miércoles, 8 de enero de 2025

HERMANA AL RESCATE — ¡DE NUEVO!

ADVERTENCIA: CONTENIDO SENSIBLE.

-- Escrito por “Irene Naridza”

“¿A qué te refieres a que tendré que hacer de señuelo?” Daniel estaba incrédulo ante la petición. “¿No hemos hablado lo suficiente sobre lo desagradable de estos sujetos?” miró nerviosamente hasta la casa de la fraternidad donde los aullidos de los ebrios hacían un escándalo. “¿No hemos hablado lo suficiente sobre lo horrible que sería que lo follen?” respondió Marian.

“Solo sigan mis órdenes y podremos salir de aquí con él.” Marian salió del auto. Las demás no tardaron en seguirla. Le hizo una seña a Bondy y esta se alejó del lugar con la indicación de permanecer cerca.

Las tres chicas se acercaron al lugar de la fiesta. Nadie les impidió entrar, cualquier chica linda era bienvenida, siempre y cuando supiera que cualquier chico podría intentar ligar con ella. En cuanto a los chicos, tan pronto como notaban que era un invitado no deseado, eran echados a patadas.

Ni bien entraron fueron golpeadas por el olor a cerveza y tabaco. Estaba mezclado con el aroma del ambiente, lo que hacía que fuese insoportable si no se estaba ebrio. La música estridente era aturdidora. No solo por el volumen, sino porque era música sin ritmo. Uno de los chicos de la fraternidad tenía como pasatiempo hacer música en un sintetizador, pero no era muy bueno en ello.

Se abrieron paso entre chicos que tomaban, bailaban e incluso parejas que se besaban de todo tipo de formas. Daniel hizo una mueca ante uno par de chicos que se besaban. “Que asco.” Susurró. “¿Qué tiene de malo?” la pelirroja levantó una ceja al notar que se refería a una pareja de dos chicos.

“Los besos de lengua son desagradables.” Dijo Daniel mientras se alejaban de la sala principal. “Eso solo lo dicen quienes nunca han besado así.” Ruby dio una pequeña risita que solo ella pudo percibir.

El pasillo que seguía de la sala estaba un poco despejado, pero había una concentración de chicos al fondo del pasillo. “Allí está la sala secundaría. Es un poco más grande que esta de aquí.” explicó Daniel. Los gritos de lujuria de los ebrios podían escucharse pese a la mala música.

Las chicas lograron escabullirse con dificultad. Marian sintió que la tocaban intencionalmente en el trasero más de una vez, pero se limitó a tragar saliva. “(Espero que esto valga la pena)” Pensó para si mima. Pronto otros pensamientos invadieron su mente.

Allí en el centro de la sala, estaba Xander. Lo habían atado a una especie de banquillo boca abajo. Su trasero quedaba muy expuesto, de forma que los chicos se turnaban para azotarlo con todo tipo de cosas. Con cada azote los chicos estallaban en una cacofonía de risas.

“(Ya sabía que Xander había dejado se ser popular en la fraternidad, pero no sabía que lo odiasen hasta este punto.)” Pensó Daniel mientras uno de los chicos azotaba al chico feminizado con una raqueta de tenis.

Los quejidos de Xander no podían notarse entre todo el ruido, pero incluso con la poca visibilidad, las ojeras dejadas por las lágrimas podían notarse desde fuera de la sala.

“¿PODEMOS USAR SU BOCA YA?” gritó uno de los chicos que no estaba ebrio. “Aún no. yo seré quien lo estrene.” Respondió Tomas siendo seguido por la multitud emitiendo un jadeo de decepción.

“Date prisa entonces.” Gritó otro de los presentes. Tomas se tomó su tiempo para terminar una lata de cerveza antes de hablar. “Bien. Lleven a esta putita a mi habitación. Después…” aplastó la lata vacía y levantó el puño. “¡SERÁ TODA SUYA!” exclamó siendo respondido por un grito de emoción por el resto de chicos.

Un grupo desató a Xander del banquillo y otro hizo que la gente del pasillo dejase un camino para que pasasen. Las chicas caminaron de regreso hacia la sala principal para que Tomas no las notase. Al rato pasó él seguido de unos chicos fornidos cargando a Xander que lucha inútilmente por liberarse.

Estos fueron escaleras arriba dejando a otros chicos cuidando de que nadie fuera escaleras arriba sin autorización. “¿Cómo llegamos arriba?” preguntó Marian a su hermano. “Solo los miembros de la fraternidad que viven aquí pueden ir hacia el segundo piso.” Explicó mientras se apartaban a la mesa donde había un recipiente grande con alcohol.

“Durante las fiestas solo van a sus respectivos dormitorios para tener sexo.” Agregó mientras servía repartía vasos para mezclarse entre la fiesta. “Perfecto. Tengo una idea. Pero primero. ¿señala a alguien que vivía aquí?” pidió Marian.

Daniel giró su cabeza y examinó la sala. “Aquí…ninguno.” el grupo se movió hacia el pasillo donde Daniel entrecerró los ojos para ver los rostros de los chicos, pero tampoco hubo suerte. No fue hasta que fueron a la sala secundaria donde Daniel señaló a un chico que tenía una botella de tequila para él solo. “Él es Mark. Es el mejor amigo de Tomas.” Marian asintió. “Bien, síganme la corriente.”

Las tres se movieron entre los tambaleantes invitados hasta llegar donde estaba Mark. “Hola guapo.” Dijo Marian con una sonrisa. Mark se reviró a verla. “Estábamos mis amigas y yo un poco aburridas en esta fiesta.” Marian puso una mano en el hombro de Mark. “Todos aquí, son muy feos…pero tú, eres muy apuesto.” Le sonrió de forma coqueta.

Ruby y Daniel sonrieron cuando Mark miró sobre el hombro de Marian hacia ellas. “Creo que estoy alucinando.” Mark dejó caer su botella de tequila e intentó alejarse. “Oh no. Yo soy muy real.” Marian evitó que se alejara al abrazar suavemente su brazo.

“Mis amigas también lo son. Pero depende de ti. ¿Quieres pasar un buen rato?” Marian se aseguró de mirar fijamente a Mark para tener un buen resultado. El chico solo se rio y negó con la cabeza. Marian estaba decir algo más para intentar persuadirlo cuando otro chico apareció interrumpiéndolos.

“Yo sí quiero. YO SÍ QUIERO.” Exclamó. Las tres se quedaron viéndolo de reojo. “Lo siento, pero nuestra oferta es solo para este caramelo.” Marian volvió a intentar rodear con sus brazos a Mark. “Haré tus tareas por todo un mes si me dejas estar con ellas.” Exclamó el chico. Mark volvió a negar con su cabeza. “Tendrá que ser un mes por cada una.” puso su oferta en la mesa.

“Está bien. ESTÁ BIEN” el chico tomó de la mano a Marian, pero ella no estaba dispuesta a ir con él sin tener acceso al segundo piso. “Necesitaremos un lugar más privado ¿no?” señaló.

“No vivo lejos.” Respondió el chico. “Nos gusta esta fiesta, no queremos alejarnos.” Marian se plantó firmemente al notar que la estaba jalando con fuerza. “Mark. Préstame tu habitación.” suplicó el chico poniéndose de rodillas.

Mark sonrió, buscó en su bolsillo y sacó un llavero de oso donde colgaba una llave solitaria. El chico estaba por tomarla cuando Mark la apartó. “Lavarás las sábanas.” Recalcó. El chico asintió y tomó las llaves. “Las tendrás para mañana mismo.” Puso la llave en su bolsillo y se reviró para ver a las chicas. “Bueno señoritas. Por aquí.” Él señaló el camino.

Las tres se sintieron aliviadas al ver cómo los chicos que guardaban las escaleras les cedían el paso al ver al chico mostrar el llavero y a ellas. “Comparte algo con nosotros.” Dijo uno de los chicos entre risas. “Si es que me sobra.” Respondió mientras iban directo al tercer piso.

“Un piso más chicas. Aunque hay una sola cama. Podemos hacerlo de a una a la vez.” Ruby aprovechó que él no las veía para sacar la lengua en una mezcla de asfixia. Daniel luchó por aguantar una risita.

El chico abrió la puerta después de unos fallidos intentos por colocar la llave en el ojo de la cerradura. Se dirigió a la cama y quitó toda la ropa que había sobre ella para colocarla sobre la silla del escritorio.

Marian se dirigió hacia él y lo abrazó por detrás. “Antes de empezar. Tengo ciertos gustos a la hora de entrar a la cama.” Le susurró al oído. Este se estremeció y se reviró sonriente. “Yo también, pero dime. ¿Qué te gusta?” Marian sacó un rollo de cinta que estaba guardando en su chaqueta.

Él reaccionó extrañado, pero agitó su cabeza. “Está bien. Adelante." Dijo mientras se sentaba en la cama. Marian le hizo una seña a las chicas para que le ayudaran. El chico no pareció notar nada extraño en que los ataran a la cama. Parecía incómodo, pero también ansioso.

“Creo que tendrán que ayudarme a… quitarme los pantalones.” Dijo casi tartamudeando. “Ni lo sueñes.” Dijo Ruby antes de envolver sus labios con cinta silenciándolo en el acto. El chico finalmente notó que no tendría nada de acción con ellas e intentó librarse, pero la cinta lo mantenía firmemente sujetado a la cama.

Los murmullos y sus sacudidas violentas hicieron más ruido de los que esperaban. El sonido de unos pasos se acercó a la puerta. Marian sacó el labial pimienta, temiendo que las hayan descubierto. “Suertudo desgraciado.” Murmuró la persona al otro lado antes de alejarse.

Un par de segundos después en los que no hubo nadie más acercándose fueron suficientes para que Marian se calmara. “Danny. Sal tú primero, si hay alguien más en el pasillo. Distráelo. Necesitamos que nadie nos vea ir a la habitación de Tomas.” Indicó.

Daniel trago saliva. Si llegaba a encontrarse con un chico tan urgido como al que habían engañado, tendría que ir muy lejos para distraerlo. “Está bien.” Dijo agobiado mientras abría la puerta lentamente.

Salió a paso lento y para su mala suerte, allí había uno de los miembros de la fraternidad bebiendo una cerveza mientras veía la fiesta por el agujero de las escaleras. Este se quedó mirándolo fijamente.

Ya hacía varios meses que su hermana le enseñó a actuar de forma coqueta. Eso cuando intentaban llevar a cabo su plan para humillar a Xander. Mismo que ahora las había llevado a esa situación. Daniel sintió alivio de que aún lucía como una chica y que el usar tanto los caramelos de miel lo dejaron con una voz aguda de forma permanente.

Le sonrió de forma juguetona al chico y se acercó. “Ese tipo de allí dentro.” Señaló la habitación de la que salió. “Apenas puede con una de mis amigas. Con dos ya está teniendo problemas para mantenerse en el juego.” Se apegó al tipo. “Me preguntaba, si tal vez tú tendrías algo para mí.” Daniel nunca había llegado así de lejos, por lo que estaba nervioso por la posible reacción de ese sujeto.

“No te preocupes. Soy un experto.” Dijo antes de abrazarla con fuerza y darle un beso en el cuello. La presión repentina hizo que Daniel dejara escapar un poco de aire. “Bueno, vamos despacio. Paso a paso.” Dijo mientras intentaba que el tipo aflojara su agarre.

“Tenemos toda la noche ¿no?” dijo al sujeto antes de llevarlo a una de las habitaciones. “ESTÁ BIEN.” Dejo en voz muy alta, casi un grito. El sujeto se frotó el oído ante el ruido. “Lo siento, es que, me haces emocionar.” Se excuso, logrando engañarlo.

Esa fue la señal para Miriam y Rubí, quienes ya con el camino libre salieron de la habitación de Mark y fueron hasta la puerta de la habitación de Tomas. “No tenemos la llave.” Dijo Ruby al notar que la puerta estaba cerrada con seguro. “Son puertas de madera.”

Ambas se coordinaron y juntas dieron una patada con todas sus fuerzas en la parte debajo del picaporte de la puerta. La música de la fiesta hizo imposible que el ruido pudiera escucharse fuera del tercer piso. Esta no cedió, dieron una segunda patada y la puerta ganó una fisura. A la tercera patada esta se abrió.

Ambas entraron levantando el gas pimienta labial. Ruby cerró la puerta inmediatamente detrás de ellas. “Quieto, Tomas.” Exclamó Marian.

Tomas estaba completamente pasmado por la irrupción de las chicas en la habitación. “¿Qué rayos quieren aquí?” exclamó. Tomas estaba ya con los pantalones abajo y con un frasco de lubricante en la mano. A Xander lo habían atado boca abajo a la cama. Al ver a las chicas intentó pedir ayuda, pero la mordaza hecha en esa mañana seguía siendo muy firme.

“Venimos por Xander. Nos permitiremos que lo ultrajes.” Marian tenía firme su agarre en su gas pimienta. “¿No saben que uno no puede pedir la devolución de un regalo?” Tomas dejo a un lado el lubricante. “No fue un regalo.” Dijo Ruby mientras se acercaba a la cama.

“Vamos chicas. Esta mañana estaban muy alegres.” Él se interpuso en el camino de Ruby. “¿Qué pasó?, ¿Ya olvidaron todo lo que Xander ha hecho? Vamos, creo que recuerdan que este cerdo está siempre aprovechándose de los demás.” Desafortunadamente, decía la verdad.

“¿No fue a ti que te tomó una foto bajo tu falda una vez?” se dirigió a Marian. Ella viró los ojos, ya que tuvo que recordar no una sino varias veces en las que Xander había utilizado una cama oculta en su zapato para tomarle fotos no solo a ella, a todas sus compañeras y amigas. Pero también recordó algo más.

“Todos los de tu fraternidad han acosado sexualmente a las chicas de la universidad. No eres una santa paloma. Te recuerdo que eres su líder.” Miriam se acercó por el otro lado de la cama. “Si en verdad te importara. Hubieras hecho que pararan.” Recalcó Ruby. “No puedo controlar la actitud de los muchachos. Pero he hecho un buen trabajo organizándolos para los exámenes finales.” Se sintió satisfecho consigo mismo.

“Sabemos cómo funciona tu grupito mafioso. Sobornan a los profesores para obtener las respuestas antes de los exámenes.” - “Sí, pero no es en todos los exámenes. En el resto sí hacemos círculos de estudio.” Corrigió. “Al diablo. ¡Solo libera a Xander ya!” Miriam no quería que Tomas las hiciera perder más tiempo. Daniel aún estaba distrayendo al sujeto del pasillo.

Tomas negó con la cabeza. “Tomas ha hecho de la vida de los demás una pesadilla. Si a ustedes no les importa. ¡A MÍ SÍ!” se golpeó el pecho. “Siempre se burló de mí. Se burló de mi familia. Cuando trabajaba en una cafetería nunca me dejaba propina. Cuando me ofrecía dinero, eran solo monedas que las tiraba a una alcantarilla para que las recogiera…” – “MI IMPORTA UNA MIERDA, NO PUEDE USAR COMO EXCUSA PARA VIOLAR A ALGUIEN.” Gritó Miriam.

Ruby se reviró a ver la puerta de la habitación, temiendo de que hayan llamado la atención de los demás miembros. “Llama al pájaro.” Dijo Marian, una señal para avisar a Bondy acercarse para salir.

“Oh no. No lo creo.” Dijo Tomas mientras tronaba sus nudillos.

 

Continuará...
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----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----

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Imágenes IA hechas por HOTPOT.


------------------------------------ GRACIAS POR VER ------------------------------------

jueves, 2 de enero de 2025

VACATIONS WITH AUNT - TG STORY

-- Written by “Irene Naridza”

John disliked going on vacation with his aunt. But he had no choice. His parents were both businessmen in one of the largest life insurance companies in the country. So, they were busy most of the time. Even on normal days. They left very early and arrived quite late to home, so their interaction with him was almost nil.

Those days John had a nanny who took care of him, but on vacation he spent them with Aunt Melody and his two cousins who were older than him. This made John feel a bit disconnected from his parents, but he was still very attached to them. He loves them.

What John hated about all the vacations at his aunt's house, is that she was obsessed with femininity. Everything in her house was pretty girly, pink or pretty girly colors. There was nothing strange in that because after all, Aunt Melody was a woman who raised two girls. Her husband had died a couple of years ago. She inherited his wealth, BUT something changed in her.

Aunt Melody, for some reason did not want men in her house. Even if it was a delivery man, he had to stay at the door. She only tolerated their presence if they were relatives visiting for a few hours. As for John, since he had to stay for at least two months, the treatment for him was somewhat different.

“Oh, John, dear. I see you've arrived." Said his aunt when she saw him with his suitcase at the door of her house. "Come in, come in. No time to lose." She let him in and led him straight up to the second floor, into the guest room. This one was medium but cozy, the walls were covered with pale pink paint and drawings of butterflies and different species of birds.

"Well. As usual. We are going to save this, because you will not need anything from what it contains.” Said his aunt as she hided his suitcase at the bottom of the bedroom wardrobe. He could see for a moment how the wardrobe had several dresses of different colors and designs hanging on racks.

"Ballet classes will start in an hour, so take a shower, put this on and come to the classroom as soon as possible." She ordered while from a drawer she took out a bag with a set of clothes. “Aunt Melody…” he said timidly. “Do I really have to do this? I'm a boy, if I'm going to practice ballet at your academy, can I at least wear the boys' uniform?” He asked her with tender eyes.

"I'm sorry John. Or should I say Jennifer. You know the rules of this house. NO BOYS for more than a couple of hours.” She responded in a firm voice. "Since you stay for several days, you will have to stay as a young lady." She continued as John sighed. "Besides. Haven't I already told you that you look adorable as a girl?" She pinched his cheek affectionately.

“Yes aunt, you have told me… thanks for the compliment.” He said to her, resigning himself to accepting his temporary role. “Oh, I almost forgot. Don't forget your honey pill." She said as she took a honey candy out of the pocket of her dress. “Here. Even though your voice is already high-pitched from the pills I gave you on the previous vacation, a boost is always good.” She said as she handed it to John, who swallow it immediately.

"Come on. Practice saying your introduction line. I have several new students this year who would love to meet you.” Her aunt indicated, expectant to hear him. John waited a bit for the pill to take effect. When he felt that it had dissolved in his throat. He searched into his memories for the line that his aunt had indicated, when he remembered it, he was ready to speak.

"Hello. I'm Jennifer, I'm 11 years old. Madame Melody is my dear aunt." She said with a feminine voice. “You sound splendid, little one.” Her Aunt complimented. “Now, shower and dress up. I'll go do the same." She said before leaving the room, giving Jenifer her privacy. Jenifer glanced at the set of clothes her aunt had left on the pink-sheeted bed and gave another sigh. "I guess I have no choice." She concluded to herself and set off.

She took off her boy clothes. Which were shorts, a dark blue shirt and sports shoes of the same color. She put them in the white laundry basket and took a shower just as her aunt had directed. She used the pink shampoo to wash her long blonde hair. She did it just as her aunt had taught her last year. Since those dates she had let it grow, now it was quite long.

When he was at school as John, he wore it in a rather masculine ponytail to avoid bullying from his classmates. His parents didn't seem to mind. His mother gave him tips to take care of his long hair in the short times they saw each other and even bought him shampoo and conditioners that kept it straight and strong.

When she finished taking a bath, she dried herself with two white flower-patterned towels. One for the body and other for the hair. She covered herself with another pink towel of the same design and left the bathroom. She put on her panties, next up were white tights. She slipped her legs into them and brought them up to her waist. Then it was the pink leotard. “This one is a little bit bigger.” She said, noticing the size of it. It fit perfectly to her figure.

She put on her ballet flats. These were a beginner's pair so there was no need to tie them. But her aunt had already taught her how. Then it was the gauze skirt. This was very easy to put on. She just lifted it up to her hips and it clung perfectly.

"I cannot lie. I look… cute.” She confessed while seeing her reflection in the wardrobe mirror. She walked to the vanity next to the bed. She took a brush and began to brush her hair. She picked it up in bunches and gave each one five strokes with the brush. When she finished. She tied it up in a ballet bun. Her aunt and cousins had taught her how to style it when she wore the extensions. With her real hair, she had to be more delicate because a careless tug causes a lot of pain.

A jolt at the door made her jump and give a little squeak. “Hello, Jennifer. Are you there?" Said a girl on the other side of the door. She recognized her immediately. It was Olga, one of her cousins. "Yeah. I'm here. You scared me." She said as she got up from the vanity and opened the door. Her aunt had left it locked so that no one would enter while she was changing or much worse, while she was bathing.

"Here you are." Olga screeched. Who already had her ballet outfit on, it was one identical to Jenifer's. "It's nice to see you, I haven't seen you for a long time." She said to her while she was still hugging her. "Um, Olga. We go to the same school.” Jenifer answered, a little suffocated by her strong hug. "For all I know, I go to the same school as John, not Jenifer." Replied her cousin as she released her.

“It is always a complete joy to see you. Jennifer. I wish we could see each other more often.” She said as she held her shoulders. "And I wish it could be John more often when I'm here." Jenifer responded as she took a deep breath, recovering from the hug. “You already are all the time when you're not here. Why not change air? If at the end of the day, you are nice being Jenifer.” Olga said with a smile.

“You may be right about that, but I really wish I could be John. Although. If it's Aunt Melody's house. I have no choice but to follow her rules." she concluded. "Of course. You know how my mother has been since my father died. It was very hard for her." Olga said in a gloomy tone. “This is a way to recover, it is somewhat rare. But, after all, it is a way that seems to work. She is no longer as negative as at the beginning.” she added.

“The summer ballet academy was another way to deal with our loss. It was her way of occupying her mind. And it hasn't been bad at all. You know it by first hand. You have learned ballet quite well with my mother's instruction." Olga commented winking at Jenifer.

"Of course. Your mother is a good teacher." She responded happily. "Of course. As she is a math teacher at our school. She maintains her teaching abilities." Aunt Melody, despite the fact that they seem quite opposite sciences, she managed to master both numbers and dance. Both were her hobbies since she was a child, which led her to perform quite a lot experience in both to the point she could even teach others about them.

"Well. Let’s go or we will be late. Don't you want my mother to scold us?" Olga said as she took Jenifer by the hand and they began to walk. "Of course not." The guest responded. They went downstairs and across the yard to the fence that divided the property from the back of the venue where Aunt Melody had her summer ballet academy. On the other side was another pretty backyard.

Olga put on the coat she had taken before leaving the house. "What's happen? Are you cold?" Jennifer asked. "No. It's to make me look better. As there are new students. I want them to see me stunning from day one.” Olga explained. "As far as I know, that's called vanity." Jennifer said, not scolding her, but in a friendly tone.

“Women are vain. You should learn a little about that Jenifer. You know, because here you must be one.” Olga replied. "Don't know. Vanity is negative." Jennifer said. They were already quite close to the ballet venue. They could already hear classical violin music. “It is if you let it be the most important thing. But not if you have it in moderation." Olga said imitating the wise tone of her mother when she gave her classes.

"It will be fun. I assure." Those words were enough to convince Jenifer. "OK. But after the ballet classes.” She agreed. “Yay, this is exciting. You will see that you will like it.” She gave her another hug. Olga was very excited to have her cousin to play with and do girly things. She already had her sister Erica to do it. But it was always good to have one more in the group.

They both entered the classroom and found all of her mother's students chatting with each other while they waited a few minutes for the class to start. There was also Erica. Who was helping her mother to put the last details in order for the class. Then she saw Jennifer from a distance and could not hide her joy. "Hi Jennifer. Nice to see you." She saluted squealing. Jennifer returned the gesture in a more discreet and calm manner.

Olga and Jennifer chatted about school things for the few remaining minutes, being careful not to blurt out details that would reveal Jennifer's true identity. When did it start. Aunt Melody made everyone sit on the pink mats. She called each one by their name and asked them to introduce themselves to the class.

They all obey. When it was Jennifer's turn. She got up and said her line, and she wasn't even supposed to say a memorized dialogue. She said according to what she knew about herself. “Hello, my name is Jennifer. I'm 11. I like ballet. And Madame Melody is my aunt." That statement surprised the other girls.



“For those who are new. Jennifer is my dear niece.” Melody exclaimed. “Olga and Erica are my beloved daughters. But don't let that confuse you. I will instruct and qualify all of you with the same measuring rod. I have no preference with anyone and I’m strict with all of you equally.” She clarified herself to everyone present.

"(This will be another long summer)" Jennifer thought to herself. While she began to do the warm-up exercises as indicated by her aunt. She gave ballet classes to both beginners and advanced. Today's class was for advanced. She normally took an achievement test to determine what grade the students were in. Then she recommended to the parents some level in her courses.

As this was already the second time she was on vacation with her aunt Melody. She already had a somewhat advanced level. Her skills weren't beyond amateurish, but still. She had quite an elegance way to move. She kept practicing the basic exercises in her house when she was alone for not disappoint her aunt. Jennifer did not dislike ballet. She saw more than one way to take advantage of it, but she wanted to keep it a secret.

 

THE END

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VACACIONES CON LA TÍA MELODY - HISTORIA TG

 -- Escrita por “Irene Naridza”

A John le desagradaba ir de vacaciones con su tía. Pero no tenía más opción. Sus padres eran ambos empresarios en una de las empresas más importantes de seguros de vida del país. Por lo que pasaban ocupados gran parte del tiempo. Incluso en días normales. Estos salían muy temprano y llegaban bastante tarde, por lo que su interacción con ellos era casi nula.

Esos días John tenía una niñera que cuidaba de él, pero en vacaciones las pasaba con su tía Melody y sus dos primas que eran mayores a él. Eso logró que John se sintiera algo desconectado de sus padres, pero de igual forma sentía un gran apego por ellos.

Lo que John odiaba de todas las vacaciones en la casa de su tía, es que ella estaba obsesionada con la feminidad. Todo en su casa era bastante femenino, rosa o de colores bastante femeninos. Hasta allí no había nada raro ya que después de todo, la Tía Melody era una mujer que criaba dos niñas.

La tragedia que daba paso a una extraña obsesión era que su esposo había muerto hace un par de años. Desde entonces no quería hombres dentro de su casa incluso si se trataba de algún amigable vecino. Solo toleraba a familiares que estuviesen de visita por pocas horas. En cuanto a John. Como él debía quedarse por al menos dos meses, el trato hacia él era un tanto diferente.

“Oh, John, querido. Veo que ya llegaste.” Dijo su tía al verlo con su maleta en la puerta de su casa. “Vamos, entra. No tenemos tiempo que perder.” Lo dejó entrar y lo llevó directamente hacia el segundo piso, a la habitación de huéspedes. Esta era mediana pero acogedora, las paredes estaban cubiertas con un rosa pálido y dibujos de mariposas y distintas especies de aves.

“Bien. Como siempre. Vamos a guardar esto, pues no vas a necesitar nada de lo que contiene.” Dijo su tía mientras guardaba su maleta en la parte de abajo del guardarropa de la habitación. Pudo ver por un momento como el guardarropa tenía varios vestidos de distintos colores y diseños colgados en percheros.

“Las clases de ballet empezarán en una hora, así que date una ducha, ponte esto y ven al salón de clases en cuanto antes.” Ordenó mientras de un cajón sacaba una bolsa con un conjunto de ropa. “Tía Melody…” dijo tímidamente. “¿En serio debo hacer esto? Soy un chico, si voy a practicar ballet en tu academia, ¿Al menos puedo usar el uniforme de chicos?” Preguntó con unos ojitos tiernos.

“Lo siento, John. O debería decir Jenifer. Conoces las reglas de esta casa. NADA DE VARONES por más de cinco horas.” Respondió con firmeza. “Como te quedas por varios días, tendrás que estar como una pequeña dama.” Continuó indicando mientras John daba un suspiro. “Además. ¿no te he dicho ya que te ves adorable como una niña?” Pellizcó su mejilla cariñosamente.

“Sí tía, me lo has dicho… gracias por el cumplido.” Dijo, resignándose a aceptar su rol temporal. “Oh, casi lo olvidaba. No olvides tu pastilla de miel.” Dijo mientras sacaba un caramelo de miel del bolsillo de su vestido. “Ten. Pese a que tu voz ya es bastante aguda por los caramelos que te he dado en las vacaciones anteriores, siempre es bueno un refuerzo.” John, quien se la pasó de inmediato, tenía un sabor agradable.

“Vamos. Practica diciendo tu línea de presentación. Este año tengo varias alumnas nuevas a las que les fascinaría conocerte.” Indicó su tía, expectante por oírlo. John esperó un poco para que el caramelo hiciera efecto. Cuando sintió que esta se había disuelto en su garganta. Buscó en sus memorias la línea que su tía le había indicado, cuando la recordó estuvo listo para hablar.

“Hola. Soy Jenifer, tengo 11 años. Madame Melody es mi querida tía.” Dijo con una voz bastante femenina. “Te oyes espléndida, pequeña.” Felicitó su tía. “Ahora dúchate y cámbiate. Yo iré a hacer lo mismo.” Dijo antes de salir de la habitación, dándole a Jenifer su privacidad. Jenifer le dio un vistazo al conjunto de ropa que su tía había dejado sobre la cama de sabanas rosadas y dio otro suspiro. “Supongo que no tengo de otra.” Concluyó para si misma y se puso en marcha.

Se quitó su ropa de chico. Pantalones cortos, una camisa azul oscura y unos zapatos deportivos del mismo color. Las puso en la cesta blanca de la ropa sucia y se dio una ducha tal y como su tía había indicado. Usó el champo rosa para lavar su largo cabello rubio. Lo hizo tal y como su tía se lo había enseñado el año pasado. Desde esas fechas se lo había dejado crecer, ahora estaba bastante largo.

Cuando estaba en la escuela como John, se lo recogía en una coleta bastante masculina para evitar el acoso de sus compañeros. A sus padres no pareció molestarles. En las cortas veces que se veían su madre le dio consejos para cuidar su largo cabello. Incluso le compró shampoo y acondicionadores que lo mantenían lacio y fuerte.

Cuando terminó de darse un baño se secó con dos toallas blancas con diseños de flores. Una para secar su cuerpo y otra para secar su cabello. Se cubrió con otra toalla rosa del mismo diseño y salió del baño.

Se puso los pantis y las pantimedias blancas. Deslizó sus piernas dentro de ellas y las subió hasta su cintura, le tomó un poco hacer que quedara completamente ajustadas y sin arrugas.

Luego fue el leotardo rosado. “Este es un poco más grande.” Se ajustó perfectamente a su figura. Se puso las zapatillas de ballet, estas todavía eran de principiante, por lo que no era necesario atar el lazo. Pero su tía ya se lo había enseñado. Luego fue la falda de gaza. Esta era bastante fácil de ponérsela. Solo la levantó hasta su cadera y esta quedó ceñida perfectamente.

“No puedo mentir. Me veo… linda.” Confesó al ver su reflejo en el espejo del guardarropa. Caminó hasta el tocador junto a su cama. Tomó un cepillo y comenzó a cepillar su cabello. Lo recogía por manojos y le daba cinco pasadas con el cepillo a cada una. Cuando terminó. Se lo recogió en un moño de danza.

Su tía y sus primas le habían enseñado a como peinarlo cuando usaba las extensiones el año pasado. Con su cabello real debía ser más delicado, pues un tirón descuidado causaba mucho dolor.

Un sacudón en la puerta la hizo sobresaltarse y dar un pequeño chillido. “¿hola?, Jenifer. ¿Estas allí?” Dijo una niña al otro lado de la puerta. La reconoció de inmediato. Era Olga, una de sus primas. “Sí. Estoy aquí. Me asustaste.” Se levantó del tocador y abría la puerta. Su tía la había dejado con el seguro puesto para que nadie entrase mientras se estuviese cambiando o mucho peor, mientras se estuviese bañando.

“Aquí estás.” Chilló Olga. Quien ya tenía su traje de ballet puesto, era uno idéntico al de Jenifer. “Que gusto verte, no te veía desde hace mucho.” Dijo mientras aún la abrazaba. “Em, Olga. Vamos a la misma escuela.” Respondió Jenifer, un poco asfixiada por el fuerte abrazo. “Yo que sepa, voy a la misma escuela con John, no Jenifer.” Respondió su prima al soltarla.

“Siempre es una completa alegría verte. Jenifer. Me gustaría que pudiésemos vernos más seguido.” Dijo mientras la sostenía de los hombros. “Y a mí me gustaría que pudiese ser John más seguido cuando estoy aquí.” Respondió Jenifer mientras tomaba aire, recuperándose del abrazo. “Ya lo eres todo el tiempo cuando no estás aquí. ¿por qué no cambiar de aire? Si al fin y al cabo, te va muy bien ser Jenifer.” Dijo Olga con una sonrisa.

“Puede que en eso tengas razón, pero enserio me gustaría poder ser John. Aunque bueno. Si es la casa de la Tía Melody. No tengo más remedio que seguir sus reglas.” Concluyó. “Desde luego. Ya sabes cómo se puso mi madre desde que mi padre murió. Fue muy duro para ella.” Dijo Olga en un tono lúgubre. “Esta es una forma de recuperarse, es un tanto rara. Pero, al fin y al cabo, es una forma que parece funcionar. Ya no está tan negativa como al principio.” Agregó.

“La academia de ballet de verano fue otra de las formas para lidiar con nuestra pérdida. Fue su forma de ocupar su mente. Y no le ha ido nada mal. Eso lo sabes tú de primera mano. Has aprendido ballet bastante bien con la instrucción de mi madre.” Comentó Olga guiñándole un ojo a Jenifer.  

“Desde luego que sí. Tu madre es buena maestra.” Respondió alegremente. “Por supuesto que sí. Como es maestra de matemáticas en nuestra escuela. Mantiene sus capacidades de enseñanza.” La tía Melody, pese a que parecieran ciencias bastante opuestas, logró dominar tanto los números como la danza. Ambas eran sus aficiones desde niña, lo que la llevó a desempeñarse bastante en ellas al punto que podía incluso enseñar a otros sobre estas.

“Andando. Que se nos hará tarde, ¿no querrás que mi madre nos riña?” Dijo Olga mientras tomaba a Jenifer de la mano y comenzaban a caminar. “No, claro que no.” Respondió la invitada.

Bajaron las escaleras y cruzaron el patio trasero hasta la cerca que dividía la propiedad con la parte de atrás del local donde la tía Melody tenía su academia de ballet de verano. Al otro lado era otro patio bonito.

Olga se puso el abrigo que había tomado antes de salir de casa. “¿Qué pasa? ¿tienes frío?” Preguntó Jennifer. “No. Es para verme mejor. Como hay alumnas nuevas. Quiero que me vean deslumbrante desde el primer día.” Explicó Olga. “Que yo sepa, eso se llama vanidad.” Dijo Jennifer, no reprendiéndola, si no en un tono amigable.

“Las mujeres somos vanidosas. Deberías aprender un poco de eso Jenifer. Ya sabes, porque aquí debes ser una.” Respondió Olga. “No lo se. La vanidad es algo negativo.” Dijo Jennifer. Ya estaban bastante cerca del local de ballet. Ya podían escuchar la música clásica de violines. “Lo es si dejas que sea lo más importante. Pero no si la tienes con mesura.” Dijo Olga imitando el tono sabio de su madre cuando daba sus clases.

“Será divertido. Te lo aseguro.” Esas palabras fueron suficientes para convencer a Jenifer. “De acuerdo. Pero después de las clases de ballet.” Accedió. “Yay, que emoción. Verás que te va a gustar.” Le dio otro abrazo. Olga estaba muy emocionada de tener a su prima para jugar y hacer cosas de chicas. Ya tenía a su hermana Erica para hacerlo. Pero siempre era bueno tener a una más en el grupo.

Ambas entraron al salón y encontraron a todas las alumnas de su madre charlando entre sí mientras esperaban los escasos minutos para comenzar la clase. Allí estaba también Erica. Quien estaba ayudando a su madre a colocar los últimos detalles en orden para la clase. Esta vio desde la distancia a Jennifer y no pudo ocultar su alegría. “Hola Jennifer. Gusto en verte.” Saludó dando un chillido. Ella devolvió el gesto de forma más discreta y calmada.

Olga y Jennifer estuvieron charlando sobre cosas de la escuela por los cortos minutos que faltaban, siendo cuidadosas de no dejar escapar detalles que revelaran la verdadera identidad de Jennifer. Cuando empezó. La tía Melody hizo que todas se sentaran en los tapetes rosados. Llamó a cada una por su nombre y pidió que se presentaran a la clase.

Todas hicieron caso, cuando llegó el turno de Jennifer. Esta se levantó y dijo su línea, ya ni siquiera debía decir un diálogo memorizado. Dijo según lo que sabía de si misma. “Hola, me llamo Jennifer. Tengo 11 años. Me gusta el ballet. Y Madame Melody es mi tía.” Esa afirmación dejó sorprendidas a las demás niñas.

“Para las que sean nuevas. Jennifer es mi querida sobrina.” Exclamó Melody. “Olga y Erica son mis amadas hijas. Pero que eso no las confunda. A todas las instruiré y calificaré con la misma vara de medir. Con ninguna tengo preferencia y soy estricta con todas por igual.” Aclaró a todas las presentes.


“(Este será otro verano largo)” Pensó para si-misma Jennifer. Mientras comenzaba a hacer los ejercicios de calentamiento tal cual los indicaba su tía. Ella daba clases de ballet tanto a principiantes como a avanzadas. La clase de hoy era para avanzadas. Normalmente hacía un test de rendimiento para determinar en que grado estaban las estudiantes. Entonces recomendaba a los padres algún nivel en sus cursos.

Debido a que esta era ya la segunda vez que estaba de vacaciones con su tía Melody. Ya tenía un nivel algo avanzado. Sus habilidades no iban más allá de una aficionada, pero aún así. Tenía bastante elegancia a la forma de moverse. Seguía practicando los ejercicios básicos en su casa cuando estaba sola. Así no decepcionar a su tía. A Jennifer no le desagradaba el ballet. Veía más de una forma de sacarle provecho, pero quería mantenerlo en secreto.

 

FIN
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UNA MEJOR LETRA - HISTORIA TG

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