jueves, 18 de junio de 2026

CUARTO DE LAS NIÑAS

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Escrita por: “Irene Naridza”

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“Espera. ¿Me estás diciendo que eres Tommy?, ¿el niño que desapareció?” 

“No, Lance. Te dije que soy Tammy.”

“Eso no es lo que acababas de decir.”

“Recapitulemos. Te dije que yo antes era Tommy.”

“Lo ves, eres Tommy.”

“¿Podrías por favor dejarme terminar?”

“Vale, pero no te enojes… y por cierto. ¿Cómo sabes mi nombre?”

“Empecemos de nuevo. Yo era Tommy, un niño normal del vecindario. Tú y yo íbamos a la misma escuela. Un día mis padres fueron invitados a un baile de un club campestre al que pertenecen.”

“Oh, lo conozco. Mis padres también están allí. Es extraño, solo se reúnen para charlar de cosas aburridas como el clima, dinero de empresas y políticos.”

“Sí, exacto. Ese día me llevaron con ellos, pero para que no muriera de aburrimiento, me dejaron en esta habitación donde había otros niños… más bien, otras niñas.”

“Ahora que lo mencionas, tienes razón. No he visto a ningún otro niño, excepto a tí.”

“No soy un niño, idiota.”

“Está bien, pero el cocacho estaba de más.”

“Escucha. Esas niñas eran muy extrañas, no solo estaban usando vestidos muy anticuados. Tomaban té y jugaban con muñecas. Y antes de que lo digas, sí. Tal y como lo están haciendo en este momento.”

“Ajá”

“Sin embargo, esa vez, todas se reviraron para verme y dijeron que no estaba vestido para la ocasión.”

“¿Traías un traje feo? Recuerdo que decían que ese tal Tommy siempre usaba trajes ridículos ya que su madre nunca lo dejaba escoger su ropa.”

“Voy a ignorar eso…  escucha. Empezaron a rodearme, se movían extraño, no caminaban, pero avanzaban rápidamente. Además, tenían miradas vacías.”

“Me alegro de que en este momento están calmaditas tomando té… que bien que hayan dejado esas malas mañas.”

“Ni que lo digas. Lo siguiente que recuerdo, es que ahora usaba un vestido, tenía cabello largo, una diadema, unas mallas que daban comezón y bueno… en pocas palabras, ahora soy una niña.”

“Usar ropa de niña no te convierte en una. Si así fuera… la hubiera pasado aún peor el Halloween pasado.”

“Aquí sí, Lance. Este lugar es muy extraño.”

“Vale…entonces. ¿Por qué no te vas?”

“Ninguna podemos abrir la puerta principal. Las ventanas, aunque puedas ver el exterior, si logras de alguna forma abrirlas, solo verás un cuarto idéntico a este, con la misma gente, pero sin ser copias, no sé si me explico.”

“Quieres decir… ¿Esto es un bucle?”

“Sí, eso. Es una especie de bucle, al menos si intentas salir por las ventanas.”

“¿Qué hay de los adultos que vi antes de entrar?, ¿Qué hay de tus padres?”

“Jamás volvieron… intenté por quien sabe cuanto tiempo llamarlos a gritos en la puerta principal, nadie nunca contestó. En cambio, las otras niñas se molestaron conmigo diciendo que estaba armando un escándalo. No me detuve, entonces hicieron una especie de seña y mis labios desaparecieron.”

“Eso es aterrador… espera un momento. Sí tienes tus labios, estás hablando en este momento.”

“Me los devolvieron cuando me resigné y dejé de golpear la puerta o arrojar cosas a las ventanas. Celeste me aplicó labial, unos labios crecieron en el lugar y volví a poder hablar.”

“Suena como un invento útil… el rosa pálido no te queda tan mal.” dijo en tono burlón. Sin embargo, su sarcasmo no fue percibido.

“Por fin dices algo bonito, gracias Lance.” 

“... no hay de qué…”

“Es permanente, no se quita a menos que use una toallita húmeda especial. Una vez te calmas, empiezan a incluirte en sus actividades y darte tus propias cosas.”

“Para ser entes raros, son amables.”

“Solo si cooperas. Antes de tí, hubo otros niños, dos de ellos renegaron de todo. Intentaron romper sus vestidos e incluso pisotearon un labial que intenté darles.”

“Una reacción muy lógica. No me sorprende de que tú no lucharas mucho, niño de mami.”

(...)

“Oye, esa bofetada dolió.”

“Preferirás tener otra antes de compartir el destino de esos dos ilusos.”

“¿Qué les pasó?, ¿Los castigaron enviándolos al rincón?, o, ¿los hicieron escribir cien veces en un pizarrón; No volveré a romper las niñerías de Tommy?”

Tammy intentó golpearlo de nuevo, pero logró contenerse y suspiró hondo antes de volver a mirarlo con seriedad.

“La puerta se abrió, afuera no se distinguía nada, oscuridad total, susurros y respiraciones pesadas. Entonces una figura blanca con vestido negro entró. Era muy alta, casi tocaba el techo, pero era tan delgada como un poste de luz.”

“¿Seguro? Esta es una habitación con dos pisos.”

“Sí. Esa mujer extendió sus brazos que crujían como madera vieja, los agarró del cuello y se los llevó. En ninguna de las ocasiones, ninguno ha vuelto.”

“Eso es… aterrador… pero ¿Y si se los llevó a detención? Conozco varios que los enviaron allá y nunca volvieron.”

“Esto no es la escuela, este no es nuestro vecindario… ni siquiera estoy segura que sea nuestro mundo de los vivos.”

“No creo que sea el infierno, según lo que escuché en la iglesia, no hay vestidos ridículos ni té allí. Pero escuché que sí hay chicos poco masculinos." Miró de reojo a Tammy con una sonrisa.

“¿Quieres otra bofetada?” 

“No. Y eso es evidencia de que esto tampoco es el cielo. ¿Qué otra cosa hacen aquí?”

“Bueno… Allí arriba hay unos pasillos que dirigen a dormitorios con literas, aunque rara vez te puede dar sueño.”

“Solo con verlas tomando té ya quiero bostezar.”

“También hay un cuarto lleno de baúles con muñecas, un cuarto que es un armario muy grande con vestidos, mallas, zapatos,  ...”

“Lo pillo, mucha ropa de niña.”

“Oh y también hay una biblioteca con cuentos. De alguna forma, todas en cantidades infinitas. Esto de aquí es más como un salón principal donde jugamos juntas con las muñecas, bebemos té de varios sabores, hacemos desfiles o leemos juntas algún cuento.”

“Sabes qué, sí empieza a sonar como el infierno.”

“Lance, intento ser amable contigo porque te conozco, pero en verdad no estás ayudando.”

“¿Nos conocemos personalmente?”

“Claro. Éramos compañeros en la escuela. Incluso jugábamos fútbol juntos, pero nunca hablamos mucho.”

“Este… he jugado fútbol con muchos chicos…”

“Hicimos junto a otros dos compañeros un proyecto de ciencias sobre un volcán de bicarbonato.”

“Bueno, lo hago todos los años con compañeros al azar…”

“¿En serio fui tan invisible para tí?”

“El vestido y la peluca no me ayudan a recordarte.”

“No es una peluca, bueno fuera. Así no doliera cuando me lo cepillo.” Acarició su cabello delicadamente, recordando los momentos de pesadilla para arreglarlo. “Caracoles suecos.” murmuró con frustración.

“¿Caracoles suecos?... esa frase la he escuchado antes. Oh espera, eres Tommy… Tommy Block. El niño que era tan malo para el fútbol que nadie lo escogia en el recreo.”

“Sí… qué bueno que me recuerdes.”

“Siempre que fallabas un gol super fácil exclamavas; ¡Caracoles Suecos!” 

“Ahora yo recuerdo por qué odio el fútbol.”

“Y sobre esa feria de ciencia, aplicaste demasiado bicarbonato que el volcán de papel explotó en tu cara, manchó hasta a la profesora.”

“Sí, Lance. Fue porque trajiste papel de baño en lugar de papel periodico como acordamos y ya no teníamos más tiempo.” Tammy ya no sabía si estar contenta o molesta

“Quién diría que en realidad estuve en contacto con el niño desaparecido antes de que fuese un desaparecido.” rio nuevamente. “Disculpa mi mala memoria es que todo eso…” hizo una pequeña pausa. “Eso fue hace 4 años.”

“¿Qué?” sus brazos cruzados perdieron soporte y cayeron.

“Fue hace años. Tus padres decían que saliste a comprar dulces y ya nunca volviste. Buscaron por el bosque, las alcantarillas e incluso por la escuela, pero no estabas por ningún lado.”

“No… esto… esto no es posible. Mis papás nunca me abandonarían… no han pasado más de…” Intentó buscar un calendario o algo que la ayudara a marcar el tiempo, pero solo tenía su memoria para ello. “6… 6 meses he pasado aquí y… tú.” lo señaló con su dedo, temblando un poco. “Tú deberías verte más viejo, pero luces exactamente como te recuerdo.” 

“¿Qué tonterías dices? Ya soy grande, hasta me está empezando a salir barba.” Tocó su barbilla, esperando encontrar un reciente rasposidad, pero solo encontró suavidad.

“Claro que no. Mira.” Tammy alcanzó un bolso del sofá cercano y sacó un espejo de bolsillo.

“NO PUEDE SER…” Le quitó el espejo para verse con urgido detalle. “SOY UN MOCOSO DE NUEVO. ¿EN QUÉ MOMENTO OCURRIÓ?”

“Luces así desde que cruzaste la puerta.”

“Esto es malo, este lugar está embrujado.” Soltó el espejo, pero ella pudo atraparlo antes de que se estrellara en el suelo. “Tenemos que salir de aquí yá.”

“¿No escuchaste nada de lo que dije? No hay salida.” agitó sus brazos, formando una x.

“Tú eres un torpe con vestido. ¿Qué sabes sobre buscar una solución en verdad?”

“Es suficiente. Intenté hablar contigo primero para explicarte como son las cosas aquí y así no tengas que pasar por lo que yo pasé. Quería que todo fuera menos pesado para tí, pero no dejas de ser alguien brusco.”

“Un niñito de mami como siempre. Pero adivina qué, ella se mudó antes de que dieran por cerrado tu caso y la policía dejara de buscarte.”

Ese fue un golpe directo, Tammy agachó la cabeza y no dijo nada por unos segundos. “... debe ser… debe ser este lugar… no sé qué les hace a las personas… pero las cambia…” mantuvo la mirada en el suelo y sus zapatitos de hebilla.

“Solo quítate el vestido, actúa como un hombre y ayúdame a abrir esa puerta.”

Ella negó lentamente. “Fuera hay susurros. A veces rasguñan las puertas, la golpean desde fuera e intentan girar el pomo, pero nunca logran entrar.” Finalmente volvió a mirar a Lance. “A veces también llaman nuestros nombres, Celeste me dijo que hay que ignorarlas.”

“Está bien, si tienes miedo de un espantapájaros, quédate jugando a las muñecas y probándote falditas con tus amigas. Pero yo me largo.”

“No… no lo harás.” su mirada era una cansada.

“¿Tú me vas a detener? Creo que hoy tomarás té con galletas de puño.” empezó a recogerse la manga de su saco, pero se quedó batallando con el botón.

Tammy dio unos cuantos pasos hacia atrás. “Mamá…” dijo instintivamente, suspiró hondo al darse cuenta de que ya nadie respondería a ese llamado.

CHICAS…” ese llamado, en cambio, hizo que las niñas se reviraran lentamente hacia ellos dos. Es imposible razonar con él… pueden encargarse ustedes.” Enseguida, todas empezaron a moverse anormalmente rápido. Se adhirieron y avanzaron por el suelo, muros y hasta el techo de aquella habitación.

“Oh, repámpanos…” Lance se dió cuenta de que estaba rodeado después de por fin liberar el botón, varios ojos oscuros lo observaban. “Bueno… No sería la primera vez que una estúpida niña me hace usar vestidos.” tragó saliva mientras intentaba resignarse y mantener la calma.

“Esa oportunidad ya pasó.” Dijo Tammy al sentarse a una de las mesitas de té. 

“¿A qué te refieres?” 

“Transformarte en niña es un gesto amable que tienen, solo lo usan con quienes les agradan.” dijo al cruzar sus piernas envueltas en mallas y tomar la oreja de una taza.

“Si hacerte un afeminado es porque les agradas, no me quiero imaginar que hacen si les caes mal.” su voz empezaba a temblar.

“Te transformarán en una muñeca de porcelana.” dijo antes de llenar su taza con té.

“¿Qué?”

“Eso es… desafortunado. La porcelana es delicada y aunque juguemos suavemente… esta tiende a romperse.” no se molestó en levantar su mirada de la taza.

“No… no pueden hacerme esto… aléjense de mí…” dijo, pero ellas empezaron a reír, mostrando sus dientes. “Tommy… deténlas.” suplicó.

“Ese no es mi nombre…. supongo que le hablas a alguien más.” dijo mientras cerró los ojos con elegancia para sorber de su té. 

“Nooo….” el grito fue apagado rápidamente mientras las niñas saltaban sobre él. Ella no dijo nada, se quedó mirando su taza vacía, con algunas manchas dejadas por el té de durazno.

“Mira, Tammy. ¿te gusta?” ella miró la muñeca que una niña de vestido celeste sostenía con los brazos extendidos. La muñeca tenía un vestido victoriano de color negro, con volantes blancos y bordados delicados. Su expresión estaba congelada en una de horror.

“Se ve… diferente….” dijo Tammy al tomarla. “Pero es bueno tener variedad de vez en cuando.” colocó a la muñeca en una silla alta frente a la mesita de té. “Ahora es tuya. Disfrútala.” sonrió. “Oh, y no olvides ponerle un nombre.” aconsejó antes de volver a su mesita. 

“Es un lindo regalo. Muchas gracias a todas.” hizo una pequeña reverencia hacia las otras niñas, quienes sonrieron con aprobación.

Aún de pie y con la atención de las demás, tocó su mentón con su dedo índice por un corto momento. “Se llamará…Lori.” la bautizó. Todas aplaudieron desde sus mesitas. “Bienvenida, Lori.” dijeron al unísono.

Minutos después, sirvió más té para sí misma, la tasa de su nueva muñeca permanecía intacta. “Pese a que ahora seas de porcelana y tela, sigues pudiendo sentir.” aclaró Tammy. “No es tan malo. Aquí ninguna sentimos hambre, sed o necesidad de ir al baño. El sueño es una excepción puntual.” le dió otro sorbo al té. “Y ahora, me ayudaste a confirmar.” le dedicó una mirada. “Tampoco envejecemos.”  

Se mantuvo en silencio antes de volver a llenar su taza, usó aquella tetera que había comprobado, no tenía fondo. Vió su reflejo en el té de durazno, dándose cuenta que ya no recordaba cómo lucía su antiguo yo.

“Hubiéramos podido hablar de TANTAS COSAS.” Miró a Lori, con su mueca petrificada. Se mantuvo en silencio, mirándose a sí misma por otro rato hasta volver su mirada a la muñeca. “Por un largo futuro juntas.” brindó con su taza, chocando suavemente con la de Lori.

“Me gusta mucho tu vestido.” Tammy improvisó una voz similar a la de Lance. “Muchas Gracias…Tu vestido también es bonito.” dijo Tammy antes de otro sorbo. “Perdón por ser grosera… solo querías ayudarme” fingió nuevamente esa voz mientras movía la muñeca de porcelana. “Descuida… solo… no vuelvas a ser pesada.” continuó Tammy.

“Seamos las mejores amigas y tengamos aventuras juntas… ” movió su brazo de tela, levantandolo. “Claro que sí.” le chocó los cinco a la muñeca.

El crujir de la puerta principal hizo que todas se giraran a verla abriéndose. Un niño de su edad miraba confundido la habitación, se sobresaltó cuando la gran puerta se cerró tras de sí. Luego intercambiaron miradas en silencio.

“Ho… Hola.” saludó tímidamente. “Hola.” Tammy fue la primera en responder. Luego se giró hacia su amiga. “Celeste, esta vez encárgate tú. Quería charlar un poco más con Lori.” pidió amablemente. La niña cuyo vestido combinaba con sus ojos y su nombre asintió.

Se puso de pie y fue hasta donde estaba aquel niño. Una a una, sus compañeras fueron sumándose. sus miradas fijas empezaban a inquietar al niño nuevo.


FIN

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domingo, 14 de junio de 2026

NORMA PARTICULAR

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Para Sheen ya era normal pasar las vacaciones con su abuela, Sydney. Su casa grande en el campo construida tras una vida de negocios exitosos era un lugar muy acogedor y tranquilo.

Lo que todavía no era muy normal para Sheen, era esa norma particular de su abuela; mientras estuviese allí, tendría que ser su prima ballerina. Eso incluía usar mallas, leotardos, todo tipo de faldas de ballet, e incluso dejarse crecer el cabello para poder atarlo en moños.

Antaño, Sydney había sido dueña de varios gimnasios, negocios que ahora manejaban sus hijos. Pocos sabían que aquello era más un premio de consolación. Desde niña soñó con ser una ballerina, pero la vida y sus medios no le sonrieron. Más tarde, quiso poner una academia de ballet, pero la competencia entre esa poca demanda hacía que fuese una idea económicamente inviable.

Fue con Sheen con quién encontró una forma de vivir su sueño de ser una maestra de ballet sin preocuparse por márgenes de ganancias o análisis contables. Ella no le exigía perfección, que estuviera en el promedio era un resultado que la ponía orgullosa.

Al principio Sheen no podía creerlo, se sentía un poco avergonzado, pero con el tiempo fue cediendo al notar que de esa forma ponía contenta a su abuela e incluso lograba ser su consentido.

En ese momento, él estaba con su traje de ballerina practicando estiramientos en el marco de madera de una de las ventanas. Un lugar inusual para practicar, pero cómodo. La abuela Sydney hizo un excelente trabajo para que toda la casa se sintiera como un lugar seguro y cada rincón fuera un lugar perfecto para practicar de forma sencilla.

En ese momento, ella estaba charlando con unas mujeres en el salón de práctica. Aceptó ser inversora de una academia de ballet y estaba dando unas ideas de cómo quería que fuesen ciertos detalles.

Aunque podía pasar desapercibido al lucir como cualquier otra niña, Sheen prefería no ser visto por nadie que no fuese su abuela mientras era una ballerina.

Pronto escuchó pasos y voces acercándose al pasillo donde estaba. Podía escuchar a su abuela dar detalles de cómo quería que fuesen los uniformes y que tenía a la modelo perfecta para referencias.

Algo que Sheen no sabía era que su abuela lo hubiera dejado usar los trajes masculinos en cualquier momento. Cuando Sydney explicó las normas de su casa, se refería a que quería practicar ballet juntos, no que debía ser específicamente una ballerina.

Sheen, desconociendo sobre los bailarines masculinos, asumió avergonzado que tendría que usar los trajes femeninos. Cuando volvió al salón de prácticas, ya llevaba un tutú y mallas rosadas.

A Sydney le pareció un detalle bastante tierno, era casi como verse a sí misma de esa edad de nuevo. Sumado a que pensó que era Sheen quién prefería los atuendos de niña, nunca le dijo nada al respecto. En cambio, le explicó todo sobre ser una prima ballerina.

Sin embargo, Sydney sabía cómo podía ser la gente y sus prejuicios. Con tal de protegerlo de las malas lenguas y miradas juiciosas, lo había presentado ya como su tímida nieta que no le gustaba mucho hablar con extraños. 

Una mentirita blanca, pero eficaz. ¿Qué es lo peor que podría pasar?


FIN

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miércoles, 10 de junio de 2026

AGOBIANTE ESPERA

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“Carolina, date prisa.” gritó la madre de familia mientras golpeaba la puerta de su hija mayor. “Vamos a llegar tarde.” exclamó muy molesta. “¿Cómo se te ocurre dejar todo para última hora? ¡Irresponsable!” continuó vociferando, completamente furiosa.

Dante apoyaba su espalda contra la puerta de su habitación, prefería quedarse en silencio, no aterrado, solo agobiado. Había visto a su madre perder la calma tantas veces que había aprendido que no era peligrosa, solo muy desesperante.

El problema con ella es que era muy perfeccionista, siempre quería organizar todo a su alrededor a cada que podía. Nunca dejaba que sus hijos hicieran las cosas a su modo. Siempre los presionaba a tomar un cronograma y hacer todo de forma impecable, incluso si eso los ponía más nerviosos que cómodos.

Hoy era la boda de su tía, por fin había encontrado al hombre ideal después de tantas relaciones infructuosas. La madre de Dante estaba un peldaño más arriba de la obsesión por la perfección.

Había estado detrás de todo para asegurarse que; las rosas tuvieran el tono correcto de blanco, que la decoración tuviese el estilo ideal, que los postres fueran del sabor favorito de su hermana e incluso enviando tarjetas EXIGIENDO que usaran la vestimenta apropiada.

Dante en ese momento, prefería pasar lo más desapercibido posible. No solo porque su madre estuviera con el cuarto de hora, sino porque en ese momento no llevaba el atuendo más masculino. Usaba un vestido blanco con flores bordadas, mallas blancas y unos zapatos dorados. Una joyería sencilla de pulsera y collar dorados completaban su conjunto.

Mientras olía el perfume de dulce de durazno, Dante recordaba cómo terminó en esa situación. En la última reunión familiar, era la primera comunión de una de sus primas pequeñas. A él no le interesaba ir, pero fue arrastrado allí.

Aburrido, intentó distraerse con los otros niños. Mientras corría por los pasillos en plena ceremonia, terminó chocando contra el Cura, que a la vez terminó cayendo sobre la fuente de agua bendita, esta cayó sobre su prima que terminó empapada, cayendo de espaldas y enviando a su tía al suelo.

Todos se apresuraron a ayudar a las mujeres, mientras que a él lo llevaron de la mano a un rincón en medio de un montón de miradas de desaprobación. Junto a su madre y hermana tuvieron que retirarse en silencio. Al llegar a casa tuvo la regañada de su vida.

Luego se enteró que habían quedado vetados de las fiestas familiares, al menos mientras lo llevaran a él. Para esta ocasión, su tía había insistido en que no lo quería cerca en tan importante ocasión.

Su madre no quería perderse la boda de su hermana, pero tampoco quería tener que pagar una niñera para un niño tan travieso. Por eso, decidió vestirlo como niña y decir que era una de las amigas de Carolina. Aunque era algo difícil de creer al tener 6 años de diferencia, Carolina relató tan bien el guion hecho por su madre, que todos terminaron creyéndoselo.

¿Cómo convenció a Dante? Cortó en pedacitos todos sus juegos de XBOX 360 y le dijo que haría lo mismo con la consola de videojuegos si no obedecía y se comportaba en la boda. No necesitó decir más para que Dante se apresurara a ponerse el vestido. Aunque obsoleta, era su única consola y su madre la consideraba un lujo innecesario que no reemplazaría.

La sesión de maquillaje había sido larga y agobiante. Dante no podía evitar preguntarse cómo su hermana no estuvo haciendo lo mismo. Ahora su madre parecía un ogro gruñón que estaba por echar fuego por la boca.

Dante solo podía jugar con la peluca o chuparse los labios maquillados. No tenía forma de matar el tiempo como en otras ocasiones. Su consola sin juegos estaba retenida, la computadora guardada y tampoco tenían señal de televisión. 

La espera era agobiante y su atuendo no ayudaba. Se le corrían las mallas, el vestido apretaba y esos zapatos, aunque fueran de tacón muy bajo, ya lo estaban matando y ni siquiera habían salido de casa.

Dante sabía que le esperaba un día demasiado largo.

FIN

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