domingo, 19 de abril de 2026

ARETES DE ROSAS - LA NIÑA DE MAMÁ - HISTORIA TG

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Escrito por “Irene Naridza”

Imagen IA hecha por CHAT-GPT: https://chatgpt.com/

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Los hábitos son algo que se plantan muy fuerte en las mentes de las personas. Mi memoria muscular está tan acostumbrada que hoy llegué, me duché y me alisté con mi traje de ballet. Estaba de camino a la parada de autobús cuando recordé que ya habían terminado las clases. Regresé rápidamente usando el sendero trasero, como siempre, estaba solitario.

Ahora que ya no tengo que ir a clases de ballet, las cosas se sienten extrañas. Esas tardes de martes y jueves de entrenamientos en el salón de Madame Melody, charlando con Olga, Jennifer y las otras chicas… ya no están, ahora son solo tardes solitarias en casa.

Para no perder la costumbre ni elasticidad, tomé la grabadora de mamá de la sala y la subí a mi habitación. Reproduje un disco con música de danza para ballet que Madame Melody nos dio al principio de la academia. Me puse a practicar un par de movimientos y estiramientos. Estuve ahí por una hora, lo que solían durar las clases.

Fue entonces que me puse a hacer los deberes. Mis maestros no perdonan ni en fechas navideñas, nos mandaron casi a reescribir la enciclopedia. “Tienen hasta el próximo año.” fue la excusa que dieron en un intento de mal chiste.

Hoy Darwin tampoco perdió su oportunidad de ser un estorbo. Estaba en la cafetería durante el recreo haciendo el mayor ruido posible. Jugaba con nuestros compañeros a voltear tazos, un juego aparentemente común en latinoamérica. Lucio, uno de los niños extranjeros, nos enseñó el juego: pones los tazos en el suelo, los golpeas arrojándoles otros tazos y si volteas el que está en el suelo, lo ganas. Desde entonces se volvió un juego algo popular.

En un momento, Darwin  ganó un tazo de aluminio de Pokémon, precisamente, de Lucio. Este de inmediato se negó a entregarlo y en cambio le ofreció su llavero de calavera con ojos rojos. Una artesanía que decía, las hacía su padre allá en Ecuador enteramente con materiales reciclados.

Darwin aceptó, pero no esperó. Se lo quitó de un manotazo, sacó las llaves una a una y se las fue tirando al suelo, el otro chico las recogió sin decir nada. Intenté ignorarlo y comer mi refrigerio – un sándwich de pollo y batido de fresa que siempre me prepara mamá – Pero un barullo volvió a captar mi atención.

“Vean esto, VEAN ESTO.” gritó Darwin. Al levantar la vista, estaba en una de las mesas. Lo vi tomar el limón de un vaso vacío y pedirle a uno de sus amigos que lo sostuviera tras su oreja. Entonces sacó una aguja de coser – misma con la que a veces nos molesta pinchándonos – y la calentó con un mechero rojo. Entonces atravesó su oído con un movimiento rápido.

Todos emitimos jadeos de asombro. Empezó a pasar la argolla del llavero por la perforación cuando decidí que no quería ver más. Tomé mi comida y me fui corriendo mientras algunos lo empezaban a aplaudir.

Darwin se pasó el resto de la tarde paseándose levantando los hombros, señalando su oreja y repitiendo; “Mira mi pendiente.” y “Sin anestesia.” Fue un alivio que llegara la hora de salida antes de que intentara mostrármelo.

Buscaba una salida secundaria para evitarlo cuando pasé cerca de la sala de profesores. Los escuché decir: “Feliz Navidad, inmundos animales.” antes de reír como hienas. Hablaban de cuántos deberes nos dejaron cada uno como si fuera la puntuación de esos videojuegos de máquina que hay en las pizzerías. En serio hay algo mal con ellos.

Me perdí redactando ensayos sobre independencias y otros eventos históricos usando libros de la escuela. Cuando tomé una pausa para descansar mis dedos, noté que el esfero se había quedado marcado en mi dedo índice. Afuera ya había anochecido completamente.

El sonido de la puerta anunció que volvió mamá, ella estaba muy sonriente. Ese brillo inusual ya lo conocía, tendría una cita esta noche. Había traído un paquete de comida congelada para el microondas. Me dijo que comiera y que no me preocupara por ella. Era un plato de pollo, arroz y verduras. Decidí que sería el perfecto descanso comerlo en la sala viendo televisión.

Mamá no suele comer conmigo cuando va a salir de cita, eso porque dice que comerá en un bar, o si es más formal, lo hará en un restaurante. Normalmente sale de cita los viernes o en fines de semana, pero la recuerdo decir que mañana no tendría turno alguno. La clínica privada donde trabaja no siempre le da el mismo horario. Hay semanas donde trabaja poco y semanas donde solo llega a ducharse, comer y decirme que no haga nada tonto mientras ella no está.

Decidí que haría el resto de esa tonelada de deberes al siguiente día. Cuando subí hacia mi habitación, ella tenía la puerta de su dormitorio abierta. Ella ya tenía su mejor vestido y estaba terminando de maquillarse en su tocador. Le dio un beso volado con su labial fresco a su propio reflejo antes de buscar algo en esa cajita de su joyero. De él sacó unos aretes de diminutas cadenas doradas de donde colgaban esferas blancas que brillaban.

“Te ves muy bonita, mami.” le dije, en verdad estaba muy deslumbrante y lista para su cita. Ella me miró por el reflejo del espejo. “Gracias, Nadia, eres un amor.” un calor invadió mi corazón.

“¿Qué te parecen mis aretes?” preguntó aún viéndome por el reflejo. “Son lindos.” desvío mi mirada al suelo alfombrado. “Me gusta cómo se ven.” agrego al devolver mi vista hacia ella. Noto que tenía una mirada inusual. Es la que pone mientras formula algún plan creativo en su cabeza, la he visto ponerla cuando me ayuda a hacer maquetas del colegio.

“Tienes buen gusto” Ella se pone de pie y se acerca hacía mí. Me aparto de la puerta para que pueda pasar, pero allí ella se agacha. “¿Te gustaría usar unos también?” pregunta poniendo su mano en mi hombro.

“¿Qué?” su pregunta me ha tomado por sorpresa. Tanto que ni siquiera noto que me empujó suavemente hasta el banquillo de su tocador hasta que noto un doble mío aparecer frente a mí, que no era más que mi reflejo en el espejo.

Buscó por un momento en ese mismo joyero y sacó una caja en miniatura de color rojo, al tocarla noto que es de eso que mamá llama terciopelo sintético. Cuando la abre, esta lo hace como si fuera un baúl, dentro había un par de aretes de rosas.

“Una de mis citas me regaló estos, pero el color rosado no es realmente mi color.” Tenían un capullo floreciente de color rosado, la aguja era de color dorado, al igual que una pequeña bolita que era atravesada por estos, debe ser un broche.

“Sería una lástima dejarlos olvidados para siempre. ¿Qué te parecen?” dice ella. “Están lindos… pero…” murmuro. “pero… no son de imán… no puedo usarlos.” levanto mi mirada hacia mi madre, quien no parece desalentada en absoluto. “Tengo la solución a ello, querida.” Ella camina hasta su armario. “Vamos a agujerearte los oídos. ¿Qué te parece?”  no tarda mucho tiempo encontrar una botellita pequeña y un artefacto extraño de color blanco. “Con esto será rápido y no te dolerá.”

“Mamá… no estoy seguro de esto…” Quisiera decirle que no, los chicos no usamos aretes, pero ese argumento sería redundante. Es más, siento que incluso estaría fuera de lugar porque en este momento estoy usando mallas celestes, shorts blancos y una blusa rosada. Son ropa de niña que ya tengo tan naturalizado usar en casa que no recuerdo habérmelas puesto.

“No… no me dolerá… ¿verdad?” mamá conseguirá que los use de todas formas, quiero evitarle molestias ideando planes para convencerme y a mí el tedio de tener que rechazarlos todos. Es aceptar lo inevitable. “Para nada.” responde ella.

“Primero.” dice al pasarme una liga cercana. “Recoge tu cabello para que no nos estorbe.” En un segundo, recojo mi cabello. Mi memoria muscular vuelve a actuar y me hago un moño rápido en lugar de una cola de caballo. “Perfecto.” Ella me levanta el pulgar.

“Este de aquí es un anestésico.” muestra el frasquito de antes, tiene un nombre impronunciable en letras azules. “Sabes. La clínica donde trabajo tiene una farmacia propia.” Dijo al asentarlo en el tocador, entonces abre un cajón de donde saca un cotonete nuevo de un frasco plástico.

“Allí hay un consultorio para cuando un paciente necesita ayuda para administrarse insulina o cualquier medicina que acabase de comprar.” Empezó a mojar uno de los extremos algodonados con el líquido del frasco. “A veces también llegan padres que quieren ponerles aretes a sus hijas. Es cuando usamos esto.” levantó el cotonete listo.

“Entumece la zona donde haremos la perforación.” Ella se agachó y empezó a frotar el algodón en el lóbulo de mi oreja derecha. La humedad y la suavidad del cotonete me hacen cosquillas. Me muevo un poco dando unas risitas. “Espera un momento, ya casi está.” dice ella al alcanzar de nuevo mi oreja y terminar de aplicar el fármaco. entonces camina hacia mi izquierda y repite el proceso.

No pasa mucho tiempo hasta que siento que comienza a hacer efecto, mis orejas se sienten ajenas. Ella entonces toma esa especie de pistola pequeña de color blanco. “Esto de aquí es una perforadora.” la muestra.

Tiene un mango con un gatillo negro, la parte superior tiene una forma cilíndrica y un espacio antes de la punta. Ella aprieta el gatillo para dejarme ver cómo del lado largo salía un pistón empujando una especie de micro soporte hasta presionar con el del otro extremo. “Con esto se hace la perforación y se colocan los aretes al mismo tiempo en tan solo un segundo.”

Deja el artilugio sobre el tocador antes de buscar en otro de sus cajones. Saca un atomizador que contenía alcohol desinfectante. Toma la cajita de los aretes y los saca con cuidado antes de rociarlos un poco. “Hay que procurar que todo esté bien esterilizado.” Tomó la perforadora y colocó con precisión el arete en un lado y el broche en el otro.

“Bien, ¿estás lista?” pregunta mientras sostiene la perforadora en alto. “Claro, mamá.” respondo. Ella asiente y vuelve a agacharse, acerca la perforadora hasta que mi oreja queda en aquella abertura. “3… 2… 1…” escucho que aprieta ese gatillo, hay una presión en mi oreja al mismo tiempo que escucho de cerca un chasquido. “Listo este lado.”

Tenía razón, no sentí nada de dolor, lo que sí siento es que ahora mi oreja derecha es más pesada. Noto enseguida esa figura rosada en mi oreja en los reflejos. “3… 2… 1…” no me di cuenta de cuándo caminó hacia mi otro lado. Esta vez escuché el chasquido antes de la presión en mi oreja. “Todo listo.” dijo mi madre antes de caminar hacia detrás de mí. “¿Te gusta el resultado?” susurró a mi oído.

Veo mi reflejo. Destacando enseguida e incluso destellando un poco al recibir la luz, están esas rosas. No puedo dejar de mirarlas y el conjunto de triple espejo del tocador me ayudan a ver varios de sus ángulos. Le dan un aspecto completamente diferente a mis orejas. Paso las yemas de los dedos y puedo sentir el frío material del que están hechos… me gustan.

“Sí… son… hermosos.” respondo mientras los muevo juguetonamente, mi oreja se siente extraña mientras lo hago. “Excelente, pequeña.” dice mamá mientras me da un beso en la mejilla. “Oh, y no los toques ni los gires tanto. Puede aflojarlos o hacerte daño.” aconseja ella mientras empieza a guardar todo. “Cuando vuelvas a sentir tus orejas, tal vez sientas un poco de dolor, pero es normal.” dice mientras me acerco al espejo para verlos mejor.

Como todas las cosas nuevas y femeninas que mamá me hace usar, hay algo hipnótico en ellas, siento que no puedo dejar de mirarlas y siento que tampoco puedo dejar de sentirlas, aunque en teoría el anestésico hizo que no sienta nada. “Por supuesto.” añade mamá. “Estos son un modelo hecho con materiales seguros, no es higiénico usar cualquier cosa barata.”

A mi mente vienen los recuerdos de Darwin pavoneándose con su pendiente feo que… “Ay no…” se escapa de mis labios. “Mamá… esto será difícil de explicar en el colegio.” no puedo creerlo. ¿Por qué no pensé en eso antes? Mañana es incluso el evento navideño. “¿cómo me los saco?” intento aflojar el broche, pero este está sólido en su sitio.

“Este modelo es especial, se afloja con un imán.” busca por última vez en un cajón y saca un pequeño objeto alargado con aros en los costados, parece un pedazo de metal. Lo acerca a la parte de atrás de mi oreja. “Tienes que pasar el aro por la aguja y acercarlo levemente.” Vuelvo a escuchar otro chasquido antes de sentir que la presión se aflojaba.

Mamá me muestra la palma de su mano donde ahora estaba el arete. “¿Lo ves? es muy fácil.” dice antes de volver a colocármelo. Un chasquido y la presión vuelve. “De vuelta a su sitio.” sonríe y pone el imán en mi mano. “Ponlo en tu llavero, así no lo pierdes.” me mira en el espejo.

“Por higiene, en los siguientes días solo quítatelos para ducharte, dormir o si es estrictamente necesario.” aconseja. “También tendrás que limpiarte los lóbulos con alcohol desinfectante de vez en cuando. Así no pescarás una infección mientras cicatriza el agujero y se hace permanente.” siento la presión de sus manos en mis hombros.

Esa última palabra ‘permanente’ hace que mi corazón de un vuelco. La ropa y el peinado puede cambiarse con facilidad, pero esto… esto ya no se irá. Comienzo a arrepentirme hasta que veo en el espejo nuestro reflejo. Parece una de esas fotos de ella y la abuela que hay en el álbum familiar. Su sonrisa orgullosa hace que este nuevo problema tedioso valga la pena.

“Si tengo que llevarlos a la escuela, ¿Cómo los oculto?” la idea de usar capucha suena bien, pero no serviría por mucho tiempo. “Eso también es muy fácil.” Ella deshace mi moño con un solo movimiento, toma un cepillo cercano y comienza a moldear mi cabello. “El cabello a veces se atorar en ellos, ten cuidado con eso.” En un par de pasadas, acomoda mi cabello de forma que cubre mis orejas y los aretes. “¿Ves? Como si no estuvieran allí.”

Giro mi cabeza de lado a lado, desaparecieron… pero quedaba un problema… Ese no era precisamente el peinado más masculino, pero bueno, yo tampoco lo soy. “Gracias, mamá.” digo mientras tomo el cepillo. Será mejor que aprenda a hacer este peinado, pues algo me dice que el hábito de usar aretes llegó para quedarse.


Continuará...

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----- Si por allí encuentran alguna falta de ortografía, por favor, háganmelo saber -----


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Enlace a Caption en inglés en Deviant Art: https://www.deviantart.com/nair-tg-stories/art/Shining-in-Ears-Mommy-s-Girl-Part-10-TG-STORY-1325209341

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Enlace a Historia en inglés en Wattpad: https://www.wattpad.com/1623370692-mommy%27s-girl-saga-part-10-roses-earrings

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Enlace a Caption en español en Blogger: https://irenenaridzastorycaptions.blogspot.com/2026/04/aretes-de-rosas.html

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------------ GRACIAS POR VER ------------






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