domingo, 19 de abril de 2026

ARETES DE ROSAS - LA NIÑA DE MAMÁ - HISTORIA TG

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 ----- La Niña de Mamá – Parte 10: Brillos en las Orejas -----

-- Escrito por “Irene Naridza”

Los hábitos son algo que se planta muy fuerte en las mentes de las personas. Mi memoria muscular está tan acostumbrada que hoy llegué, me duché y me alisté con mi traje de ballet. Estaba de camino a la parada de autobús cuando recordé que ya habían terminado las clases. Regresé rápidamente usando el camino trasero, como siempre, estaba solitario. 

Ahora que ya no tengo que ir a clases de ballet, las cosas se sienten extrañas. Esas tardes de martes y jueves de entrenamientos en el salón de Madame Melody, charlando con Olga y Jennifer… ya no están, ahora solo tardes solitarias en casa.

Para no perder la costumbre ni elasticidad, me puse a practicar un par de movimientos y estiramientos en mi habitación. Afortunadamente, esa grabadora vieja de mamá aún funciona. Allí reproduce un disco con música de danza para ballet que Madame Melody nos dio al principio de la academia.

Estuve ahí por una hora, lo que solían durar las clases, entonces. estuve nuevamente en silencio. Entonces busqué mi celular, era de mi madre, me lo regaló para mantenernos comunicados y porque se había comprado uno de esos nuevos celulares que son solo pantalla que reacciona cuando la tocas.

Este es uno rosado con teclas blancas, pareciera que tuviera pocos botones, pero es de esos que se deslizan. Al hacerlo, revela el teclado de números con letras. El chip es de prepago, por lo que no puedo endeudarme por llamadas ni por accidente. Tampoco es como si pudiera llamar a mucha gente.

Hace mucho, mientras comíamos en la cafetería de un parque cercano al estudio de Madame Melody, entre todas las chicas de su clase compartimos nuestros números. Esa fue una tarde agradable. Lamentablemente, el calor del recuerdo no dura mucho. Marqué el número de Olga, pero no contestó, intenté con el de Jenifer, pero tampoco contestó. Tienen que estar muy ocupadas. Resignado, pasé el resto de la tarde mirando televisión

Cuando volvió mamá, ella estaba muy sonriente. Ese brillo inusual ya lo conocía, tendría una cita esta noche. Había traído un paquete de comida congelada para microondas. Me dijo que comiera y que no me preocupara por ella. Era un plato de pollo, arroz y verduras. Lo comí en la sala viendo televisión.

Cuando subí hacía mi habitación, ella tenía la puerta de su dormitorio abierta. Ella ya tenía su mejor vestido y estaba terminando de maquillarse en su tocador. Le dio un beso volado a su propio reflejo antes de buscar algo en esa cajita de su joyero. De él sacó unos aretes de diminutas cadenas doradas de donde colgaban esferas blancas que brillaban.

“Te ves muy bonita, mami.” le dije, porque, en verdad estaba muy deslumbrante y lista para su cita. Ella me miró por el reflejo del espejo. “Gracias, Nadia, eres un amor.” un calor invadió mi corazón. 

“¿Qué te parecen mis aretes?” preguntó ella, aun viéndome por el reflejo. “Son lindos.” desvió mi mirada al suelo alfombrado. “Me gusta cómo se ven.” agregó al devolver mi vista hacia ella y notó que tenía una mirada inusual. Es la que pone mientras fórmula algún plan creativo en su cabeza, la he visto poner antes cuando me ayuda a hacer maquetas del colegio.

“Tienes buen gusto” Ella se pone de pie y toma su bolso. Me aparto de la puerta para que pueda pasar, allí ella se agacha y me da un beso en la frente. “No te duermas tarde, cariño.” yo asiento, sintiendo el brillo labial que había dejado en mi frente.

Por la ventana de mi cuarto puedo ver como sale en el auto compacto y se aleja. Como prometí, no me quedé despierto mucho más.

El viernes fue como cualquier otro, clases aburridas, clases tediosas, literatura y el estorbo de Darwin. Tenía un pendiente de calavera, decía que se lo hizo él mismo. Se paseó por toda la escuela con una actitud de rudo y repitiendo; “Mira mi pendiente.” fue un alivio que llegara la hora de salida antes de que intentara mostrármelo.

Aprovechando que es viernes y me bajo un par de paradas antes de la que me deja en mi vecindario, así puedo dar un paseo.

Al llegar a casa, mi mamá ya estaba allí. La clínica privada donde trabaja no siempre le da el mismo horario, a veces la hace trabajar poco y a veces mamá solo llega a ducharse y decirme que no haga nada tonto mientras ella no está. Hoy era de esos días.

“Nadie, por fin llegas.” ella estaba sentada en la sala viendo algo en su celular. Noto que, junto a ella, hay una bolsa pequeña de plástico. “Te traje algo.” dijo antes de poner el dispositivo en su bolsillo y tomar la bolsa. 

No es usual que me diera un regalo, parecía ser algo interesante. Me acerqué para verlo. Ella sacó de la bolsa una caja en miniatura de color rojo, al tocarla noto que es de eso que mamá llama terciopelo sintético.

Cuando lo abre, este lo hace como si fuera un baúl, dentro había un par de aretes de rosas. tenían un capullo floreciente de color rosado, la aguja era de color dorado, al igual que una pequeña bolita que era atravesada por estos.

“¿Qué te parecen?” dice ella. “Están lindos… pero…” murmuró. “pero… no son de imán… no puedo usarlos.” levanto mi mirada hacia mi madre, quien no parece desalentada en absoluto. “Tengo la solución a ello, querida.” cierra la cajita con cuidado y me toma de la mano. “Vamos a agujerearte los oídos. ¿Qué te parece?” Cuando me doy cuenta, estamos subiendo las gradas hasta su habitación.

Allí ella me sienta frente a su tocador y va hasta su armario de donde no le toma mucho tiempo encontrar una botellita pequeña y un artefacto extraño de color blanco. Con esto será rápido y no te dolerá.

“Mamá… no estoy seguro de esto…” no tardo en decir y la verdad quisiera decirle que no porque los chicos no usamos aretes, pero en eso recuerdo todo esto de Nadia, el ballet y que en este momento estoy usando mallas. Ese argumento sería redundante. Es más, siento que incluso estaría fuera de lugar.

“No… no me dolerá… ¿verdad?” mamá conseguirá que los use de todas formas, quiero evitarle molestias ideando planes para convencerme y a mí el tedio de tener que rechazarlos todos. Es aceptar lo inevitable.

“Para nada.” responde ella. “Este de aquí es un anestésico.” mostró el frasquito de antes, tiene un nombre impronunciable en letras azules. “Sabes. En la clínica donde trabajo tiene una farmacia propia.” Dijo al asentarlo en el tocador, entonces abre un cajón de dónde saca un cotonete nuevo de un frasco plástico.

“Esta tiene su propio consultorio para cuando un paciente necesita ayuda para administrarse insulina o alguna medicina que acabase de comprar.” Empezó a mojar uno de los extremos algodonados con el líquido del frasco. “También, a veces llegan padres que quieren ponerles aretes a sus hijas. Es cuando usamos esto.” levantó el cotonete listo.

“Entumece la zona donde haremos la perforación.” Ella se agachó y empezó a frotar el algodón en el lóbulo de mi oreja. La humedad y la suavidad del cotonete me hacen cosquillas, incluso me muevo un poco. “Espera un momento, ya casi está.” dice ella al alcanzar de nuevo mi oreja y terminar de aplicar el fármaco. entonces camina hacia mi izquierda y repite el proceso.

No pasa mucho tiempo hasta que siento que comienza a hacer efecto, mis orejas se sienten ajenas. Ella entonces toma esa especie de pistola pequeña de color blanco. “Esto de aquí es una perforadora.” la muestra. 

Tiene un mango con un gatillo negro, la parte superior tiene una forma cilíndrica y un espacio antes de la punta. Ella aprieta el gatillo para dejarme ver cómo del lado largo salía un pistón empujando una especie de micro soporte hasta presionar con el del otro extremo. “Con esto se hace la perforación y se colocan los aretes al mismo tiempo y en tan solo un segundo.” 

Deja el artilugio sobre el tocador antes de buscar en otro de sus cajones. Saca un atomizador que contenía alcohol desinfectante. Entonces toma la cajita de los aretes y los saca con cuidado antes de rociarlos un poco. “Hay que procurar que todo esté bien esterilizado.” Dijo antes de tomar la perforadora y colocar con precisión el arete en un lado y el broche en el otro.

“Bien, ¿estás lista?” pregunta mientras sostiene la perforadora en alto. “Claro, mamá.” respondo. Ella asiente y vuelve a agacharse, acerca la perforadora hasta que mi oreja queda en aquella abertura. “3… 2… 1…” escucho que aprieta ese gatillo, hay una presión en mi oreja al mismo tiempo que escuchó en primera final un chasquido. “Listo este lado.” 

Tenía razón, no sentí nada de dolor, lo que sí siento es que ahora mi oreja derecha es más pesada. Noto enseguida esa figura rosada en mi oreja en mi reflejo. “3… 2… 1…” no me di cuenta de cuándo caminó hacia mi otro lado. Esta vez escuché el chasquido antes de la presión en mi oreja. “Todo listo.” dijo mi madre antes de caminar hacia detrás de mí.

“¿Te gusta el resultado?” susurró a mi oído mientras veo mi reflejo. Destacando enseguida e incluso destellando un poco al recibir la luz, están esas rosas. Brillan un poco, no puedo dejar de mirarlas. Le dan un aspecto completamente a mis orejas, llevó las yemas de mis dedos y puedo sentir el frío material del que están hechos… me gustan.

“Sí… son… hermosos.” respondo mientras los muevo juguetonamente, mi oreja se siente extraña mientras lo hago. “Excelente pequeña.” dice mamá mientras me da un beso en la mejilla. “Oh, y no los toques tanto. Puede aflojarlos o hacerte daño.” aconseja ella mientras empieza a guardar todo. “Cuando vuelvas a sentir tus orejas, tal vez sientas un poco de dolor, pero es normal.” dice mientras giro mi cabeza y me acerco al espejo para verlos mejor. 

Como todas las cosas nuevas y femeninas que mamá me hace usar, estás tiene algo hipnótico en ellas, siento que no puedo dejar de mirarlas y siento que tampoco puedo dejar de sentirlas, aunque en teoría el anestésico hizo que no sienta nada.

No sé porque, pero a mi mente vienen los recuerdos de Darwin pavoneándose con su pendiente feo que… “Ay no…” dejo escapar a mis labios. “Mamá… esto será difícil de explicar en el colegio.” no puedo creerlo. ¿Por qué no pensé en eso antes? “¿Cómo me los saco por cierto?” intentó aflojar el broche, pero este está sólido en su sitio

“Este modelo es especial, se afloja con un imán.” busca por última vez en un cajón y saca un pequeño objeto alargado con aros en los costados, parece un pedazo de metal. Lo acerca a la parte de atrás de mi oreja. “Tienes que pasar la aguja en medio del aro y acercarla levemente.” Vuelvo a escuchar otro chasquido antes de sentir que la presión se aflojaba.

Mamá me muestra la palma de su mano donde ahora estaba el arete. “¿Lo ves? es muy fácil.” dice antes de volver a colocármelo. Un chasquido y la presión vuelve. “De vuelta a su sitio.” sonríe y pone el imán en mi mano. “Ponlo en tu llavero, así no lo pierdes.” me mira en el espejo. 

“Por higiene, en los siguientes días solo quítatelos para ducharte, dormir o si es estrictamente necesario.” aconseja. “Así no pescarás una infección mientras cicatriza el agujero y se hace permanente.” siento la presión de sus manos en mis hombros.

Esa última palabra ‘permanente’ hace que mi corazón de un vuelco. La ropa y el peinado puede cambiarse con facilidad, pero esto… esto ya no se irá. Comienzo a arrepentirme hasta que veo en el espejo nuestro reflejo. Parece una de esas fotos de ella y la abuela que hay en el álbum familia. Su sonrisa orgullosa hace que este nuevo problema tedioso valga la pena.

“Mamá. Si tengo que llevarlos a la escuela ¿Cómo los oculto?” pregunto porque la idea de usar capucha no serviría por mucho tiempo. “Eso también es muy fácil.” Ella toma un cepillo cercano y comienza a moldear mi cabello, en un par de pasadas, acomoda mi cabello de forma que cubre mis orejas y los aretes. “¿Ves? Como si no estuvieran allí.”

Giro mi cabeza de lado a lado, desaparecieron… pero quedaba un problema… Ese no era precisamente el peinado más masculino, pero bueno, yo tampoco lo soy. “Gracias, mamá.” digo mientras tomó el cepillo. Será mejor que aprenda a hacer este peinado, pues algo me dice que el hábito de usar aretes llegó para quedarse.

jueves, 16 de abril de 2026

LA MANSIÓN DE LA BRUJA - HISTORIA TG

 ----- La Mansión de la Bruja -----

-- Escrito por “Irene Naridza”

“Micaela, date prisa con el té.” Grita la Señora Monique desde la biblioteca. No puedo atenderla tan rápido, me tengo que parar para dar un respiro. He estado barriendo los pasillos de esta mansión gigante toda la mañana. Corrí desde una esquina de la mansión en otro piso hasta esta otra esquina en un piso diferente donde estaba la cocina para preparar el té y entonces intenté llegar al último piso donde está su despacho. Un reloj de péndulo marcaba que se acercaban las 16:00 PM. Estoy un poco agotada.

Llegué a este país hace un par de años. En ese tiempo no era una sirvienta en la mansión de una literal vieja bruja, es más, ni siquiera era una chica. Era un chico llamado Michael, vengo de Ecuador. Era un lugar bonito, luego decente, de allí horrible y por último terrible.

Al llegar a este país me la pasé trabajando en construcciones por las mañanas y como cajero de Mc. King por las tardes. De noche no tenía más fuerzas, caía rendido en la cama. Trabajaba duro para poder mantenerme y para enviarle dinero a mi madre en Ecuador. Ella ya es muy vieja y no ha podido jubilarse porque las pensiones de jubilación son muy bajas. Antes de partir, le prometí que no tendría que trabajar como maestra de música hasta el día de su muerte, yo la mantendría.

Un día de fin de semana, escuché que tocaban la puerta justo después de llegar de mi turno en el local de hamburguesas. Antes de siquiera poder ver por la mirilla, un panfleto se deslizó debajo de la puerta. Al dar un vistazo fuera, no había nadie. Mi atención entonces se enfocó en el panfleto donde había una jugosa oferta de trabajo como mayordomo en una mansión. El sueldo era cuatro veces mayor al que ganaba con mis dos trabajos de ese entonces.

Al siguiente día fui con mi bicicleta hacia la dirección, bien hubiera podido ser una broma de mal gusto, pero no pensé en eso si no en el dinero. Mi trayecto fue como un día de campo, pedalear por caminos de tierra rodeados por árboles y maleza por varios minutos hasta llegar a la entrada de un camino con muros de piedra a los lados. El letrero que decía; Residencia Monique, me dio la seguridad de que la oferta no era una broma.

Pedaleé por otro par de minutos en lo que era casi un túnel; los árboles eran tan altos y frondosos que tapaban la luz del sol, dejando escasos rayos caer sobre el camino. Este terminaba en un portón metálico abierto de par en par. Al cruzarlo vi una mansión grande rodeada por jardines de flores.

Dejé mi bicicleta en el porche antes de tocar la puerta y una chica rubia me atendió, se me hacía muy familiar. Su traje de sirvienta lucía más como un disfraz de Halloween que un uniforme formal de trabajo. Le mencioné que venía por la oferta de trabajo y ella amablemente me llevó hacia el último piso donde en un despacho grande estaba esa anciana del demonio, la Señora Monique.

La sirvienta la saludó con una reverencia antes de decir que venía por el trabajo. La anciana estaba muy atenta a un libro de hojas blancas donde siempre escribe cosas. Tenía su cabello plateado por las canas recogido en un moño. Me miró por encima de sus lentes dorados y sonrió. Su piel era muy arrugada y su labial tenía un tono de rojo muy fuerte.

Me presenté y le dije que estaba dispuesto a trabajar duro. Ella me miró de arriba abajo y dijo que era perfecta para el puesto. Me di cuenta de que algo definitivamente iba mal cuando noté que la sirvienta se ponía extrañamente emocionada y la anciana le decía que ahora podría ser libre.

Antes de que pudiera hacer cualquier pregunta. La señora Monique chasqueó los dedos y mi cuerpo empezó a sentirse extraño; mi cabeza palpitaba, mis huesos dolían y sentía fiebre. Aún no podía procesarlo cuando mi cuerpo se transformó, me hice más bajito, mis caderas se hicieron más grandes y… no daré más detalles vergonzosos, pero sí, ahora soy una mujer.

No podía salir de mi asombro. Estaba muy asustada, intenté salir corriendo, pero tropecé con los tacones que llevaba. Esa fue otra sorpresa, ya no estaba usando mis jeans y una chamarra. Estaba usando un vestido largo de sirvienta, mallas blancas y esos tacones negros.

Me quedé en el suelo haciéndome bolita cuando recordé dónde había visto a aquella chica rubia. Era una clienta que un día fue al local de hamburguesas y me hizo conversa mientras hacía su pedido. Como era amable y de voz suave, creo que terminé hablando de más. Incluso me dejó una buena propina, por lo que pasé todo por alto.

Ella o más bien, él, resultó ser un chico alto y rubio que había caído en las garras de esta bruja. Estaba muy alegre de poder irse y sin una pizca de arrepentimiento por dejarme con este ser horrible. Literalmente se fue saltando de alegría.

Lo siguiente que recuerdo fue haber intentado salir corriendo mientras gritaba hasta perder el aliento. Intenté salir de la mansión, pero aquel portón de metal ahora estaba cerrado. Los muros de piedra eran muy altos y casi lisos, era imposible trepar.

Entonces, aquella anciana apareció de la nada, advirtiendo que sería mejor no intentar huir y ser una buena sirvienta. Por si no ha quedado claro; La Señora Monique es una bruja, una muy extraña. Podría tener cualquier cantidad de sirvientes con el dinero que de alguna forma ha amasado durante toda su vida, pero a ella le gusta atraer jóvenes varones para transformarlos en mujeres y hacerlos trabajar como su única sirvienta.

En ese momento ella volvió a chasquear los dedos y en el bolsillo del delantal del traje de sirvienta apareció un dorado reloj de bolsillo cuyas manecillas se movían rápidamente. Me advirtió que ese era el tiempo que estaba transcurriendo en el mundo exterior y que el paso de este solo me afectaría si me atrevía a salir sin permiso. Temiendo por mi vida, acepté obedecerla.

Ha pasado un año entero desde eso, al menos aquí dentro. He tenido que barrer pasillos, desempolvar una infinidad de estanterías y atender a la Señora Monique a cada que ella quiere. Cuando está muy lejos como para poder llamarme a gritos, usa su magia para aparecer un teléfono de disco – que mi finada abuela diría que es un modelo antiguo – para comunicarse conmigo.

Siempre quiere que le haga té, le dé un cojín, le lleve alguna estatuilla o le dé más té. Además, a cada que entro donde ella está, tengo que hacer una reverencia para complacerla. ¿Qué pasa si cometo un error? Me lanza rayos de sus dedos, duelen mucho.

Comprobé por mí misma que no era recomendable escapar. Un día mientras podaba los arbustos altos con ayuda de una escalera, pude ver sobre el muro de piedra. El bosque parecía más grande de lo que recordaba. Pensé que la maldición del reloj era falsa, pues podía extender mi mano y tocar los árboles y no me convertía en ningún esqueleto.

Mientras intentaba alcanzar una rama más gruesa en la cual sostenerme, derribe una manzana que traía conmigo como aperitivo. Pude ver como esta se marchitaba y se hacía polvo antes de siquiera tocar el suelo. Desde entonces no he vuelto a subir a los muros.

La señora Monique siempre me dice que debo ser agradecido, pues cuando me deje ir, aparecería en el exterior el mismo día que llegué y me pagaría todos los meses que he estado trabajando aquí, teniendo en cuenta solo el tiempo dentro de la mansión, claro.

También me explicó que; cuando se aburriera de mí, me dejaría salir con un hechizo de protección para buscar un reemplazo. Dice que basta con traer a cualquier incauto, pero eso no lo hace menos incómodo de pensar.

¿Ya mencioné que tengo que lidiar también con este cuerpo? Ya no tengo tanta fuerza como antes, pero al menos puedo moverme más rápido sin cansarme demasiado. 

El problema es ese maldito periodo, en este momento estoy teniendo cólicos y solo quiero volver a mi cama en el cuarto que me dio la bruja esa – el cual no está nada mal, es más grande que el mono ambiente donde vivía – pero no podré hasta la noche. Al menos me da toallas higiénicas ilimitadas y me deja usar zapatos bajos en lugar de tacones en estos días.

“MICAELA, ¿DÓNDE ESTÁ MI TÉ?” allí está de nuevo. Doy un largo respiro antes de reincorporarme y tomar el juego de té. Mi único motivante es que, de conseguir el dinero, me será de mucha ayuda a mí y a mi madre.


FIN

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miércoles, 15 de abril de 2026

ESTRELLA DE LA MÚSICA -- HISTORIAS TG

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Escrito por “Irene Naridza”

Imagen (Probablemente) IA hecha por Chat-GPT: https://chatgpt.com/

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-- ESTRELLA DE LA MÚSICA --

 — Escrita por Irene Naridza

Zara era la directora de una prestigiosa escuela privada en la ciudad. Esta tenia un enfoque especial, siendo solo para niñas. Muchos padres adinerados se sentían más seguros si sus hijas estaban en un entorno enteramente femenino en esa etapa de sus vidas. Zara se encargaba de darles esa seguridad.

La oferta académica ofrecía materias extracurriculares como; dibujo artístico, judo, nado y música. Zara siempre coordinaba a las maestras para que pudieran acompañar a las alumnas y ayudarlas a desarrollar sus talentos. Todas siempre terminaban aprendiendo importantes habilidades, lo que le había dado a la escuela esa fama de ‘pulir estrellas’

Fueron buenos tiempos, hasta que en medio de las vacaciones de fin de año lectivo — que suele ser en verano — ocurrió un imprevisto; la maestra de música decidió jubilarse. Era una mujer mayor de ya casi 70 años. Seguía trabajando porque la pensión de jubilada en Latinoamérica es un chiste de mal gusto.

Cambió sus planes cuando su hijo logró obtener un mejor trabajo en los Estados Unidos gracias a que consiguió la nacionalidad. Ahora él le enviaba dinero todos lo meses, era lo que le sobraba de su nuevo sueldo y que aquí era el equivalente al sueldo mínimo.

Zara no tuvo resentimientos. Le realizó una despedida junto al resto de maestras de la escuela, siendo ese un día especial. Pero aún quedaba el problema de conseguir un reemplazo en tan poco tiempo. No podía remover temporalmente la asignatura de música ya que eso desincentivaría a los padres a matricular a sus hijas en su escuela.

No había muchas profesoras que se especializaran en música en la ciudad, ni siquiera en la provincia. Todas ya tenían trabajos o no tenían las capacitaciones legales para enseñar a niñas. Había opciones solo fuera de la región, pero que dieran sus clases a distancia no era un método eficaz siendo que la escuela era presencial.

Más temprano que tarde, Zara se quedó sin opciones convencionales… pero estaba abierta a otras posibilidades o más bien… ofrecer otras posibilidades.

Zara conocía a un hombre joven llamado Víctor. Lo conoció en el colegió donde notó su talento en la guitarra, piano y canto. Fueron juntos a la universidad, él quería ser una estrella, pero su familia lo obligó a conseguir un título universitario. Tras la graduación, él intentó seguir sus sueños, aunque eso hiciera que su familia rompiera lazos con él.

Siguieron manteniendo cierto contacto gracias a sus redes sociales. Víctor intentó formar bandas y hacer que despegara, pero nunca pasaron de tocar en bares. Su mejor presentación fue en uno de prestigió donde incluso fue vitoreado por su desempeño en el piano.

Desde allí se rindió con la idea de tener una banda y se dedicó a ser maestro particular de música, tenia un título de docencia después de todo. Por lo que había visto, era un buen maestro, tenia paciencia con los niños y siempre se esforzaba para que desarrollaran su potencial.

Lamentablemente, en los últimos años había visto como tenia cada vez menos alumnos. Esto por la inflación que hacia que los instrumentos estuvieran cada vez más caros y que ahora casi nadie quisiera dedicarle tiempo libre a esforzarse por aprender música.

Zara sabía que su oferta sería irresistible, pero aún había un problema. Víctor era un hombre y ella no los contrataba. ‘Solo se admiten mujeres’ era su regla estricta tanto para maestras como alumnas. Era lo que en parte le daba ese prestigio a su institución. Intentar cambiarla solo aumentaría el rechazo del sector que ya la prefería.

Una idea vino a su mente, un poco absurda, incluso el intentar sugerirla sería visto como una barbaridad, pero tenía que intentarlo pues no tenía muchas opciones.

Zara sabía cómo manejar las redes sociales y hacer que un mensaje llegara ‘por error’ y que fuera archivado en la bandeja de mensajes no deseados. Fue así como le envió un mensaje con la oferta de trabajo a Víctor.

Al siguiente día supo que él si lo descubrió porque la llamó y charlaron sobre la ‘ironía’ por un cálido momento. Notó cierta melancolía en la voz de Víctor, también estaba necesitado. Fue entonces que él le preguntó si había alguna forma en que ella pudiera contratarlo.

Aprovechando que era un momento de amigos, sugirió que podía hacer pasar como una mujer. Ambos rieron por unos segundos, Zara logró que se viera como una broma. Charlaron un poco más.

Zara esperó pacientemente en los siguientes días y no tardó en volverse a encontrar con Víctor. Este mencionó aquella broma y le preguntó si realmente funcionaría. Ella fingió escepticismo, pero dijo que sería una posibilidad. Víctor no se lo pensó más y propuso llevarla a cabo, alegando que ambos estaban necesitados.

Zara sonrió triunfante, había logrado que Víctor considerara esa arriesgada idea y que pensara que fue su idea. Aceptó y se pusieron en marcha, había mucho que hacer.

AÑO y MEDIO DESPUÉS.

Era una mañana soleada en la provincia. En las periferias de una ciudad, una escuela se mantenía viva entre campos y árboles frondosos. Las risas de sus alumnas llenaban el aire fresco en medio del cambió de horas. Corrían con emoción hacia las aulas de sus siguientes asignaturas.

Un grupo de tres niñas fueron las primeras de llegar al aula de música, donde su maestra ya las esperaba. “Hola, niñas. ¿listas para cantar un poco?” dijo la mujer con una sonrisa.

Victoria se había convertido en una de las maestras más queridas de la escuela. Era muy cariñosa con las niñas, tenia mucha paciencia para enseñar cada uno de los instrumentos, transmitiendo todo su conocimiento a quienes estaban más ansiosas por aprender.

Para los programas de clausuras de los años lectivo, ella siempre organizaba presentaciones musicales donde los padres podían ver a sus hijas demostrar cuanto habían aprendido a manejar su voz o los instrumentos. Entre las demás maestras también era muy respetada.

En su hora de descansó, Victoria no podía estar más contenta de su vida actual. Todo había salido bien pese a haber sido muy arriesgado. Zara la había ayudado a mantener su identidad de Víctor escondida. Le había ayudado a conseguir unas vitaminas extrañas que aseguraban le ayudaría a mantener la fachada, desde entonces las había estado tomando sin falta.

Victoria recordó que hace mucho que nadie lo había llamado Víctor, se preguntó si había hecho algo mal como para que nadie haya notado su ausencia. Eso a veces la hacía sentir triste, pero bastaba con ver lo que ahora tenía como para volver a sonreír.

Siempre soñó con ser una estrella de la música. Ahora que era maestra, tal vez no estaba bajo los reflectores en medio de un público de miles que coreaban su nombre. Pero estaba siempre en las miradas emocionadas de niñas que la veían con admiración y pronunciaban su nombre con emoción. Se dio cuenta de que ya era una estrella, una que guiaba como lucero a las demás a desarrollar su talento. Su sueño se había cumplido.

 

FIN

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Enlace a la historia en inglés en Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories/art/Music-Star-TG-STORY-1322174928

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lunes, 13 de abril de 2026

EN CAMINO A LA CONVENCIÓN --- HISTORIA TG

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Escrito por “Irene Naridza”

Imagen IA hecha por Chat-GPT: https://chatgpt.com/

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Eric estaba en la habitación de su novia. El suelo de madera se sentía frío a través del nylon de las pantimedias marrones que usaba. No podía quitar la vista de aquel vestido celeste con cuadrículas blancas cuya falda le llegaba al muslo.

Su rostro feminizado por el maquillaje le devolvía una mirada vacía. Su cabello negro caía más abajo de sus hombros. Las formas de senos falsos sobresalían en su pecho bajo la tela del vestido y un sujetador blanco que hacía juego con los pantis que llevaba.

Tocó sus labios, donde el brillo labial hacía sus labios sentirse pesados y pegajosos por ser su primera vez usándolo. Tocó también su garganta, temporalmente alterada por unos caramelos de miel que ella le dió para feminizar su voz. Era un truco que encontró en línea.

El trance que causaba su reflejo fue interrumpido por un ruido detrás de él. “Bien, ahora ponte estas botas y estarás lista.” dijo su novia Natali sosteniendo unas botas negras de tacón bajo. “Recuérdame, ¿Por qué hacemos esto?” Preguntó mientras se ajustaba las botas, le cubrían toda la pantorrilla y se detenían antes de llegar a la rodilla.

“Porque las entradas para la ‘CinemaCon Ecuador’ que compramos por revendedores nos costaron 150 dólares cada una.” dijo ella mientras le pasaba un bolso negro con forma de corazón. “No, me refiero. ¿Por qué tengo que ir como chica?” su mente, impresionada por cómo había quedado tras la transformación se había quedado en blanco.

“Ya sabes. Esa ley que sacaron tras ese escándalo de hace meses.” Natali se ajustó al hombro su propio bolso. “Los organizadores se vieron obligados a hacer el segundo día exclusivo para mujeres.” se acercó al mismo espejo para arreglarse su labial. “¿Cómo siquiera sacaron una ley así?” Eric siguió preguntando.

HOTEL “FIVE WAVES” – MIAMI – FLORIDA. 2 MESES ANTES.

El primer mandatario ecuatoriano salió de la piscina del lujoso hotel donde tuvo que entrar con flotador para no hundirse. Estaba en otra de sus vacaciones no programadas. Se reunió con otras personas de buena cuna con los que conversó sobre lo bueno que era el clima y los cócteles que preparan en dicho hotel con vista al mar atlántico.

“Oh, What horrible!” exclamó una mujer rubia con gafas de sol sobre la frente. “What 's wrong?” dijo uno de los hombres, ella había atraído la atención de todo el grupo. “A poor little girl got harassed during a soccer match by multiple men.” dijo al abrir las páginas del periódico para que todos pudieran ver.

“It 's repugnant!” exclamó uno de los hombres. El enano asintió, fingiendo indignación. “How was it even possible?" se preguntó otro con consternación. “It 's the weak laws that weak governments keep.” dijo el mandatario, intentando hacer gala de su — cuestionable – sabiduría.

“Their politicians should be the first ones concerned about this.” exclamó otro hombre del grupo. “It was three days ago, and they have remained silent.” la mujer continuó leyendo. “SHAME ON THEM!” exclamaron varios de aquel grupo. El mandatario asintió efusivamente. “SHAME ON THEM” dijo también. “Where did this happen?” preguntó uno de los hombres. “In Ecuador.” respondió la mujer. “Ay…verga!” se le escapó de los labios al presidente.

QUITO - ECUADOR. ACTUALIDAD.

“Ya recordé.” Eric finalmente dejó de mirarse en el espejo. “El padre de esa pobre chica tenía dinero suficiente como para armar un escándalo que hizo mucha presión en el gobierno.” relató lo que había visto en las noticias. “Arrestas, condenas de 35 años, suspensión de actividades y… esa ley extraña.” 

Con un documento hecho al apuro, el gobierno dictaminó que ahora todos los organizadores de eventos masivos tenían como responsabilidad proteger a las mujeres que asistieran a ellos. Era una razón muy noble… con una ejecución muy pésima.

“Todos los eventos tendrían que tener días exclusivos para mujeres.” dijo Natali. “Me gusta la iniciativa, pero siento que no es aplicable a un evento que viene por primera vez en toda su historia con solo dos fechas.” agregó mientras buscaba algo en su bolso.

“Y pensar que estos boletos costaban 70 dólares cada uno.” dijo al encontrarlo finalmente. “Eso costaba en la página oficial.” dijo Eric al revisar que tuviera el suyo. “Pero los revendedores acapararon todo rápidamente desde las primeras horas.” Ese era un mal recuerdo.

En su boleto, estaba con letras reflectantes el nombre de la convención y la fecha del segundo día. “Si hubiéramos esperado hasta después de la aplicación de la ley, los habríamos conseguido a 40 dólares.” se quejó Eric.

Hubo un caos en todas las organizaciones de eventos. Fueron tantas las quejas entre entidades con poder que la asamblea nacional cedió y dijo que revocaría la ley por considerarla inconstitucional por los errores que tenía en su redacción. Desafortunadamente, la fecha en que perdería efecto era una semana después de la convención. 

Mientras que los precios del segundo día se desplomaron, las entradas del primer día llegaron a costar 300 dólares las normales y 650 las V.I.P. 

“En lugar de esta ridiculez…” dijo Eric al darse otro vistazo en el espejo mientras giraba para verse desde otros ángulos. “...hubiera vendido mi entrada. Te hubiera dado ese dinero para que pudieras comprar más cosas como coleccionables y…” Eric fue interrumpido por el repentino y largo beso que su novia le dio en los labios.

Cuando se separaron, Eric notó que ahora su novia tenía rastros de su brillo labial sobre sus labios y él un poco de labial rojo sobre los suyos, eso le pareció divertido.

“Esto no es importante solo para mí, es importante para ambos. Es poder cumplir uno de nuestros sueños juntos.” entrelazó sus dedos con los de él. Eric y Natali eran novios que compartían mucho en común; a ambos les gustaban los perros, el encebollado, el rock en español y el cine. Este último era el tema que más tocaban cuando tenían charlas triviales de camino al trabajo o mientras paseaban por el parque.

Ambos tenían sus habitaciones llenas de posters de películas que amaban, tales como; El Resplandor, Viernes 13, Titanic, La Guerra de Las Galaxias, El Lobo de Wall Street, Mad Max, Oppenheimer y muchas más. Por no hablar de peluches, figuras y otros coleccionables que habían obtenido a lo largo de sus 20 años de vida.

Ellos siempre soñaron con ir a alguna convención de cine, como las que se hacían en países como Estados Unidos o Europa. El problema era que no tenían visa y el pasaporte ecuatoriano era conocido por ser uno de los más débiles en el mundo. Fue así como las convenciones resultaron un evento que solo podían ver detrás de una pantalla, en vídeos de gente que sí tenía los medios para asistir.

Un día, una reconocida entidad de convenciones de cine anunció que harían una en su país. ‘CinemaCon Ecuador’ parecía un sueño hecho realidad. Habría exhibiciones de muchas productoras de cines con actores, material de las películas y muchas cosas más que solo habían podido ver en vídeos de internet.

“Hoy será nuestro día especial… como si fuera una cita.” dijo Natali al sujetar su mano y empezar a llevarlo hacia la puerta. “La cita más cara que hemos tenido.” contestó Eric sonriendo.

Mientras caminaban por la calle, no tenía miedo a ser descubierto. Para él y todos los que dieran un vistazo, eran dos chicas en camino a una convención a pasar juntas un día estupendo.


FIN

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Enlace a la historia en inglés en Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories/art/1321605243

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Enlace a la historia en inglés en Wattpad: https://www.wattpad.com/story/410178857-on-the-way-to-a-convention-tg-story

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Enlace al pie de foto en español en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/2026/04/en-camino-la-convencion-historia-tg.html

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ARETES DE ROSAS - LA NIÑA DE MAMÁ - HISTORIA TG

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