domingo, 5 de abril de 2026

SU PRIMERA BÚSQUEDA DE PASCUA - HISTORIA TG

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Escrita por Irene Naridza.

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Foto Usada: https://es.pinterest.com/pin/456341374764997857/

Foto por: https://es.pinterest.com/

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----- Su Primera Búsqueda de Pascua -----

— Escrita por Irene Naridza.

Eduardo no tenía amigos porque era nuevo en el vecindario y sus padres no confiaban en los hijos de los vecinos como para darle permiso de jugar con ellos. Los otros padres tenían la misma desconfianza, preferían conocer un poco más a la familia nueva antes de intentar formar cualquier lazo social importante.

Lastimosamente, aunque los meses pasaron, la familia de Eduardo no ‘pasó’ ninguna prueba de confianza. Sus padres estaban casi todo el día en su trabajo y él era demasiado callado. Esto porque sus padres siempre recalcaban que no debía hablar con absolutamente nadie y que, si quería entretenerse, ya tenía un montón de libros de literatura para ello.

Sus padres olvidaban que Eduardo era un niño que hubiera preferido una Fábula de Esopo antes que literatura dura de su región natal. 100 año de Soledad — por García Márquez — podría haber ganado varios premios de literatura, pero Eduardo se aburría a morir con él y Huasipungo — por Jorge Icaza— era demasiado violento.

Las fechas de pascua llegaron. Los adornos florales, colores pasteles y huevos de pascua coloridos que estaban en todas partes fue un espectáculo visual que llevó a Eduardo a desobedecer la regla de no salir de casa. Se ponía a contemplar la decoración de cada casa de su calle, que parecía ser más impresionante una tras otra.

Así fue como terminó llegando cerca de un patio donde un grupo de niños jugaba a buscar huevos de chocolate entre los arbustos. En ese mismo momento, Eduardo encontró un huevo pintado de celeste, rosado y blanco. Lo tomó con cuidado, sintiendo su ligereza. En Ecuador, la pascua no se celebraba con conejos ni huevos de dulce. Ese nuevo ambiente lo asombraba.

Desafortunadamente, cuando los otros niños lo notaron, dejaron de jugar. Le pidieron amablemente que dejara el huevo y se fuera. Eduardo no quería causar problemas, por lo que asintió con la cabeza, devolvió el huevo de dulce y se fue sin mirar atrás por la vergüenza.

Parecía que sería otra tarde de ver el día soleado y colorido desde la ventana de la sala, pero una voz repentina lo llamó. “Oye. ¿Quieres jugar con nosotras?” dijo una niña que usaba un vestido de color celeste. Eduardo no respondió porque no creía que le estuvieran hablando con él, pero entonces la otra niña que usaba un vestido verde hizo un mejor esfuerzo para llamar su atención al caminar hacia él. “Hola. ¿Quieres jugar con nosotras?”

Eduardo se le quedó mirando, sorprendido porque alguien intentara incluirlo en sus juegos. “Em… ¿Entiendes mi idioma?” preguntó la niña de verde al ver que Eduardo no había cambiado su cara de póker por casi un minuto. Esto lo hizo volver a la realidad, asintiendo y presentándose con emoción.

“Gusto en conocerte, Eduardo. Yo soy Penny.” Se presentó la niña del vestido verde. “Ella es Stephany, pero todos la llaman Steph.” Señaló a la niña de vestido celeste que saludaba con la mano. “¿Quieres jugar a buscar huevos de pascua?” Steph también se acercó.

“¿Huevos de pascua?,¿Se refieren a esos dulces en forma de huevo de gallina?” Eduardo se sorprendió de no haber tartamudeado. “Claro. Están escondidos por el patio. Quien encuentre más, gana.” Steph señaló hacia su casa. “¿Cuál es el premio por ganar?” ambas niñas rieron ante esa pregunta. “Nada. Es como un logro. Te puedes quedar con los huevos de dulce, claro.” Explicó Penny.

Eduardo estaba por decir que sí, pero la voz de una mujer irrumpió de forma tan repentina que las tres se sobresaltaron. “Niñas, vengan aquí.” Dijo la mujer que estaba junto a la puerta. Steph fue la única que acudió a aquel llamado, pues esa era su madre. Ella le susurró un par de palabras antes de subir a su auto y salir.

“¿Qué fue lo que dijo?” preguntó Penny. “Dijo algo sobre no juntarnos con extraños y cosas así.” Respondió ella. “Como sea. ¿Quieres jugar?” agregó mirando a Eduardo. “Creo… creo que por extraños se refería a mí.” Dijo apenado. La verdad tras las palabras de su madre le cayó de golpe a Steph. “Oh, lo siento. Ella no quería ser grosera, solo es suspicaz.” Se apresuró a decir.

“No quiero meterte en problemas…será mejor irme.” Eduardo estaba apenado. “No, eso no sería justo.” Dijo Penny. “Tus mamás no siguen desconfiando de los chicos, ¿verdad?” Ella se reviró a ver a su amiga. “Tal vez… pero tengo una idea.” Steph sostenía su mentón mirando a Eduardo de pies a cabeza. “¿Cuál es tu talla?” preguntó ella. “¿En letras o números?” dijo Eduardo. “Perdona, es que no me acostumbro a su forma de medir.” Llevó su mano a su nuca.

“Olvídalo, ya encontraremos algo.” Dijo Steph antes de hacerle una seña a Penny. “Ven con nosotras.” Ella lo tomó de su muñeca con delicadeza. Eduardo sonrió y las siguió.

UNA HORA DESPUÉS.

Tres niñas con vestidos largos y coloridos jugaban en el patio de una de las casas del amplio vecindario que estaba decorado para las pascuas. “Oigan, encontré otro.” Dijo la niña del vestido rosado. Sostuvo por todo lo alto un huevo de dulce cuyo cascarón estaba pintado de un patrón muy familiar; celeste, rosado y blanco.

“Vaya, con ese ya tienes 7. Nada mal.” Dijo Penny. “Pero yo tengo 11.” Mostró su canasta donde había amontonado huevos de pascua con distintos diseños y colores. “Es un buen número, pero modesto.” Stephany acercó su canasta para que ambas pudieran contar rápidamente. “Wow, son 15.” Penny estaba asombrada.

“Mis madres dijeron que había 50 huevos ocultos. Solo 17 más y habremos terminado.” Anunció Steph, devolviéndole a ambas las esperanzas de poder ganar la búsqueda de pascua. “¿Qué se hace después de que termina la búsqueda?” preguntó la niña de vestido rosado.

“Comeremos los huevos con té. Tenemos un juego de vajillas que siempre usamos para estas ocasiones.” Dijo Steph. “Mami me enseñó a cómo usar la tetera sin quemarme.” Agregó. “Vas a quedarte al té, ¿verdad, Adelaida?” Penny y Steph sonrieron mientras esperaban una respuesta de su nueva amiga.

“Claro que sí.” Dijo ella. “Pero… ¿tu mamá no se dará cuenta de que en realidad soy ese ‘extraño niño nuevo’ con uno de tus vestidos, mallas y una peluca?” susurró con preocupación. “Claro que no.” Exclamó Steph. “Si después de varios meses ninguna se ha dado cuenta de que Penny es en realidad nuestro vecino Peter, tú tampoco tendrás problemas en pasar como una simpática niña.” Sonrió.

Eduardo parpadeó un par de veces, luego se quedó viendo a Penny quien se encogió de hombros. “Espera. ¿También eres un niño?” preguntó con incredulidad. “Ya la escuchaste, soy Penny.” Dijo ella, estaba más enfocada en revisar uno de sus huevos de pascua que tenía una fisura. Eduardo se quedó en silencio, pero finalmente, también se inclinó de hombros. “Volvamos a la búsqueda de pascua.” Exclamó Adelaida. “Claro que sí.” Dijeron sus nuevas amigas al unísono.

FIN

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viernes, 3 de abril de 2026

EL JARRÓN ROTO - HISTORIA TG

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Escrita por: “Irene Naridza”

----- Imagen Utilizada -----------------------------------------

Foto usada: Foto IA hecha por CHAT-GPT

Foto por CHAT-GPT: https://chatgpt.com/   

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-- Escrito por “Irene Naridza”

“Vamos, Stuart. Ponte de pie, todavía faltan 15 minutos para que termine tu sesión de ballet.” Dijo Jenny mientras ponía la música en pausa.

“Estoy muy cansado. Me has estado obligando a bailar por horas, además. Recuérdame de nuevo. ¿por qué tengo que usar este atuendo de niña?” preguntó molesto mientras se sentaba en el suelo en una posición más cómoda.

“Porque desobedeciste a mamá y papá jugando fútbol dentro de la casa y rompiste el jarrón de la abuela a tan solo dos meses que falleció.” Respondió la chica rubia con seriedad mientras cruzaba los brazos.

“Ya dije que lo sentía. No fue mi intención. Ahora regrésame a la normalidad.” protestó Stuart en lo que parecía una rabieta. “No sé si eso se vio tierno… o patético.” Dijo su hermana antes de reírse.

“Un ‘lo siento’ NO va a arreglar el jarrón de 300 años de antigüedad que la abuela le dejó a papá.” Dijo Jenny con seriedad. “Mis palabras no, pero las tuyas tal vez sí. Ese humo que salió del jarrón te dio poderes mágicos.” Stuart señaló la mano de Jenny que emitía un aura blanca.

“Fue mientras probabas tus poderes cuando me convertiste en una niña. ¿recuerdas?” dijo Stuart mientras se miraba una vez más al espejo. Todavía no creía lo que su hermana podía hacer ahora. “Estoy seguro de que puedes arreglar ese jarrón con tus brillitos también.” Jenny también miró su mano, sonrió mientras hacía aparecer pequeñas chispitas doradas al mover sus dedos.

“Aún estoy probando estos poderes, pero estoy segura de que puedo.” Dijo Jenny. “Entonces hazlo.” Exigió Stuart. “No hasta que terminemos nuestra sesión de ballet.” Respondió Jenny mientras se acercaba a los parlantes para poner la música de nuevo.

“No jugaré tu juego. ¿Piensas que no le diré esto a mamá?” dijo Stuart, dando un pisotón. “¿Decirle qué?... Sí, ya recordé.” Jenny se aclaró la garganta. “Le dirás que tú, un desempleado de 30 años se puso a jugar fútbol en la sala. Derribó un invaluable jarrón sobre la cabeza de su hermana menor haciéndolo pedazos. Pero como este estaba encantado le dio poderes y te transformó en una niña ballerina. ¿le dirás eso?” preguntó con una mirada inquisidora.

“Espera, espera. No… digo… sí. Sí les diré eso porque eso fue lo que pasó.” Respondió Stuart nerviosamente. “Y ya te pedí perdón por tu chichón.” Dijo antes de ocultar su mirada.

“Mamá y papá solo creerán la primera mitad. Solo tengo que devolverte a la normalidad antes de que lleguen y vean el precioso jarrón roto en el sofá y mi chichón en la cabeza.” Jenny notó otra esquirla del jarrón en su cabello. Lo retiró y lo arrojó al monto reunido en el cojín como evidencia. “Esta vez sí te echarán de la casa.” Stuart sintió un escalofrío tras escucharla.

Jenny encendió la música del parlante otra vez. “Aunque, también podrías jugar conmigo a las ballerinas. Yo arreglaría el jarrón con esta magia y te devolvería a la normalidad antes que mamá y papá lleguen. Tal vez incluso pueda ayudarte a que por fin consigas un trabajo de verdad.” Extendió su mano a su hermano. “¿Es un trato, Stacy?” Sonrió de oreja a oreja.

Jenny siempre fantaseó con tener una hermanita menor en vez de un hermano mayor holgazán, esto era lo mejor que le había pasado en años. Stuart lo pensó por un momento, hizo un par de pucheros e incluso quiso darle la espalda, pero sabía que no tenía otra salida. Estrechó la mano de su hermana, aunque prefirió no mirarla. “¿Al menos puedo elegir mi nombre o puedes transformarme en una chica de mi edad?” preguntó resignado.

“No. El papel de la pequeña Stacy te queda bien.” Dijo antes de usar su magia para transformar la sala en una habitación de danza. “Este lugar parece más apropiado para seguir con tus clases de ballet.” De forma tímida, Stuart… o más bien, Stacy, siguió las indicaciones de su hermana. No tanto por el temor de que sus padres se enteraran del jarrón roto. En verdad estaba interesada en que Jenny usara su magia para conseguirle un empleo.


FIN

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----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----

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https://www.deviantart.com/nair-tg-stories/art/The-Broken-Vase-TG-STORY-1317068381 

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--------------- Opinión de la Autora ---------------

- Me gustó mucho la temática. Tal vez le haga nuevas partes. TALVEZ.

- Me fue SUPER difícil encontrar una imagen que encajara exactamente con lo que buscaba, le conté la historia a CHAT-GPT y me ayudó con una imagen bonita. Conociendo a Deviant Art, calificará la imagen como inapropiada, por eso solo estará disponible aquí como en Exclusivo de Español. Espero os guste.



------------------- GRACIAS POR VER -------------------


jueves, 2 de abril de 2026

TRABAJANDO HORAS EXTRA - HISTORIA TG

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Escrita por: “Irene Naridza”

----- Foto Usada  ---------------------------------------------

Foto Link: https://www.pixiv.net/en/artworks/101438464 

Foto por “らすが怜  (Rasuga Rei)”: https://www.pixiv.net/en/users/4429732 

Foto de Pixiv: https://www.pixiv.net/ 

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Tim tenía un secreto; le gustaba la ropa de mujer, no era un travesti, era más que eso. Ese sentimiento al vestir pantimedias y faldas no era erótico, era uno de pertenencia. A cada que robaba ropa de su hermana y la usaba frente al espejo, sentía que finalmente encajaba con sí mismo. A cada que hacía cosas cotidianas como hacer papeleos o limpiar la casa mientras usaba faldas, se sentía integrado en la vida misma. Una nueva necesidad apareció, un nombre que lo representara mejor, así apareció; Tina.

Tim era callado, delgado y debilucho. Había sido el objetivo de varios bravucones durante el colegio, hablar abiertamente de Tina en ese momento hubiera sido como arrojar gasolina a un incendio. Lastimosamente, su situación nunca mejoró lo suficiente, si quería ser quien realmente quería, tendría que ser a puerta cerrada.

Afortunadamente logró independizarse y mudarse con varias prendas femeninas - que su hermana y madre ya no extrañarían - a un pequeño departamento justo antes de la época de pandemia y el trabajo virtual. Ahora podía pasearse por su nuevo hogar con tacones, falda lápiz y una blusa elegante todo el tiempo que quisiera sin preocuparse, incluso podía usar un poco de labial y esmalte de uñas.

Lo único que su jefe esperaba de él era que cumpliera con su trabajo a tiempo con las menores quejas posibles. Aquella no era una empresa, más bien era un emprendimiento. Organizaban perfiles de venta de productos en línea y todo lo que eso conllevaba. La pereza de uno es el trabajo de otro y en plena pandemia, la gente prefería dejarles esos procesos a los expertos.

Lastimosamente, cuando la pandemia terminó y todos volvieron al trabajo presencial, Tina volvió a estar encerrada dentro de aquel solitario departamento mientras que Tim se presentaba con aburrida ropa masculina. En su entorno, ser ‘diferente’ solo se respetaba si además se poseía un talento excepcional. Tim era una persona común y corriente, con sus virtudes y sus errores, y eso no basta para la gente.

Su lugar de trabajo era austero. Era una casa remodelada para ser un espacio de oficinas, estaba en un barrió solitario, no había cámaras, no había personal de seguridad y tampoco estacionamiento. Eran un puñado de oficinistas tecleando en sus propias computadoras - su jefe no les dió ninguna, claro está - en sus escritorios demasiado juntos uno del otro, todo mientras bebían café muy barato.

Sin embargo, aún tenía una oportunidad que requería solo del coraje para tomarla. Al ser un lugar rentado, su jefe tenía tantas ganas de salir a las 18:00 como ellos. Fue entonces que tuvo la idea; Hacer horas extra. Mantener en orden esas tiendas en línea era tedioso, siempre había trabajo que hacer. Al oír esas palabras, su jefe no tardó en pasarle las llaves e indicarle que debía apagar y cerrar todo cuando saliera.

Nadie cuestionó cuando Tim llegó con una mochila un poco más grande de lo normal y la colocó bajo su silla. Nadie se reviró a verlo cuando él fue el único en mantenerse en su escritorio mientras todos se iban. Su jefe ni siquiera se despidió, dio por sentado de que haría el trabajo y estaba en lo correcto.

Tim cerró con llave la puerta principal al comprobar que era el único que quedaba en el lugar, entonces fue directo a la mochila que había traído. Allí dentro tenía lo que le faltaba; falda lápiz, tacones altos negros, un sujetador de encaje, formas de pecho, pegamento corporal, maquillaje y una peluca. El resto de su uniforme de secretaria; pantimedias de encaje, pantis y blusa ya las llevaba puesta bajo su ropa masculina, era su hábito de todos los días.

Fue al baño donde se quitó sus pantalones y zapatos masculinos. La falda y tacones se deslizaron rápidamente. Por sus años de práctica, la peluca y el maquillaje fueron aplicados en menos de 5 minutos. Finalmente, tras aplicar el lápiz labial rojo, estaba lista.

La calma de la oficina vacía se vio rota por el chasqueo de los tacones de Tina por el suelo de madera. Sonriente, volvió a su escritorio donde cruzando sus piernas envueltas en pantimedias negras, empezó a trabajar. La sensación era indescriptible, estaba finalmente en el mundo exterior, haciendo lo que mejor sabía hacer mientras podía ser ella misma.

Cambiaba de posición sus piernas, jugaba repiqueteando su tacón en el suelo para acompañarse con el hipnótico chasqueo contra la madera, se acomodaba el cabello e incluso iba al baño a retocar su maquillaje. Eran cosas que antes solo sus compañeras podían disfrutar. Ahora, podía replicarlas sin miedo a juicio ya que tenía las oficinas para ella sola.

Las horas pasaron volando; cuatro era el límite legal de lo que podía quedarse, pero solo hizo dos por ser un día de prueba. Tina regresó al baño, se lavó la cara y se cambió de ropa. Volvió a ser Tim. El día terminó para ella, pero no sería la última vez. Un día de horas extras se convirtió en otro, y luego en otro, hasta que se convirtió en una costumbre.

La emoción y la adrenalina de ser ella misma en un lugar semipúblico era algo con lo que solo podía soñar unos días antes. Ya sabía lo que era ser Tina en casa, quería algo nuevo. Pronto pidió hacer las cuatro horas extras completas, algo que su jefe no dudó en aprobar.

Aunque las horas extras no estaban muy bien pagadas, Tim había ganado lo suficiente para darse algunos gustos como; comprarse buen café, una mejor computadora para su trabajo y, por supuesto, más ropa para Tina, además de joyería discreta.

Ahora, el trabajo de Tim durante las horas extras se sentía como su segundo hogar. Un lugar donde Tina podía trabajar con energías renovadas gracias a su café Borbón Rosado Juan Valdez, dando paseos cortos, disfrutando del sonido y sensación de sus nuevos tacones y tomando pequeños descansos, sintiendo la fría brisa nocturna recorrer sus piernas cubiertas con pantimedias mientras se quitaba los tacones para recostarse en el sofá de la sala de descanso. Era un momento en el que su vida no podía ser mejor.


EL FIN?

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----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----

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----------------- GRACIAS POR VER -----------------

viernes, 27 de marzo de 2026

ACOSTUMBRADO - HISTORIA TG

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-- Escrito por “Irene Naridza”

----- IMAGEN UTILIZADA --------------------------------------

Foto por Pinterest: https://cz.pinterest.com/pin/33003009764723173/ 

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Maldición, Mamá me dejó con mi tía de nuevo. Otra vez tengo que usar esta estúpida ropa. Es algo corta ¿no? Desde que cumplí 18 mi tía me dice que ya tengo edad para usarla. Ya me acostumbré a las faldas y a que, aunque las use con mallas, me podría entrar frío, pero esto es simplemente ridículo. Las mallas ya no son opcionales, son obligatorias si quiero evitar el frío o algún pervertido mirón por la calle.

Esta blusa está bien, es delgada e ideal para tardes templadas, me gusta. Estos tacones rojos son un poco más altos de lo que tengo acostumbrado, por no decir que tienen correítas ubicadas de forma extraña. He aprendido de moda femenina, lo ideal es que los tacones no lleven correa a menos que sea en el tobillo, me acabo de tropezar en las escaleras por su culpa.

Mientras lograba sentarme los pinchazos agudos electrizaban mi espalda, era mejor no moverme mucho. Fue cuando me puse a reflexionar sobre mi actual situación.

Las ventajas de venir de una familia de empresarios es que nunca te faltará dinero… mientras tengan obligación legal de mantenerte, claro. La desventaja es que todos siempre tienen su lado excéntrico, por no decir desquiciado. Mis padres a cada que quieren, se olvidan de que tienen un hijo para irse de vacaciones a alguna playa exótica en algún lugar donde los propios locales no pueden permitirse vacacionar.

En esas ocasiones siempre me dejaban con mi tía, quien nunca tuvo esposo ni hijos. Al hacerse más vieja se obsesionó con tener una hija, pero como no es buena con relaciones sociales fuera de la familia o su pequeño grupo de amigas, siempre aprovechaba mi tutela temporal para sacar su lado materno haciéndome vivir mi estancia con ella como la hija que nunca tuvo. ¿El problema? SOY UN CHICO.

Cuando era niño parecía más un juego extraño, siempre tenía lista una habitación rosa llena con ropa femenina que debía usar.  Según fue pasando el tiempo me di cuenta de que en verdad le faltaban unos tornillos; siempre me presentaba como una niña con todos los que conocía y hasta me daba productos de higiene femenina.

La biología nunca me ha favorecido, siempre he sido delgado y cómicamente andrógino. Se hubiera solucionado con tratamiento médico, pero mis padres nunca lo tomaron en serio y para mi tía esto era mejor porque podía pasar como una chica sin levantar sospechas.  

Ella tiene su círculo cerrado de amigas con las que tiene reuniones para cenar y presumir de sus logros. Ellas llevan a sus hijas y mi tía me lleva a mí. Yo simplemente hablo de mi vida, pero cambiando el ‘él’ por ‘ella’ en cada oración.

No eran malas reuniones, socializar con niñas de mi edad o jugar con ellas era divertido o al menos lo era. Según fuimos creciendo ya no jugábamos con muñecas, a las cogidas, al tenis o con consolas de videojuegos. Empezaron a hablar de chicos y series de romance, cosa que no estaba nada mal, me encanta Riverdale y Teresa. El problema es que desde que cumplimos 18 empezaron a hablar abiertamente de, bueno… sexo.

No voy a inventar experiencias de ese tipo, prefiero quedarme sola jugando con mi celular. ¿Por qué la vida no puede ser como antes? Podrán pensar que simplemente podría negarme a todo, negarme a usar ropa de chica, ir a estas reuniones y empezar a vivir de forma independiente. Suena bien como idea, pero no como realidad.

En estas reuniones lo que más escucho son chismes de la gente igual de acomodada y las reacciones que genera. Así conocía de varios chicos de más de 18 años que han sido desheredados o echados de sus cómodas mansiones por el mínimo desacuerdo con sus padres, terminan como cajeros olvidados por su familia y siendo la burla de los ridículos resentidos sociales.

Conozco mi familia, sé que no es diferente, por eso procuro complacerlos. No reniego cuando me envían con mi tía que me ve como una chica, tampoco de estos atuendos femeninos. Este en particular, con lo poco decoroso que es, sigue siendo decente y bonito. En las reuniones de mi tía es fácil jugar Pokémon mientras finjo escuchar a las otras chicas. Puedo fingir lo suficiente cuando se trata de asegurar la herencia.

Ya no me duele la espalda, creo que ya puedo levantarme. Por suerte me golpeé con la zona alfombrada de las escaleras. Arqueo mi espalda en diferentes direcciones, tengo que estirarme mucho para sentir algún pinchazo. Eso lo confirma, solo tendré un moretón insignificante.

Espero no se me esté haciendo tarde para ir a la reunión. Reviso mi reloj, es un Gucci rosa… a veces olvido que es más una pulsera. No tiene los marcadores de minutos, ni siquiera los de las horas. ¿Quién pensó que un reloj que no da la hora podía ser un símbolo de estatus? Lo tengo solo porque una amiga de mi tía me lo regaló.

Llevo la mano a mi bolsillo trasero, buscando mi teléfono. Dejo escapar un suspiro al notar los colores blancos, negro y verde apareciendo de forma desordenada como escarcha en la pantalla. Con un demonio, parece que tendré que interactuar más en esas conversaciones adultas esta noche.

EL FIN

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----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----

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------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------


SU PRIMERA BÚSQUEDA DE PASCUA - HISTORIA TG

------------------------------------------------------------ Escrita por Irene Naridza. ------------------------------------------------...