martes, 18 de agosto de 2026

No más Ternos de Repuesto







-------------------------------------------------------------------

Escrita por: “Irene Naridza”

Imagen IA por CHA-GPT: https://chatgpt.com/ 

Si puedes permitírtelo, apóyame en ☕Ko-fi: https://ko-fi.com/carmensiguachi 

-------------------------------------------------------------------




— Silencio, Edgar. No quiero escuchar ni una palabra más. — exclamó con firmeza una mujer de cabello oscuro. — Pero mamá… esto es vergonzoso. — intentó reclamar uno de sus hijos gemelos. —Si nos descubren, todos se van a burlar de nosotros. — Insistió. 

— Debiste pensarlo antes de ensuciar cada uno de los ternos que tenías. — la mujer lo recriminó con su voz de mando. — Te dije desde hace dos semanas lo importante que era que estuvieras presentable. PERO NO. — alzó la voz teatralmente. — Decidiste que ponerte a jugar y ensuciarte era más importante que estar listo para la sesión de fotos. — continuó sin darle oportunidad de hablar.

— Está bien… fue mi error… — Edgar intentó disculparse finalmente. — Pero… ¿no crees que es muy raro hacernos usar vestidos y mallas? — intentó disuadirla de su medida.

— No hay más ternos de repuesto. — intervino su hermano Héctor, quién permanecía de brazos cruzados junto a él, con una inusual sonrisa en su rostro. — Como se nota que ya estás… bastante metido en esto… — dijo Edgar, confundido por la actitud resignada de su hermano.

— Tú también deberías dejar de quejarte y poner una linda cara como él. — recalcó su madre nuevamente.

La madre de los gemelos era una mujer que nunca le decía no a una sana forma de ganar un dinerito extra. En muchas de estas ocasiones arrastraba a sus hijos con ella.

Un día, su hermana les consiguió una oportunidad para una sesión de fotos para un banco de imágenes en internet. Estaban buscando solo niñas, pero ella había usado su influencia para que aceptaran a los gemelos, con una sola condición; DEBÍAN TRAER SUS PROPIOS TERNOS.

La madre lavó y planchó con esmero los ternos para sus gemelos. Sin embargo, cometió el error de encargarles la tarea de guardarlos. El día de la sesión de fotos, no tenían idea de donde estaban los ternos en medio de toda esa montaña de desorden en su habitación.

Por fortuna, su padre tenía guardado un par de ternos de repuesto en su habitación. Eran de él cuando era más pequeño, también siendo vestido como caballerito por su madre.

Al llegar al lugar de la sesión de fotos, su madre les ordenó sentarse y esperar su turno. Sin embargo, cuando se distrajo, los gemelos ya estaban jugando baloncesto con otras niñas en uno de los balcones del edificio. 

Ellos le dieron poca importancia a los charcos dejados por la lluvia, pero descubrieron que habían arruinado los ternos cuando su madre los llevó de la oreja de vuelta a dentro.

Su tía tuvo que salir de nuevo a su rescate, con una única alternativa; debían usar el vestuario que tenían a mano en la producción, el cual estaba repleto de ropa para niñas. Su madre dio su aprobación, pues había firmado un contrato donde se comprometió a facilitar modelos, pero este no prohibía ninguna vestimenta según su género.

Allí estaban ellos ahora. Su madre y su tía los habían maquillado y puesto pelucas rubias en tiempo récord. Ambos estaban usando vestidos negros de cuello, cinturón y mangas blancas. Sus mallas negras resaltaban gracias a los relucientes zapatos de hebilla.

Su tía aconsejó que usaran más maquillaje en Edgar si seguía tan rojo de vergüenza. Su madre lo volvió a reprender por ello y porque no dejaba de evitar mirar a cámara. 

Héctor por su parte, estaba resignado a todo. Al vestido, al maquillaje, la peluca y al castigo que les impondría su madre por haber metido la pata. Nada de eso le importaba. 

Hace rato, Héctor pudo escuchar una conversación entre las productoras de la sesión de fotos. Todo iría a un banco de imágenes que usaba el gobierno para hacer los libros escolares. Por obligación legal, debían poner los nombres de cada una de las modelos bajo las respectivas fotos a cada que las usaran.

Héctor mantenía su sonrisa casi sin pestañear mientras recibía indicaciones de su madre y su tía. Sabía que era lo único que le quedaba por hacer ahora que su reputación tenía los días contados.


FIN

----------------------------------------


----- Si te gustan mis historias y puedes permitírtelo, por favor, considera el apoyarme en “Ko-fi” -----


-------------------------------------------------------------------------------

Caption Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories 

Historia en Wattpad: https://www.wattpad.com/user/IreneBNaridza 

 

Historia en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/ 

 

Enlace a Twitter: https://x.com/irenaridza 

Ko-fi : https://ko-fi.com/carmensiguachi 

-------------------------------------------------------------------------------

 



------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------

Chicas en París

-------------------------------------------------------------------

Escrita por: “Irene Naridza”

Imagen IA por Chat-GPT: https://chatgpt.com/ 

Si puedes permitírtelo, apóyame en ☕Ko-fi: https://ko-fi.com/carmensiguachi 

-------------------------------------------------------------------


Tenía muchas ilusiones de este viaje a París, pero ahora se ha convertido en toda una pesadilla.

Con las vacaciones de la universidad, tenía muchas ansias de despejar mi mente. Mi madre nos propuso a mi hermana y a mí viajar a París para distraernos con la belleza de la ciudad.

Me pareció una idea genial, por lo que me terminé apuntando. Cuando ya tenía mi maleta preparada, me enteré que nuestra prima también vendría. No me pareció un problema, pero definitivamente debió hacerlo. 

Mi hermana siempre fue más unida a mi prima que a mí. Siempre hacían planes tontos y yo era su conejillo de indias. Pensé que ahora que éramos mayores ya no harían esa clase de travesuras, me equivoqué.

Poco después de aterrizar y llegar al hotel, me di cuenta de que mi maleta se había perdido. Lo único que había eran esas dos con la misma sonrisa maliciosa de cuando ponían en marcha sus estúpidas ideas.

Como si fuesen un villano revelando su malévolo plan, me dijeron que podían prestarme su ropa. Claro que me negué, no iba a usar ropa de chica en una ciudad con millones de habitantes y turistas en las calles.

Pero entonces me recordaron que había cometido el error de poner todo en mi maleta, incluso mi billetera con mi dinero. Solo conservaba mi pasaporte porque lo debía llevar encima para abordar y bajar del avión.

Además, mi hermana era quien tenía la tarjeta de crédito de mamá. No podía moverme a ningún lado sin dinero y ellas querían recorrer todo París.

A menos que quisiera haber viajado miles de kilómetros para quedarme aburrido y encerrado dentro de una habitación, tendría que ir con ellas en todo momento.

Con eso en mente, no les tomó mucho para finalmente ponerme su ropa. Convenientemente para ellas, era un atuendo ya preparado combinando principalmente el negro. Unas pantimedias negras mate, unos botines, una falda corta, una chompa ajustada con puntos blancos y mangas largas. Por último, una boina color vino sobre una peluca castaña.

Pensé que lucir aquello ya era suficientemente malo, pero entonces vino el maquillaje. Me sentaron en el tocador de la habitación del hotel y me pusieron cuanto cachivache tenían en esa maleta de maquillaje, que convenientemente tenían con ellas.

Tras eso, me vi al espejo. No tenía palabras, mi hermana y yo parecíamos gemelas. Incluso hicieron que resaltara más mi parentesco con mi prima. No sé si odiar eso o estar aliviado, de esta forma nadie pensará ni por accidente que soy un chico.

—Vamos primero a la Torre Eiffel —dice mi hermana. —Después podemos ir al Arco del Triunfo —añade mi prima. Están discutiendo nuestro itinerario mientras terminan de ajustar su maquillaje.

—¿Podemos ir después a una boutique para comprar ropa de hombre? —pregunto, aún en negación de esta situación. —Tontita, las únicas boutiques que visitaremos serán de moda femenina. —dice mi prima. —Ropa de hombre es lo último que necesitan unas chicas en París.— dicen entre risitas. 


FIN

------------------------------



----- Si te gustan mis historias y puedes permitírtelo, por favor, considera el apoyarme en “Ko-fi” -----



-------------------------------------------------------------------------------

Caption Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories/art/1370333307 

Historia en Wattpad: https://www.wattpad.com/story/415162333-girls-in-paris 

 

Historia en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/ 

 

Enlace a Twitter: https://x.com/irenaridza/status/2089822972261417451 

Ko-fi : https://ko-fi.com/carmensiguachi 

-------------------------------------------------------------------------------

 

 


------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------

domingo, 16 de agosto de 2026

De Vuelta en Casa

----------------------------------------------------------------

Escrita por: “Irene Naridza”

Imagen IA por Chat-GPT: https://chatgpt.com/ 

Si puedes permitirtelo, apóyame en ☕Ko-fi: https://ko-fi.com/carmensiguachi 

-------------------------------------------------------------------



– Bienvenido de vuelta a casa, Stephen. – dijo mamá mientras me abrazaba. – Debes estar cansado del viaje, ve a descansar, te avisaremos cuando esté lista la cena. – dijo mi padre mientras me daba una palmadita en el hombro.

Subí con pasos pesados hasta mi habitación. Abrí la puerta con un suave empujón. Antes, allí había una cama litera negra, paredes verdes llenas de posters de bandas rock, autos y guerreros espaciales. Mi armario rebosaba de ropa ruda y en mi escritorio estaba mi computador junto a latas de soda o energizantes.

Así lucía todo cuando era adolescente, aquel tiempo ya había pasado hace mucho. Ahora, en esa habitación había paredes celestes, una cama sencilla con sábanas rosas, un armario con una falda olvidada, un escritorio vacío y un tocador sencillo.

Me tumbo en la cama, es tan suave como la recuerdo de estos últimos años. 

Todo este dilema empezó porque tuve un mal rendimiento en el examen de admisión a las universidades públicas. En lugar de la universidad que hay cerca de casa, me dieron cupo en una que está a 3 horas de la ciudad.

Tuve que mudarme y vivir alquilando un departamento pequeño con otros desconocidos. El único trabajo que conseguí fue como perchero y era muy mal pagado.

Mis padres tuvieron entonces la idea de remodelar mi habitación para ofrecerla en alquiler. Me dan parte del dinero que consiguen. Ni me preguntaron, me enteré de ello cuando buscaba en línea alquileres más baratos y en la sección de “Fuera de tu Ubicación” reconocí mi casa.

Mis padres habían guardado mis cosas en el ático, pero no duraron allí mucho tiempo. Yo mismo las terminé vendiendo en línea para poder pagar ese condenado alquiler en esa otra estúpida ciudad.

Cuando me di cuenta, mis únicas posesiones eran dos mudas de ropa, mi mochila, mi computadora portátil, mi celular y mi siempre flaca billetera.

En mi ciudad natal había una mejor universidad, cerca de casa había incluso un hospital con concesión para ser escuela de enfermeras. Por eso las inquilinas son siempre chicas, y por eso mamá decidió hacer que la habitación estuviera amueblada y lista para mujeres.

Es una suerte que en el sistema público las Universidades entren de vacaciones al mismo tiempo, así puedo volver a casa y tener mi habitación disponible.

Suspiro y me pongo de pie. Voy a ducharme e ignoro esas mangueras adicionales. Cuando salgo noto que mamá ya había preparado el armario para mí. Hay una pequeña hilera de vestidos y botines. En los cajones hay blusas, faldas, pantimedias e incluso ropa interior.



En el contrato de inquilinato de mis padres había una cláusula muy clara: si una inquilina dejaba algo olvidado, debían avisarle usando los números de contacto proporcionados.

Si no reclamaba sus pertenencias en un plazo de quince días, estas eran desechadas.

Muchas volvían a por sus cosas o pedían que se las enviaran. Muchas otras, al ser de familias más pudientes, no les importaba perder sus pertenencias porque podían reemplazarlas fácilmente.

La ropa era lo que abandonaban con más frecuencia. Al principio mis padres la vendían, aunque fuese ropa usada, esta podía venderse a buen precio al cliente correcto. Pero como seguía sobrando, mamá pensó que podía darle un mejor uso.

– Tienes muy poca ropa, ¿por qué no usas la ropa abandonada mientras estás dentro de casa? – sugirió. – Mamá, ¿te volviste loca? – exclamé esa vez. – Mi hijo no usará esas cosas en esta casa. – dijo papá dando un golpe en la mesa.

– ¿Puedes pagar por ropa masculina? – me preguntó. – Estoy ahorrando para mis despensas. – respondí rascándome la nuca.

– ¿Vas a comprarle ropa masculina a tu hijo? – le preguntó a papá.  – Es un jodido adulto, que se la compre él. – contestó, cubriendo su cara con el periódico mañanero. Noté el punto, ni papá ni yo volvimos a objetar.

Ahora, siempre que vuelvo a casa durante las vacaciones, hay un armario con bonita y cómoda ropa de chica esperándome. La verdad… no puedo quejarme… me queda bien.

Es más, creo que le estoy cogiendo el gusto a posar con ella en el espejo mientras tomo un par de fotos para el recuerdo.

FIN

----------------------------------------




----- Si te gustan mis historias y puedes permitírtelo, por favor, considera el apoyarme en “Ko-fi” -----




-------------------------------------------------------------------------------

Caption Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories 

Historia en Wattpad: https://www.wattpad.com/user/IreneBNaridza 

 

Historia en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/ 

 

Enlace a Twitter: https://x.com/irenaridza 

Ko-fi : https://ko-fi.com/carmensiguachi 

-------------------------------------------------------------------------------


 

--------------- Opinión de la Autora ---------------

 


------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------

viernes, 14 de agosto de 2026

KARMA

-------------------------------------------------------------------

Escrita por: “Irene Naridza”

IMAGEN IA HECHA POR CHA-GPT: https://chatgpt.com/ 

Si puedes permitirtelo, apóyame en ☕Ko-fi: https://ko-fi.com/carmensiguachi 

------------------------------------------------------------------- 

 

Yo era un hombre llamado Jacinto y vivía en Ecuador. Era un hombre sin hogar. La vida nunca me sonrió, fui huérfano y estuve en las calles desde que el orfanato donde estaba cerró por falta de fondos.

Algunos de los chicos que conocía pudieron asegurarse un techo sobre sus cabezas porque lograron casarse o ir a la cárcel. Estos últimos no duraron nada allí. Una vez terminé dentro por robar piezas de autos, no sé cómo sobreviví.

Robar comida es visto como más noble que robar objetos de valor, pero. ¿En qué creen que gastamos el dinero que obtenemos al vender lo robado? La gente dice que en lugar de robar, deberían buscar trabajo, pero esa misma gente nunca le da trabajo a las personas sin hogar y mucho menos si llegan a tener antecedentes.

Me despertaba debajo de algún puente e iba a buscar comida en comedores municipales o en los basureros de los mercados. Luego iba a pedir limosna o buscar botellas para venderlas en puestos de reciclaje. Por la noche buscaba algún puente o cualquier lugar con cubierta donde intentar descansar.

Así pasaron los días, así los meses y luego los años. Así fué como llegué a los 40 años. Solo vivía porque la única otra opción era la muerte.

Muchos lugares de reciclaje tenían balanzas dañadas para que marcaran menos peso de lo que realmente les dabas. Como limosnero pacífico, no me quedaba más que aguantar esas condiciones. Pelear por eso haría que ya no me quisieran comprar, hubiera muerto de hambre. También podría haber terminado en la cárcel, hubiera terminado muerto.

Lo único que podía hacer era aprender programas de alfabetización pública para gente como yo. Te estafaban menos si sabías contar y calcular el peso de las cosas que llevabas. Además, podía llevar mejor las finanzas de esos pocos billetes que conseguía.

Un día, llovió mucho en el barrio, la zona bajo el puente donde solía dormir ya estaba hacinada con gente peleando por el poco espacio seco que quedaba. Vagando por las calles buscando algún rincón con techo, encontré esas grutas dejadas atrás por la alcaldía.

Era un proyecto para crear líneas de metro, es decir, trenes subterráneos. Una apuesta por modernizar el transporte público. Los únicos trenes que había en Ecuador en ese momento eran meramente turísticos y lucían super viejos.

Esas apuestas no llegaron a ningún lado. La administración anterior lo comenzó a paso realmente lento. Intenté pedir trabajo allí una vez, pero me rechazaron porque apestaba. Aún así, siempre le daba un vistazo. La cantidad de obreros era cada vez menor hasta que un día colocaron rejas y un letrero de; OBRA EN PAUSA.

La nueva administración de ese momento dijo que la obra era irrealizable por lo costosa que era, lo único que prometió era que rellenaría los agujeros ya creados. Por fortuna, tampoco lo habían hecho. 

Aunque iba hacia dentro, tenía un canal en la entrada que evitaba la entrada del agua de lluvia. Dentro pude encontrar un lugar algo cálido y seco y otros vagabundos que también buscaban cobijo.

Fue mi nuevo hogar. Aunque conocía poco a la gente de allí, era lo suficiente como para que no te mataran para robarte lo poco que tenía.

Era el pleno año 2000, todos pensaban que para ese entonces, ya todo sería controlado por computadoras robustas y que habría coches voladores. En mi barrio las calles aún eran de tierra y las computadoras eran tan raras como ver un unicornio.

Un día hubo un terremoto, yo apenas despertaba. La tierra caía como lluvia sobre el cartón que era mi cama. Todos intentaban salir corriendo, un agujero en el suelo era el peor lugar para estar en un terremoto.

No alcancé a salir, el techo se derrumbó en frente y detrás de mí, las paredes también cedieron. Todo se quedó en silencio por un momento.

Empecé a gritar solo para confirmar que no estaba muerto. Mi voz resonó en la gruta ahora muy estrecha. Escuché más gente gritando de todas direcciones, también atrapadas. Todos empezamos a gritar por ayuda, rezando para que nos escucharan. Así hasta que se cansaron nuestras gargantas.

Tanteé por las paredes y el suelo, intentando guiarme. Encontré tierra, piedras y basura, mucha basura. Entre ellas, un encendedor de aquellos que fumaban. Por fin pude ver a mi alrededor. Ya no parecía una perforación descuidada, era una gruta irregular en todo sentido.

Caminé un poco, buscando alguna salida, cuando los muros cedieron, abrieron un espacio, estrecho, pero había más de lo mismo. No había salida.

Tenía que apagar el encendedor a ratos porque mi dedo se cansaba o porque se calentaba demasiado. En eso, noté algo brillando en el suelo, al principio pensé que era alguna botella semienterrada. Al no tener nada más que hacer, me acerqué a mirarla de cerca.

Era una especie de jarra de metal muy pequeña. Al acercar el encendedor, mis ojos se abrieron, tenía un brillo inusual. La desenterré como pude y la sostuve con mi mano… mi corazón se aceleró. Parecía oro.

No sería descabellado encontrar algo así, los Incas tuvieron asentamientos por toda la región. Muchos de sus tesoros quedaron enterrados por la tierra y maleza del tiempo. Era un sueño posible.

Recordé una forma de comprobar si un metal era oro auténtico; FROTARLO. El oro no necesita de trapos húmedos ni limpiezas complicadas para relucir. Brilla por sí mismo y para eso bastaba con quitar el polvo que cubría su superficie.

Tallé suavemente con mis dedos y ese metal me respondió con un destello precioso, aquello era oro. Sonreí como nunca en la vida, había encontrado un auténtico tesoro invaluable.

Incluso me puse a llorar, sin poder parar de reir. Lentamente, esa sonrisa se fue desvaneciendo. Sentía que el aire me faltaba. Tras toser una vez, esas lágrimas se volvieron amargas.

La vida que siempre me había dejado olvidado era perfectamente capaz de ser cruelmente irónica conmigo. Había encontrado un tesoro que podría cambiar completamente mi vida para bien, pero estaba en una caverna oscura con el oxígeno terminándose con cada segundo que pasaba.

Abrazaba la jarra de oro contra mi pecho. No podía dejar de frotarla para verla destellar, era como si me guiñara un ojo de forma simpática. Así hasta que el combustible del encendedor se terminó y me quedé a oscuras.

Aún así, parecía que podía verla brillar, justo en mis manos. Las horas pasaron, el silencio era incómodamente absoluto. Me dormí y desperté varias veces, empezó a darme sed.

Fue cuando empecé a frotar la jarra más insistentemente. Un destello me cegó, ver tanta luz de repente hizo que me cubriera los ojos con una mano mientras que con la otra seguía sosteniendo la jarra de oro.

Pensé que por fin habían llegado los rescatistas, pero cuando la luz se estabilizó, frente a mí no había ningún sujeto con traje de excavación ni nada parecido. Había un ser transparente que flotaba y salía de nada menos que la jarra.

— Saludos, humano. Has encontrado la lámpara sagrada. Dime, cuál es tu deseo. — me dijo en un tono formal. No podía creerlo, pensé que alucinaba, me le quedé viendo tanto tiempo en silencio que volvió a repetirme el saludo.

— ¿Que… ¿Quién eres tú? — pregunté. —Soy el genio de la lámpara. Puedes pedirme un deseo, cualquier deseo. — repitió. 

Volví a reír incontrolablemente, aquello era mejor que una lámpara de oro, era todo. Podía pedir lo que sea, incluso mil lámparas de oro, pero, contuve mis impulsos, casi le pido algo de beber, pero me mordí el labio para detenerme.

— ¿Cuántos deseos tengo? — pregunté con mis manos temblando. — Puedo concederte UN solo deseo. Aquello que más quieras. — respondió, dejándome más nervioso. — ¿Puedo pedir más deseos? — me apresuré a preguntar.

— Lo lamento, solo puedo conceder un solo deseo por humano que acuda a mí. — respondió con firmeza, había reglas. Eso me dejó preocupado. — ¿Preguntarte algo se considera un deseo? — pregunté. — No, pero puedes desear saber todas las respuestas del mundo. — contestó.

Eso era un alivio. — ¿Puedes hacerme rico? — le pregunté con ansias. — Claro. Puedo hacerte el hombre más rico del mundo. — respondió, haciendo que mi corazón se acelerara. — Pero no sería el lugar apropiado. — agregó. — Si te diera todo el dinero para ser el hombre más rico del mundo. Todo ese dinero te aplastará en esta gruta. — aclaró.

—¿Puedes sacarme de aquí primero entonces? — pregunté con cuidado. — Sí, pero eso contaría como un deseo. — contestó. Me quedé helado, esto empezaba a sonar mal. — ¿Pedir ser millonario y estar a salvo… no puede ser eso un solo deseo? — pregunté casi tartamudeando.

— Si puedes separar tu deseo con cualquier conector lingüístico, es más de un deseo. Solo puedo concederte uno. — contestó con firmeza. La vida volvía a darme un golpe bajo, ya no tenía oro. Tenía la posibilidad del todo frente a mis narices, pero ninguna maravilla que pidiera me serviría estando atrapado en esa gruta con el oxígeno apunto de terminarse.

Pensé en varias alternativas. Palas de oro, podía intentar salir con ellas y venderlas. Pero ya no tenía fuerzas ni luz para guiarme. Pensé en pedir que todo lo que tocase se convirtiera en billetes de gran denominación, así quitar la tierra y rocas mientras amasaba una fortuna, pero entonces no podría tocar nada sin convertirlo sin querer, ni siquiera a mi mismo.

Pensé en pedirle que esperara a que me sacaran para pedir mi deseo, dijo que él podía esperar, solo debía frotar la lámpara dorada cuando estuviera listo. Pero el aire se hacía cada vez más pesado y con olor a amoniaco, tosía con más frecuencia y hasta me dolía la cabeza. 

No tenía tiempo, debía pedir algo o moriría sin siquiera tener un lingote de oro con diamantes como consuelo. Afortunadamente, abrazaba la lámpara, pude llamar al genio.

— ¿Ya sabes cúal es tu deseo? — preguntó. Me quedé pensando, no se me ocurría nada que mezclara salir vivo e ileso con tener una gran fortuna que solucionara mi vida.

Entonces lo noté, otro hedor. No era el aire llenándose de dióxido de carbono por mi propia respiración. Era el hedor de mis dientes y mi cuero. Un vagabundo rara vez podía darse el lujo de un baño con jabón.

Miré a mis manos, peladas y con callos. Mis brazos ya tenían arrugas, tanto mis rodillas y codos estaban negras. Al tocar mi rostro, encontré cicatrices mal sanadas y más arrugas. La forma en que moriría no era lo único que me intrigaba, era cómo me encontrarían. 

Mi vida había sido una basura, tendría el mismo final y nadie lloraría por mi.

Fue ese pensamiento que empezaba a atormentar lo que me dió la idea. — ¿Puedo pedir renacer? — pregunté, mirando al genio con ojos ya llorosos. — Por supuesto, puedo hacer que renazcas. Empezarás una vida desde cero. Pero pedir dónde, bajo qué familia, con qué salud o incluso tu género, todo eso corresponde más de un deseo. — respondió con la misma firmeza.

Aquello era una ruleta de incertidumbre. Podía sacar el premio y nacer como un niño en una familia millonaria, o la vida podía burlarse de mí de nuevo y hacerme nacer igual de pobre o incluso peor.

Sin embargo, no había más opciones. Era esa apuesta, o morir ahogado entre esa miseria que ya conocía. 

—Genio…— dije con dificultad por la falta de aire. — Deseo renacer. — le pedí. — Así será. — dijo con esa voz. Lo siguiente que ví, fue un destello, una luz muy fuerte. Ya no escuchaba ni sentía nada, así por algunos segundos. Pensé que tardé mucho y morí sin desear.

Pero entonces, escuché un grito, una mujer. Sentí que algo cálido me rodeaba, pero fue interrumpido por una fuerza que me estaba empujando. Volví a escuchar, volví a sentir todo. Hacía frío, mucho frío.

Unas manos gigantes tomaron mi cabeza con delicadeza. Sentí un empujón más y de repente, estaba fuera de ese lugar. Lo siguiente que vi, era un grupo de personas extrañas, parecían deformes. Totalmente pálidos y con cosas extrañas rodeándolos.

Escuché una risita y un calor de nuevo. Mientras aquella figura me abrazaba, mi vista se aclaró. Aquellas eran personas, tenían tez blanca. Llevaban trajes de enfermeros y doctores. Aquello era una sala de parto, yo era el bebé.

Mi diminuto cuerpo reaccionó antes que yo, sin esperar a que yo decidiera. Empecé a llorar ruidosamente, era un movimiento involuntario.

— It’s a girl. — dijo una de las enfermeras, pero no pude entender lo que dijo. Aquella mujer que intentaba calmarme, no era menos que mi madre. Ella dió una risita de ternura. — We will call her… Ellise. — dijo un hombre que se acercó y nos abrazó a ambos.

Aquella escena fue interrumpida por otro hombre. Este no lucía ningún traje médico como el resto. Lucía un traje elegante, aún más fino de aquellos hombres que alguna vez me dieron una limosna generosa.

— Congratulations, Mr. Henan. For your firstborn. — dijo aquel hombre en palabras que no entendí del todo. Pero ese apellido, Henan, me sonaba bastante. — Thank you. Ron… — dijo el hombre, algo incomodado por la interrupción. 

— Please, call our private doctor and nurses. My wife and my little girl… — dio una larga caricia desde el rostro de la mujer que era  mi madre y descendió con más delicadeza para tocar mi rostro. —... will recover in the mansion. — agregó. — Yes, Mr. Henan. — respondió ese chico de inmediato.

Recordé entonces esa frase que otro vagabundo me dijo. — Sufrimos mucho, como si de alguna forma pagamos para que si hay otra vida, tener un buen karma. — fueron sus palabras. — En nuestro caso, sería el mejor de los karmas. — dije esa vez antes de tirar más basura para alimentar ese fuego que nos calentaba en aquella gruta.

No estaba seguro de muchas cosas, pero hasta el momento, tenía cierta certeza, eran buenas personas. Tal vez esa frase era verdad, la vida me escupió tanto en esa anterior vida, pero ahora me compensaba con algo mejor.

No puedo esperar a ver qué otras sorpresas tengo por delante.


FIN

----------------------------------------



----- Si te gustan mis historias y puedes permitírtelo, por favor, considera el apoyarme en “Ko-fi” -----



-------------------------------------------------------------------------------

ENLACE EN INGLÉS

Caption Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories 

Historia en Wattpad: https://www.wattpad.com/user/IreneBNaridza 

ENLACE EN ESPAÑOL

Historia en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/ 

ENLACE BILINGÜE: 

Enlace a Twitter: https://x.com/irenaridza 

Ko-fi : https://ko-fi.com/carmensiguachi 

-------------------------------------------------------------------------------

 


--------------- Opinión de la Autora ---------------

  • Cuando estaba en bachillerato, leí un libro corto sobre un chico pobre que al final tuvo una vida mejor. Pero entonces, el libro decía que todo había sido un sueño febril mientras moría, lo que le ayudó a morir en paz y felicidad a pesar de la miseria que lo rodeaba. Eso me hizo llorar mucho. Por eso, esta historia termina con una reencarnación CANÓNICA en una vida mejor para Jacinto.

  • ¿Dónde renació Jacinto? En Suiza.

  • Suiza a menudo está entre las conversaciones de ecuatorianos sobre como sería ser el país ideal, por eso lo terminé eligiendo como el futuro ideal de Ellise. 

  • ¿Cómo será la vida de Ellise ahora? La mejor de las vidas, se lo merece.




------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------


No más Ternos de Repuesto

------------------------------------------------------------------- Escrita por: “Irene Naridza” Imagen IA por CHA-GPT: https://chatgpt.com/...