jueves, 9 de julio de 2026

NECESITANDO NUEVOS AMIGOS

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Escrita por: “Irene Naridza”

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Diablos, qué difícil es abrochar el botón de esta cosa. Al menos por fin pude cerrar el cierre. Pasé algunos minutos intentando levantarlo, hasta que recordé que Astrid mencionó una vez que la falda no se ajusta en la cintura sino en el vientre.

Que bueno que lo recordé a tiempo, por fin pude ajustar este estúpido uniforme femenino. Es un dolor de cabeza que siquiera esté usándolo, pero no tenía de otra.

Lo que pasa es que el idiota de mi amigo me pidió prestado mi celular, pensé que quería jugar alguno de los juegos que emulo. Entonces, lo perdí de vista, no fue difícil. Hoy es un partido de la Copa del Mundo donde juega nuestro país y ningún maestro está dando clases. Trajeron un televisor viejo, nos pusieron el partido y se fueron.

Estaba tan alegre viendo a la selección nacional anotar un gol, cuando ese idiota me tomó del hombro y dijo que tenía problemas. No quitaba mi mirada del televisor hasta que escuche las palabras ‘tu celular’ y ‘vestidor de chicas’ en la misma oración.

El muy idiota queria tomar fotos en el vestidor de chicas y dejó nada menos que MI CELULAR a tomar fotos con el automatizador y el silenciador puestos. Cuando fue a intentar recuperarlo, vió que ahora estaba lleno de chicas que aprovechaban esta ‘hora libre’ para charlar en un lugar tranquilo.

La chica dueña del casillero donde dejó mi celular podría volver en cualquier momento y cuando vean mi foto en el protector de pantalla, ESTOY MUERTO.

Le exigí que fuera a recuperarlo, pero se hizo el desentendido. Me reviré por un momento porque mi país había anotado otro gol y cuando volví a verlo, YA SE HABÍA IDO.

En serio quiero matarlo. Las chicas JAMÁS me creerán que no tenía nada que ver. Los teléfonos en este país son como en Japón, siempre suenan al tomar fotos… pero… es una configuración fácilmente desactivable si sabes algo de sistemas internos.

Yo ví el vídeo de justamente un Japonés que explicaba cómo desactivarlo con herramientas sencillas, pero era porque me molestaba el sonido, no porque sea un pervertido, pero las chicas JAMÁS van a creer eso.

Creo que fue por la desesperación que probé la primera idea descabellada que se me vino a la mente. Pensé que, si el vestidor de chicas estaba lleno, pero estaban concentradas en sus charlas, tal vez no notaran a alguién que entrara en silencio.

Intentaría pedírselo a Astrid, mi prima. Si se lo explico correctamente, probablemente sí me crea, pero rompería mi celular en la cabeza de mi amigo para darle una lección.

No quiero perder mi celular, tuve que trabajar en un mercado para poder comprármelo y mis padres no me ayudarán a conseguir uno nuevo si esto llega a sus oídos.

No podía confiar en nadie más que en mí mismo y bueno… supuse que no había mejor persona para esta misión que yo mismo.

Me escabullí a la bodega de la escuela, cosa fácil pues todos están viendo el partido. Tomé uno de los uniformes de chicas que guardan allí. Consta de una falda plisada gris, mallas blancas, una blusa blanca, pañoleta amarilla, un suéter crema y zapatos negros.

No pude encontrar los usuales zapatos de hebilla negros ni el suéter por ningun lado, por lo que me quedé con mis tenis blancos del uniforme de cultura física. Ni eso pudo hacer esto mejor, siento que muero de vergüenza. En especial por este pecho falso.

De nada me sirve usar este uniforme si no imito una figura femenina. Por suerte encontré un sujetador deportivo y calcetines más pequeños. Se ve un poco asimétrico, pero espero que nadie se fije demasiado. 

Aunque tengo una melena, es porque simplemente no he querido cortar mi cabello, no está nada estilizado. Mi rostro es de facciones delicadas, pero si alguien se me queda viendo por algunos segundos, me descubrirán.

Caminé mirando hacia el suelo, procurando pasar sin ser notado. Casi se me sale el corazón cuando unos chicos salieron de una de las aulas y pasaron junto a mi. Siento un frío en la columna mientras se alejan, afortunadamente no me notaron.

El frío no se va, no se si son los nervios o si es por esta falda. Aunque he escuchado a Astrid decir que las mallas son cálidas, la verdad es que no siento que me cubran mucho del aire frío de los pasillos.

Finalmente llego a los vestidores. Mi mano tiembla mientras la pongo en la perilla, puedo escuchar a las chicas del otro lado, quisiera esperar, pero si espero mucho, podría llegar el medio tiempo del partido, lo que significa más gente merodeando los pasillos.

Doy un hondo respiro, y abro la puerta, mantengo mi mirada en el suelo mientras entro al vestidor. Giro mis ojos hacia delante y vuelvo a mirar al suelo de inmediato al ver que las chicas me miraban, incluso han dejado de hablar.

Escuchaba mi corazón latir muy fuerte, hasta que los parloteos de las chicas volvieron a sobreponerse en el silencio y en el sonido de mi corazón. Hablaban sobre rutas para pasear en bicicleta y paisajes.

Recuerdo lo que mi amigo me dijo, dejó mi teléfono en el casillero 46… me quiero morir, está muy cerca de donde están reunidas esas chicas. DIABLOS.

Tengo que caminar en silencio hacia un lado, las chicas están reunidas en el centro del vestidor, detrás del muro izquierdo de casilleros no hay nadie y es un lugar seguro para temblar y secarme el sudor de la frente.

Intento pensar en algo… pero con el tiempo y exposición que estoy teniendo, no tengo otra opción que tomar el teléfono y salir cuanto antes. Probaría esperar a que se fueran, pero la charla no suena como que vaya a terminar pronto ni a que quieran moverse a otro lado.

Inhalo y exhalo, intentando no hacer ruido. Vuelvo a mirar hacia abajo, no por pudor, ellas están vestidas, solo no quiero que noten mi rostro.

Camino de forma disimulada, intentando no llamar la atención y que ellas se mantengan en sus asuntos. Que sus voces se hicieran más fuertes indicaban que estaba más cerca de ellas y eso no me gustaba nada.

El muro derecho de casilleros aparece en mi campo de vista, camino un poco más y puedo calcular que el casillero 46 está frente a mí. Las chicas están hablando ahora sobre cosas que hicieron en navidad, usando trajes, disfraces de renos o abriendo regalos… unos cutres y otros mejores. COMO SEA.

Miro por un segundo al frente, en efecto, allí está el casillero 46. Pongo mi mano en la perilla de la contraseña. Supongo que deben ser iguales a los casilleros del vestidor de los hombres… NO SIRVEN REALMENTE. 

Aunque pongas contraseña, si das tres vueltas completas, se abrirá. Al final, esto es una escuela pública, aunque los políticos de ese tiempo hayan dicho que invirtieron varios millones de dólares para construirlas, no es algo que se note mucho realmente.

Doy una vuelta, el sonido de los engranajes raspando entre sí pudo notarse entre los parloteos, doy una segunda vuelta, ésta se escucha más, lo que me hace detenerme en seco. Agudizo mi oído… las chicas siguen en lo suyo, es seguro.

Doy una tercera vuelta, el chasquido seco del pestillo y la liberación de la firmeza en la puerta me dejan saber que efectivamente, la abrí.

“Oye, ese no es tu casillero.” el sonido se va por completo, un fuerte peso se place sobre mi pecho en los siguientes segundos donde no hay más que silencio. Miro por el rabillo del ojo, todas las chicas están viéndome. TRAGAME TIERRA… Y DE PASO A MI TELÉFONO.

Mi mano se queda donde está, no puedo moverme. No sé qué decir, no puedo hablar… ¿Debería salir corriendo y esperar que la altura haga que mi celular se rompa al caer?, ¿Está mi celular colocado de forma que se caiga si la puerta se abre? DIABLOS.

“NOOOOOOO” una cacofonía de voces irrumpe en el ambiente de forma tan abrupta que todas se sobresaltan, yo incluido. Me reviro hacia la fuente del ruido, todas las chicas también se reviraron en dirección a la ventana, viene desde afuera… ¿Alguien puso un televisor o algo?... OH RAYOS.

Por el rabillo del ojo veo algo caer en cámara lenta… ES MI CELULAR. 

Lo atrapo rápidamente antes que siga cayendo y lo presiono contra mi pecho mientras me giro totalmente. Con la otra mano vuelvo a cerrar la puerta del casillero, todo mientras los lamentos de afuera siguen. 

“Qué ruidosos.” dice otra de las chicas, más sorprendida que molesta. No puedo quejarme la verdad, eso me ha salvado el pellejo. “Mi padre se pone igual, pero porque apuesta.” comenta otra chica.

Intento alejarme lentamente, aprovechando que ya no soy lo que atrae su atención. “Oye, tú.” diablos… sabía que no podía librarla tan fácilmente. “¿Estás perdida?” ese tono se me hace familiar. Las risitas que le siguen me dan esperanza, tal vez lo olviden rápidamente, pero si guardo silencio sería muy extraño.

Trago saliva, intentando preparar mis cuerdas vocales. “No… yo estoy bien…” digo en mi intento de voz más aguda y chillona. “Gracias…” digo intentando terminar con esto. “Estás bien ronca.” dice alguna de ellas. “Que se tome un jarabe.” comenta otra. 

“Odio los jarabes para la tos, saben horribles.” dice otra de las chicas. “Mi madre hace jarabes caseros, dice que son mejores.” sigue otra. “Imposible, los remedios siempre saben mal.” Es un alivio, ya cambiaron de tema y están ignorandome nuevamente.

Camino hacia la salida, pero el picaporte se mueve, en menos de un parpadeo la puerta empieza a abrirse. Me giro hacia la derecha, cambiando mi rumbo, justo a tiempo. Escucho a otras dos chicas entrar y unirse al resto en sus charlas.

Me voy silenciosamente hasta un rincón que encuentro al fondo. Justo en una banca que no obstaculiza ningún casillero y está bajo una ventana. Desde aquí puedo escucharlas, nuevamente soy invisible. Intenté volver a la puerta nuevamente… “Ya es el medio tiempo.”

Diablos, eso significa que por los siguientes 15 minutos, todos estarán caminando por los pasillos. Chicos, chicas, maestros, TODOS. Muchos ojos como para no ser reconocido esta vez… Menuda ironía, este rincón es ahora el lugar más seguro por el momento.

Con algo de tiempo por matar, miró finalmente mi celular. Está algo caliente por tener la cámara abierta por quién sabe cuánto. Mi dedo tiembla mientras está sobre la aplicación de la galería de fotos… 

NO QUIERO VER ESO, pero… TAMPOCO QUIERO TENER ESO ALLÍ. No puedo dar ELIMINAR toda la galería, tengo fotos importantes… tendré que eliminarlas de forma manual con la herramienta de selección dentro de galería. 

Empiezo a entrecerrar los ojos mientras abro la galería. Lo primero que veo es… negro… puras tinieblas. Me fijo un poco más y las veo… son decenas de fotos de un fondo negro con algunos rastros de luz. No hay nada más… 

Doy un ruidoso suspiro, en verdad no puedo ocultarlo. Es un alivio que el idiota de mi amigo solo haya colocado el teléfono a lo tonto. No capturó nada.

Elimino más de 100 fotos de tinieblas con una gran satisfacción y bloqueo el celular. La pantalla negra refleja mi rostro… a simple vista, pienso que veo a una chica, pero luego… me noto a mi mismo. 

Espero que mi teléfono se enfríe un poco más para poder jugar en mi emulador. Es de una consola retro, por lo que no esfuerzo nada al celular, pero es mejor jugar en frío. Todavía tengo que esperar como 10 minutos a que termine el medio tiempo y otros minutos para asegurarme que los pasillos vuelvan a estar vacíos.

Nada mejor que el Ultra Marco 65 para matar el tiempo. Nunca he tenido consolas reales, mis padres las consideran una pérdida de tiempo. Astrid me habló de la magia de los emuladores y como la potencia de los celulares modernos hacía posible jugar literalmente todos los juegos retro sin problemas.

Este juego es el que más me gusta de la Shitsumiwa 65, puedo pasar horas jugando por qué… “Qué mal, perdimos el partido.” dice una voz… espera ¿QUÉ? 

Giro mi cabeza un poco, hay tres chicas hablando cerca de mí. ¿En qué momento llegaron? Vuelvo mi vista hacia mi celular. Pongo en pausa el juego y deslizo mi dedo para ver la hora… DIABLOS, ¿EN QUÉ MOMENTO PASARON 50 MINUTOS.

Tengo que irme ahora mismo. “Oigan, supieron lo que encontraron en la bodega.” dice otra de las chicas junto a mi. “Sí, ropa tirada por el suelo, ropa sucia, fuchi.” dijo otra chica. “Las cosas que hacen algunos idiotas.”

DIABLOS, ESA DEBE SER MI ROPA. PERO…¿CÓMO ES POSIBLE? RECUERDO QUE LAS DEJÉ ACOMODADAS EN UN RINCÓN.

Diablos, el partido terminó. Todos regresaron a sus aulas, los maestros ya están atentos y ahora mi ropa masculina desapareció… ¿Qué se supone que haga ahora?

No tengo ni idea… lo que sí estoy seguro es que necesito nuevos amigos…

FIN

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--------------- Opinión de la Autora ---------------

  • No promuevo ni exhorto al uso de emuladores. Recomiendo disfrutar los videojuegos adquiriéndolos y jugándolos de forma completamente legal.

  • Lo anterior es un descargo de responsabilidad para que Nintendo no venga por mí.

  • El nombre parodia de Nintendo lo construí basándome en el origen que comúnmente se le atribuye a dicho nombre, formado por la unión de tres kanjis: “Perseverancia” (Nin), “Cielo” (Ten) y “Templo” (Do).

Yo elegí “Calidad” (Shitsu), “Mar” (Umi) y “Jardín” (Niwa). Todo unido y combinado da como resultado: Shitsumiwa. Y la verdad, creo que suena bastante bien.



------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------


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