over to a pack of wolves?”

Daniel’s question struck a chord with the girls. It wasn’t just about legality. They had long since found ways around the law. In an environment like this, the only thing that separated good people from opportunists was their values. If they did the same things as the fraternity boys, they would become what they hated.

Marian stood up and paced the apartment’s living room slowly, keeping a hand on her chin.
“We don’t have to give him a taste of his own medicine. We can give him a different medicine.” she said finally.

“If you really want to do that, we first need to stop the frat boys from giving him their ‘medicine’” the redhead said. “Exactly. We need to save him from being... mistreated.” Daniel said uneasily.

The blonde sighed. “We’re 22 years old. We’re adults. We can say things directly.” She stood up from the couch to grab her car keys. “Put on sportswear. We’re going to stop the frat boys from using Xander as their sex doll.”

Daniel swallowed hard. “That sounds awful.” the redhead said. “It looks even worse. Some of the frat members pay me to repair their inflatable dolls. They’re always broken. They won’t hesitate to do the same to Xander if they’re drunk enough.” she said, putting on her jacket and boots.

Daniel felt a cold sweat run down his back. They were dealing with something serious. His sister noticed his trembling hands and handed him some of her drink to calm him. It seemed to work, as he was able to suggest an idea for the plan.

“Tomas probably took Xander to the main fraternity house. It’s on the outskirts of the city.” Daniel said. “I vaguely remember the place. Tomas was one of the clients at the tailor shop where I work.” Bondy said, adjusting her jacket. “I remember the address clearly: West Periphery 15, Kirmen Street, House 515.” Daniel confirmed.

“Hey, I don’t think the four of us can take on several frat boys. Barging in could end badly. Don’t you think it’s better to call the police, explain the situation, and give them the address?” Ruby suggested.

Marian shook her head. “We want to do this as discreetly as possible. Plus, we need to convince Xander not to file lawsuits against us or the other girls.” she explained. Ruby thought for a moment but wasn’t convinced.

“We’re the ones who put him in this situation. But I think he’ll be less angry if we rescue him before Tomas tries to have his way with him.” The thought still gave Daniel chills.
“Stop saying that.” Daniel said.

Ruby snapped her fingers when an idea came to her. “We might need certain tools.” She rummaged through her bag and quickly pulled out four tubes of lipstick. “Red isn’t my color.” Marian said, giving one a glance.

“These aren’t real lipsticks. They’re pepper spray.” Ruby said, showing a small button on one side of the tube. “If you press hard enough, it sprays pepper and chili.” she explained carefully to avoid triggering it. “Did you make these yourself? That’s awesome.” Daniel said, making Ruby blush.



“Looks like we have a plan. We can perfect it on the way. Let’s hurry.”
Marian said, putting on her jacket and handing one to her brother.

The four girls took the elevator down to the complex's basement, which served as a parking garage. Each apartment had an assigned space, and it didn’t take long to find spot 46. Recently, additional parking spaces had been added outside, but there was an extra fee to use them.

Since the apartment was close to both the university and the girls’ workplaces, they didn’t usually need a car, except for Bondy. She used it not only to commute to her job outside the city but also to organize outings with her friends. Today, however, they had a mission.

Her car was a white 1979 Trans-Am. She’d bought it from her father, who sold it to her for just 100,000 Maygels (about $2,000 in the local currency) because it was an old car and, of course, because she was his daughter. The four of them fit perfectly, despite the car being a coupe.

The car cruised down tree-lined streets on the city outskirts before entering the nearby town. As they drove along its edge, the sound of electronic music grew louder. Bondy parked at a considerable distance once they spotted a three-story house that stood out with its blaring music, multicolored lights, and young people hanging around everywhere.

“What are they even celebrating?” Ruby asked. “Their favorite football team won a championship.” Daniel explained. “One of the requirements for joining the fraternity is being a fan of the BlueHats.”

“They’re a terrible team.” Bondy interjected. “Their fans usually chant racist slogans. Somehow, they won the season this year. It’s inexplicable.” She didn’t follow football herself, but her girlfriend did, and they often watched games as a way to spend time together.

“Stay in the car, Bondy. Ruby and Danny will come with me.” Miriam said, outlining her plan. “There’s always someone having sex at these parties. Tomas has probably reserved Xander for himself in his room. Danny, do you know where it is?” she asked, turning to her brother.

“Sure. It’s on the third floor, at the far end of the hallway to the right of the stairs.” He still remembered some things despite only having been there a few times.
“Perfect. Oh, one more thing. We’ll probably need you to act as a decoy so we can get inside.”

Daniel took a moment to process what she was asking. “WHAT!?” he exclaimed.


To Be Continued…
-----------------------------------------------------------------------


----------- If you find any misspellings or a dead link, please let me know. ------------


------- THANK YOU SO MUCH for WATCHING.  -------


HERMANA REFLEXIVA - HISTORIA TG

 ----- Reflexión de una Hermana -----

-- Escrita por “Irene Naridza”

Las risas inundaban el departamento 46. Los recuerdos frescos de la consumación de su venganza contra Xander traían tanta emoción que nadie podía contener la risa.

“La forma en cómo se movía como una larva, desearía haberlo grabado.” Dijo la chica pelirroja antes de tomar una bocanada de aire. “Tu plan tomó tiempo, Marian. Pero al final fue todo un éxito.” Dijo la chica rubia mientras chocaban los cinco. “Soy buena haciendo esto. Pero el factor decisivo fue la paciencia. Debíamos dejar que Xander se sintiera atraído a ‘Danny’ para que pudiéramos ejecutarlo.” Dijo Marian.


“No me molestó ser usado como carnada. Quería que Xander fuese humillado. Y lo LOGRAMOS.” Dijo Daniel mientras levantaba su bebida. “Me pregunto qué harán con él en la casa de la fraternidad. Seguramente hacer que beba pegamento o esas cosas inmaduras que les gusta hacer con los novatos.” Daniel se frotó las manos, sabía que no podría verlo, pero esperaba que fuese una gran humillación.

“No creo que sea pegamento él líquido pegajoso con el que vayan a embarrar a Xander. Dudo que usen condones, en especial Tomas.” Dijo Marian con tranquilidad. “Ew! No menciones esas cosas mientras comemos.” Se quejó Bondy, negándose por un momento a darle otro bocado a su hamburguesa.

“¿A qué te refieres con eso?” Dijo Daniel, deteniéndose cuando estaba por llevarse su vaso de jugo a la boca. “Tú sabes. Los chicos de la fraternidad son terribles. Lo más probable es que se aprovechen del ‘regalo’ que les dimos de todas las formas que a una mente lujuriosa se le pueda ocurrir.” Marian jugaba con sus dedos mientras pensaba en todos los relatos de los mismos miembros de la fraternidad sobre sus fiestas con excesos.

“Incluso si Xander intenta demandarlos. Los chicos ricos de su fraternidad usarían sus contactos para hacer que no progrese en ningún tribunal.” Concluyó recordando que Xander no era el único niño rico mimado de la universidad. Había unos cuantos que compartían sus mañas.

Daniel adoptó un profundo silencio y se sumió en sus pensamientos. No era una situación poco familiar. “Este…no… no podemos dejar que esto ocurra.” Murmuró. “¿Por qué no?” exclamó la chica rubia. “Xander se ha aprovechado de la misma manera de varios estudiantes. ¿No queríamos todos verlo humillado? ¿no te parece justo que sea él el que esté en la situación de impotencia?” reclamó Ruby.

“Sí. Me parece lo ideal. Me alegra que sienta lo que es estar en nuestra posición, pero… esto… es demasiado.” Respondió Daniel antes de mirar a su hermana que bebía jugo de naranja mezclado con Vodka como si el tema a discutir fuese irrelevante.

“Tú lo dijiste. Los chicos de la fraternidad no dudarán en hacerle… eso… a Xander ahora que lo disfrazamos como una chica. Independientemente de que sea Xander. ¿Te parece correcto permitir que algo así le ocurra a alguien?” La preocupación de Daniel se transmitía a través de sus ojos vidriosos.

“No. claro que no.” exclamó Marian. “Pero Xander no es cualquier persona. Es un acosador, arrogante y molesto chico rico. lo que le pasará es un resultado de sus acciones.” Se explicó ella. “Sabes lo que les pasa a los abusadores en prisión. ¿te sentirás mal por ellos también?” preguntó la rubia mientras lo miraba con severidad.

“¿No lo entienden? ¡Nosotros intervenimos en esto!” exclamó Daniel con tanta fuerza que todas lo miraron. “Nosotros lo vestimos así, lo atamos y lo dejamos en el vestidor de chicos. Si los de la fraternidad se aprovechan de él. Esto estará en nuestras manos.” Continuó hablando.

“Oh, ya entiendo. ¿Te da miedo que nos demande? No es problema. Podemos usar los mismos métodos para que no pueda ir a por nosotros.” Explicó la rubia. “¿Pero podrías vivir con eso en tu conciencia?, saber que entregaste a alguien a una jauría de lobos.”

La pregunta de Daniel tocó una fibra entre las chicas. No solo se trataba de legalidad, hace mucho que la ley podía saltarse. En un entorno así, lo único que diferenciaba a la gente de bien y los aprovechados eran sus valores. Si ellas hacían las mismas cosas que los chicos de la fraternidad, serían lo que ellas odian.

Marian se puso de pie y caminó por la sala del departamento lentamente mientras mantenía una mano en su barbilla. “No tenemos que darle una cucharada de su propia medicina. Podemos darle una medicina diferente.” Dijo finalmente.

“Si en verdad quieres hacer eso. Tenemos primero que evitar que los de la fraternidad sean los que le den ‘medicina’” dijo la pelirroja. “Exacto, debemos salvarlo de que le den por vías… no razonables.” Dijo Daniel con incomodidad.

La rubia suspiró. “Tenemos 22 años, somos adultas. Podemos decir las cosas directamente.” Se levantó del sofá para buscar las llaves de su auto. “Vístanse con ropa de deporte. Vamos a evitar que los de la fraternidad usen a Xander como su muñeca sexual.”

Daniel tragó saliva. “Eso suena mal.” Dijo la pelirroja. “Se ve aún peor. Algunos de sus miembros me pagan para que repare sus muñecas inflables. Siempre tenían rota la zona de la boca, la vagina y el trasero. No dudarán en hacerle lo mismo si están lo suficientemente ebrios.” Dijo mientras se ponía su chaqueta y botas.

Daniel sintió un sudor frío recorrer su espalda. Estaban ante algo muy serio. Su hermana notó que sus manos temblaban, por lo que le dio un poco de su bebida para intentar calmarlo. Eso pareció funcionar, ya que pudo sugerir una idea al plan.

“Seguramente Tomas llevó a Xander a la casa principal de la fraternidad. Está en las afueras de la ciudad.” Dijo Daniel. “Recuerdo vagamente el lugar. Tomas fue uno de los clientes de la sastrería donde trabajo.” Dijo Bondy al ajustarse su chaqueta. “Yo sí recuerdo bien la dirección.” Aseguró Daniel. “Periferia Oeste 15, Calle Kirmen, casa 515.”

“Oigan. No creo que las 4 podamos hacer algo contra varios chicos de la fraternidad. Llegar y plantarnos podría terminar muy mal. No creen que es mejor llamar a la policía, explicarles la situación y darles la dirección.” Sugirió Ruby.

Marian negó con la cabeza. “Queremos hacer esto lo más discreto posible. Además, tenemos que convencer a Xander que no intenté emitir demandas contra nosotras o las otras chicas.” Ruby pensó por un momento, pero no estaba convencida.

“Nosotras lo metimos en esa situación. Pero creo que estará menos molesto si lo rescatamos antes de que Tomas intente divertirse con él.” La idea aún causaba escalofríos en Daniel. “Ya deja de decir eso.”

Ruby chasqueó sus dedos cuando se le ocurrió una idea. “Tal vez necesitemos ciertas herramientas.” Buscó en su bolso y rápidamente sacó 4 tubos de labial. “El rojo no es mi color.” Dijo Marian mientras le daba un vistazo.

“No son labiales reales. Son gas pimienta.” Ruby mostró un pequeño botón en una parte del tubo. “Si presionas con fuerza, escupirá un chorro de pimienta y chile.” Explicó con cuidado de no accionar el mecanismo. “¿Los hiciste tú misma? Eso es genial.” Dijo Daniel haciendo que Ruby se sonrojara.


“Parece que tenemos un plan. Podemos perfeccionarlo en el camino. Hay que darnos prisa.” Dijo Marian mientras se ponía su chamarra y le pasaba una a su hermano.

Las 4 chicas bajaron por el ascensor hasta el sótano del complejo de departamentos que funcionaba como estacionamiento. Cada departamento tenía asignado un espacio. No les tomó mucho encontrar el espacio 46.

Recientemente se habían agregado plazas extra en el exterior, pero se debía pagar un monto extra por su uso.

Como el departamento estaba cerca tanto de la Universidad como del lugar de trabajo de las chicas, no necesitaban un auto. Todas excepto Bondy. No solo lo usaba para ir a su trabajo en las afueras de la ciudad, también se organizaba con sus amigas para dar paseos. Pero hoy tenían una misión.

Su auto era un Trans-Am de 1979 blanco. Lo había comprado a su padre, quien se lo dejó a tan solo 100.000 maygels (2.000 dólares en la moneda local) por ser un auto viejo y por ser su hija. Cabían las 4 perfectamente, eso a pesar de ser un auto estilo Coupé.

El auto recorrió las calles rodeadas por árboles en las afueras de la ciudad. Se adentró en el pueblo cercano. Al ir por su periferia no pasó mucho hasta que el sonido de la música electrónica comenzó a hacerse más fuerte. Bondy estacionó a considerable distancia.

Una casa de tres pisos resaltaba por la música a todo volumen, las luces multicolor y los jóvenes que charlaban y merodeaban por todas partes.

“¿Qué están celebrando siquiera?” preguntó Ruby. “Su equipo favorito de fútbol ganó un campeonato. Uno de los requisitos para entrar a la fraternidad es ser fan de los BlueHats.” Explicó Daniel. “Es un equipo terrible. Su afición usualmente usa cánticos racistas. Ganaron esta temporada de forma inexplicable.” Explicó Bondy. Ella no veía fútbol, pero su novia sí. Veían juntas los partidos como una forma de pasar tiempo juntas.

“Quédate en el auto, Bondy. Ruby y Danny vendrán conmigo.” Miriam comenzó a explicar su plan. “Siempre hay alguien teniendo sexo en estas fiestas. Probablemente Tomas se reserve a Xander solo para él en su habitación. ¿Sabes dónde está, Danny?” se giró a ver a su hermano.

“Claro. En el tercer piso. La puerta del fondo a la derecha de las escaleras.” Aún recordaba bien algunas cosas pese a haber estado en pocas ocasiones. “Perfecto. Oh, otra cosa. Probablemente necesitemos que hagas de señuelo para que podamos entrar.”

Daniel tardó un segundo en entender lo que le estaba pidiendo. “¿¡QUÉ!?” exclamó.

 

Continuará...

-----------------------------------------

  

----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----


------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------


domingo, 15 de diciembre de 2024

HERMANA A POR RETRIBUCIÓN - HISTORIA TG

-- Escrita por “Irene Naridza”

En el pequeño estado de White Rock, existía la Universidad Central del Estado. Construida después de años de solicitudes por parte de los ciudadanos. Esto fue un alivio para los jóvenes y adultos que ya no tendrían que viajar tan lejos para poder acceder a la educación pública de tercer nivel.

Ahora se han introducido nuevas materias optativas. Una de gimnasia y otra de fútbol. No tardó en tener la atención de los estudiantes que decidieron tomarlas como una forma de desestresarse del ajetreo de las tareas académicas.

Las instalaciones estaban recién construidas, por lo que todo era nuevo y reluciente. Los estudiantes de todas las facultades las usaban diariamente.

Sin embargo, había dos manchas en todo esto. Había chicos pervertidos que creían que aún estaban en preparatoria y que sus acciones no tendrían consecuencias graves.

Uno de ellos era Xander. Un estudiante de arquitectura que ya iba en tercer semestre. La idea de tener un gimnasio con sus compañeras era una que le emocionaba mucho. Estaba planeando algo que pronto pondría en práctica.

Todo concluyó un viernes por la tarde en el vestuario de chicas. Mientras se cambiaban después de la clase de gimnasia, una de ellas escuchó el sonido de una cámara de celular haciendo una foto, pero no vio ningún destello.

Marian, una de las chicas que estaba cerca pudo descubrir rápidamente el origen del sonido. Abrió uno de los casilleros que no tenía nadie asignado, normalmente estaría vacío, pero esa vez, allí estaba Xander con una cara de espanto.

“¿¡QUÉ HACES AQUÍ!?” gritó una de las chicas. El sentimiento de pánico y rabia se extendió rápidamente por todo el vestuario. Xander parecía confundido, probablemente no esperaba que lo descubrieran allí.

Intentó escapar, pero rápidamente, las chicas fornidas de las clases de fútbol lo retuvieron. “Oh no, tú no te irás a ningún lado.” Exclamó una de ellas con furia.

“Hay que llamar al decano.” Dijo otra de las chicas que se cubría rápidamente. “Sí, esto es razón suficiente como para expulsarlo.” Dijo otra. “¿Expulsarlo? Va a ir a prisión por acoso.” Exclamó una chica que había corrido hacia el otro lado del muro de casilleros buscando privacidad.

“ESPEREN” Exclamó una chica pelirroja. “¿No es él un miembro de esa molesta fraternidad?” empezó con su idea. “¿Esa la que es intocable?” preguntó una chica rubia.

Le dieron un detenido vistazo y se dieron cuenta. “Demonios, es verdad. Es el hijo de ese empresario.” Dijo una de las chicas con frustración.

Esa era la otra mancha de La Universidad Central del Estado. Era la única universidad en ese estado. Ni siquiera instituciones privadas se habían aventurado allí. Si a eso se le sumaba la obligación constitucional del estado a garantizar la educación pública. Se terminaba teniendo gente de todas las clases sociales y con todo tipo de historiales.

Ese no era en absoluto un problema. El problema llegaba en la poca y deficiente atención del estado. Que sentían que con haber construido y financiar paupérrimamente la universidad ya habían hecho demasiado. Lo cual llevaba a que quejas de acoso fueran archivadas por lo lento del proceso.

La Fraternidad Alfa era una conformada por chicos de esa universidad. La mayoría eran ricos, otros pertenecían a la clase media, clase media baja e incluso por debajo. Estos últimos estaban dispuestos a humillarse con tal de pertenecer a ese ‘exclusivo’ entorno.

Xander era uno de los jóvenes ricos. Su padre, un hombre ocupado y trabajador, ya estaba acostumbrado a lidiar con el mal comportamiento de su hijo desde la escuela primaria.

No sería la primera vez que el padre de Xander mandase a algún mayordomo a pagar la fianza con un cheque grande por delitos de acoso. “Solo no mates a nadie. No puedo salvarte de algo así.” Era lo que su padre le decía con despreocupación.

Esto lo sabían todos en la universidad, pues Xander disfrutaba de contar sus anécdotas criminosas como si fueran algo admirable en lugar de algo de que avergonzarse. Las chicas, sabiendo esta información estaban suspirando de frustración. El mal pagado decano no dudaba en aceptar sobornos para sancionar levemente a estudiantes problemáticos.

“El decano lo enviará a recoger basura del estacionamiento.” Dijo molesta la chica rubia. “Ni siquiera eso. De seguro le pedirá a uno de sus descerebrados amigos de la fraternidad que lo haga por él a cambio de unos pocos billetes.” Dijo la pelirroja.

“Esto es injusto. Hagamos lo que hagamos, él se saldrá con la suya.” dijo la deportista resoplando. “Chicas, chicas. Vamos déjenme ir, esto no...” trató de decir Xander, pero una de las chicas que lo retenían presionó su muñeca para que se callara. Lo que funcionó rápidamente.

“No podemos dejar que esto se quede así.” dijo la chica pelirroja. Marian, quien tenía una pose pensativa, de repente tuvo una expresión de que una gran idea había sido iluminada en su mente. “Oigan. Si de todas formas él saldrá impune. ¿Por qué no le damos un escarmiento que jamás olvide?” dijo ella.

“¿Cómo qué?, ¿te refieres a golpearlo? Porque si es así, yo tomo clases de boxeo los sábados. Tengo un fuerte gancho izquierdo.” dijo una de las chicas que lo sujetaba. Marian negó con la cabeza. “Es algo más.” hizo señas para que las chicas se acercaran a ella. Todas lo hicieron excepto las que lo sujetaban. “Hey, ¿qué están murmurando?” dijo Xander antes que la presión volviese a callarlo.

Para su consternación, las chicas dejaron de murmurar para ponerse a reír malévolamente. “Esa idea me encanta.” Las chicas miraban fijamente a Xander. “¿Qué?... ¿qué es lo que quieren? Chicas yo no...” Xander no pudo decir más. Marian se había escabullido por detrás de donde lo tenían sujetado las deportistas y usado un calcetín para amordazarlo. “No más quejas de tu parte, rufián.” dijo con voz severa.

Mientras tanto, las otras chicas comenzaron a buscar entre sus casilleros.

En cuestión de segundos, tenían listo un conjunto de gimnasta. Que era un leotardo blanco y unos leggins negros. “No, esto no combinará.” dijo la pelirroja. “Tienes razón. El uniforme de gimnasia de la universidad es feo.” dijo la chica que lo sostenía. Xander no pudo hacer más que retorcerse, pero fue reprendido por sus captoras rápidamente.

“Esto está mejor.” El mismo leotardo blanco, pero esta vez con una falda a cuadros negra con blanco y mallas negras. “Bien, hora de vestir a Xindy.” dijo la rubia. “No tan rápido. Nos hará falta esto.” Marian apareció con un sujetador negro y calcetines. “Queremos que Xindy se vea realista ¿no?” sonrió al resto de chicas que estaban emocionadas.

Xander intentó pedir ayuda o escapar. Pero las deportistas mantenían firme su agarre. La chica rubia sumó una peluca de su mismo color que tenía guardada en su casillero. Un grupo de chicas lo sujetaba mientras el resto lo vistió prenda por prenda.

“Creo que tu padre debió pagarte un gimnasio o clases de boxeo. Así hubieras producido más testosterona. Solo mírate.” dijo la pelirroja al sacar un espejo de bolsillo para que Xander se viera a sí mismo.

Xander no solo estaba usando ese atuendo femenino y una peluca realista, si no luciendo unos pechos falsos gracias al sujetador acolchado y los calcetines. No podía creer lo que veía. Se veía como una verdadera chica, una asustada.


“Bien, ahora la cinta.” dijo Marian al sacar distintos rollos de distintos colores. Recientemente tenía un pequeño negocio de papelería informal. Llevaba varios suplementos en su mochila.

Xander intento forcejear nuevamente, pero esta vez más chicas se sumaron a sujetarlo. Se repartieron los rollos de cinta y empezaron a atarlo. Unas lo sujetaban de manos y piernas mientras otras lo envolvían con cinta. A la final, Xander termino con sus tobillos, rodillas, y muslos envueltos en cinta.

Sus brazos permanecían atados de forma horizontal tras su espalda. Una de las chicas incluso le puso calcetines en sus manos para envolverlas en cinta, creando mitones que le impedirían usar sus dedos. Marian daba los últimos toques envolviendo cinta alrededor de su falso pecho y manteniendo sus brazos unidos a su espalda.

“Tomaste la decisión equivocada.” dijo ella, acompañada del rasgar de la cinta. Xander podía sentir como la presión aumentaba, con cada vuelta.  Pero cuando Marian terminó con su pecho, sintió que algo se aflojaba, era su mordaza. “Auxi...” Xander intentó inútilmente pedir ayuda. Marian introdujo la media en su boca y la mantuvo allí con su mano, con la otra recogió el cabello de la peluca rubia.

La pelirroja la ayudó envolviendo su boca con un rollo de cinta blanca, que no solo hizo imposible que escupiera las medias, si no que sus murmullos fueran más inaudibles. Aun así, Xander intentaba gritar y sacudirse.

“No exageres. Estaban limpias.” dijo Marian mientras la pelirroja cortó la tira del rollo y la ajustó al rostro de Xander, satisfecha con la mordaza. Entonces Marian soltó el cabello de la peluca, dejándolo caer y ocultar que la cinta envolvía desde los labios hasta la nuca del pervertido.

Finalmente, las chicas lo soltaron. Xander forcejeo ferozmente entre sus ataduras, pero la cinta era muy firme, no podía hacer más que retorcerse en el suelo, causando la risa de las chicas presentes. 



“Se mueve como el gusano que es.” dijo una de las deportistas antes de volver a reír.

“Yo diría que luce más como una damisela en apuros.” dijo la pelirroja. “Créeme, lo será.” dijo Marian. Los ojos de Xander se llenaron de terror mientras veía que las deportistas lo sujetaban del torso y piernas para levantarlo.

“Rápido. A esta hora los chicos siguen en futbol. El vestidor está vacío.” dijo la rubia. Xander vio que salían del vestidor de chicas al pasillo que daba hasta la salida, pero entonces giraban hasta el pasillo que dirigía al vestidor de chicos. Xander intentó suplicar que no lo llevasen allí, pero solo podía emitir murmullos ininteligibles.

Llegaron al vestidor vacío y lo acostaron en uno de los bancos. Las chicas lo sujetaron al banco del medio, pasando la cinta por su abdomen. Al terminar vieron a 'Xindy' forcejear en intentar librarse, pero no tenía escapatoria del banco ni de sus ataduras.

“Tus estúpidos amigos de la fraternidad estarán aquí pronto. Es una lástima que no estaremos aquí para ver cómo reaccionan al ver a uno de sus miembros como una linda chica.” Marian sonreía satisfactoriamente.

“Los rumores vuelan en esta universidad. Uno de ellos dice que el líder está cansado de ti.” dijo la chica pelirroja. “Y que andan urgidos por una chica. Creo que serás una agradable sorpresa.” dijo la rubia. “Buena suerte en ese entorno, Xindy.” dijo Marian antes de salir junto a las chicas.

Sus risas se alejaron hasta quedar en silencio. En todo ese tiempo Xander forcejeó intentando soltar sus brazos o librarse del banco. Pero era inútil, la cinta era muy resistente. Su corazón empezó a latir con fuerza cuando escuchó las estruendosas risas de sus compañeros. Su cara de puso roja por la vergüenza que se avecinaba.

Cuando la puerta se abrió y los chicos entraron, las risas se detuvieron de golpe. La mirada de Xander se cruzó con la de Tomas, el líder de la fraternidad. Ninguno pudo decir o intentar decir palabra alguna por incomodos y largos segundos.

Entonces Xander intentó pedir ayuda, pero sus palabras terminaron nuevamente en meros murmullos. Se detuvo al ver que Tomas esbozaba una sonrisa. Ver a las chicas sonreír era inquietante, pues no sabía que planeaban. Pero ver al líder de la fraternidad sonreír era directamente aterrador. Xander leyó las intenciones de Tomas, las cuales no eran nada agradables.

“Desaten a esta lindura del banco y pónganla en el maletero de mi auto. Esta noche tendremos una fiesta especial.” Ordenó haciendo que los otros chicos obedecieran de inmediato. Esta vez, Xander forcejeo y gritó con todas sus fuerzas. Pero la cinta que lo aprisionaba hizo inútiles todos sus esfuerzos. Sumado a que los chicos que lo cargaban eran hasta más fuertes que las chicas deportistas, hizo que su destino estuviese sellado.

Mientras pasaban por el pasillo hacia la salida. Xander vio que las chicas se habían quedado en su lado viendo satisfechas como se lo llevaban. “Gracias por el regalo chicas.” dijo Tomas. Pero no recibió respuesta. Las chicas estaban ocupadas riéndose.

Xander forcejeaba frenéticamente. Pero se detuvo al notar una cara muy familiar entre las chicas. Un rápido escaneo de su cerebro a sus memorias le hizo recordar a Danny. La chica que estaba con Marian esa vez en el lago cuando su hermano Daniel huyó de uno de los retos de iniciación en la fraternidad.

La había visto recientemente en el campus como una estudiante más. Danny estaba junto a Marian, la rubia y la pelirroja. De las cuatro era la que más sonreía de satisfacción. Sus dientes brillaban como perlas y sus ojos no se apartaban de él. Estaba disfrutando del momento.

Los puntos se conectaron rápido. Marian no tenía más amigas que sus compañeras de piso. La rubia y la pelirroja. Coincidentemente, esa tal Danny se parecía Daniel, su hermano. Xander no recordaba haberse metido al vestidor de chicas para fisgonear.

Un último recuerdo llegó a su mente. Danny, siendo inusualmente simpática con él, invitándole a un café. Luego, todo fue borroso hasta que despertó en un lugar estrecho con un celular dañado que emitiera un sonido extraño. Xander se dio cuenta. Todo fue su trampa.

Volvió a sacudirse e intentó llamar la atención de los chicos, pero no pudo emitir una sola palabra. Para su mala suerte, el estacionamiento fuera del gimnasio estaba vacío. Nadie vio cuando cargaban a esa damisela en apuros en la cajuela del auto negro más cercano.

Era ese mismo estacionamiento donde varias veces Xander lo hizo recoger basura por él. No solo allí. Xander sabía que Tomas, aunque era un líder natural, era de una familia de escasos recursos. Xander se aprovechaba de esa necesidad para tener un sirviente personal. Pero con el paso de los meses, los miembros de la fraternidad fueron prefiriendo a Tomas como el líder.

Desde entonces, Tomas siempre quiso tener la oportunidad de vengarse del niño rico, pero no encontraba la forma adecuada a su sed de venganza, hasta hoy. Xander con lágrimas en los ojos intentó suplicarle a Tomas. Pero este se lamió los labios antes de cerrar la cajuela y poner en marcha el automotor hasta la casa de la fraternidad.

 

Continuará...

----------------------------------------

 

----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----


-------------------------------------------------------------------------------

Link a Caption en inglés en Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories/art/Sister-to-Retribution-TG-STORY-1134518461  

-------------------------------------------------------------------------------

Link a Historia en inglés en Wattpad: https://www.wattpad.com/story/372809306-sister-to-attack

-------------------------------------------------------------------------------

Link a Historia en español en Wattpad: https://www.wattpad.com/story/372835004-hermana-al-ataque  

-------------------------------------------------------------------------------

Link a Caption en inglés en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/2024/12/sister-to-retribution-tg-story.html  

-------------------------------------------------------------------------------

Link a Caption en español en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/2024/12/hermana-por-retribucion-historia-tg.html

-------------------------------------------------------------------------------

 

 

------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------

UNA MEJOR LETRA - HISTORIA TG

  ------------------------------------------------------------------- Escrita por: “Irene Naridza” IMAGEN IA HECHA POR CHA-GPT: https://chat...