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Escrito por “Irene Naridza”
Imagen (Probablemente) IA hecha por Chat-GPT: https://chatgpt.com/
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-- ESTRELLA DE LA MÚSICA --
— Escrita por Irene
Naridza
Zara era la directora de una prestigiosa escuela privada en
la ciudad. Esta tenia un enfoque especial, siendo solo para niñas. Muchos
padres adinerados se sentían más
seguros si sus hijas estaban en un entorno enteramente femenino en esa etapa de
sus vidas. Zara se encargaba de darles esa seguridad.
La oferta
académica ofrecía materias extracurriculares como; dibujo artístico, judo, nado
y música. Zara siempre coordinaba a las maestras para que pudieran acompañar a
las alumnas y ayudarlas a desarrollar sus talentos. Todas siempre terminaban
aprendiendo importantes habilidades, lo que le había dado a la escuela esa fama
de ‘pulir estrellas’
Fueron buenos
tiempos, hasta que en medio de las vacaciones de fin de año lectivo — que
suele ser en verano — ocurrió un imprevisto; la maestra de música decidió
jubilarse. Era una mujer mayor de ya casi 70 años. Seguía trabajando porque la
pensión de jubilada en Latinoamérica es un chiste de mal gusto.
Cambió sus planes
cuando su hijo logró obtener un mejor trabajo en los Estados Unidos gracias a
que consiguió la nacionalidad. Ahora él le enviaba dinero todos lo meses, era
lo que le sobraba de su nuevo sueldo y que aquí era el equivalente al sueldo
mínimo.
Zara no tuvo
resentimientos. Le realizó una despedida junto al resto de maestras de la
escuela, siendo ese un día especial. Pero aún quedaba el problema de conseguir
un reemplazo en tan poco tiempo. No podía remover temporalmente la asignatura
de música ya que eso desincentivaría a los padres a matricular a sus hijas en
su escuela.
No había muchas
profesoras que se especializaran en música en la ciudad, ni siquiera en la
provincia. Todas ya tenían trabajos o no tenían las capacitaciones legales para
enseñar a niñas. Había opciones solo fuera de la región, pero que dieran sus
clases a distancia no era un método eficaz siendo que la escuela era presencial.
Más temprano que
tarde, Zara se quedó sin opciones convencionales… pero estaba abierta a otras
posibilidades o más bien… ofrecer otras posibilidades.
Zara conocía a un
hombre joven llamado Víctor. Lo conoció en el colegió donde notó su talento en
la guitarra, piano y canto. Fueron juntos a la universidad, él quería ser una
estrella, pero su familia lo obligó a conseguir un título universitario. Tras
la graduación, él intentó seguir sus sueños, aunque eso hiciera que su familia
rompiera lazos con él.
Siguieron
manteniendo cierto contacto gracias a sus redes sociales. Víctor intentó formar
bandas y hacer que despegara, pero nunca pasaron de tocar en bares. Su mejor
presentación fue en uno de prestigió donde incluso fue vitoreado por su
desempeño en el piano.
Desde allí se
rindió con la idea de tener una banda y se dedicó a ser maestro particular de
música, tenia un título de docencia después de todo. Por lo que había visto,
era un buen maestro, tenia paciencia con los niños y siempre se esforzaba para
que desarrollaran su potencial.
Lamentablemente,
en los últimos años había visto como tenia cada vez menos alumnos. Esto por la
inflación que hacia que los instrumentos estuvieran cada vez más caros y que
ahora casi nadie quisiera dedicarle tiempo libre a esforzarse por aprender
música.
Zara sabía que su
oferta sería irresistible, pero aún había un problema. Víctor era un hombre y
ella no los contrataba. ‘Solo se admiten mujeres’ era su regla estricta tanto
para maestras como alumnas. Era lo que en parte le daba ese prestigio a su
institución. Intentar cambiarla solo aumentaría el rechazo del sector que ya la
prefería.
Una idea vino a
su mente, un poco absurda, incluso el intentar sugerirla sería visto como una
barbaridad, pero tenía que intentarlo pues no tenía muchas opciones.
Zara sabía cómo
manejar las redes sociales y hacer que un mensaje llegara ‘por error’ y que
fuera archivado en la bandeja de mensajes no deseados. Fue así como le envió un
mensaje con la oferta de trabajo a Víctor.
Al siguiente día
supo que él si lo descubrió porque la llamó y charlaron sobre la ‘ironía’ por
un cálido momento. Notó cierta melancolía en la voz de Víctor, también estaba
necesitado. Fue entonces que él le preguntó si había alguna forma en que ella
pudiera contratarlo.
Aprovechando que
era un momento de amigos, sugirió que podía hacer pasar como una mujer. Ambos
rieron por unos segundos, Zara logró que se viera como una broma. Charlaron un
poco más.
Zara esperó
pacientemente en los siguientes días y no tardó en volverse a encontrar con
Víctor. Este mencionó aquella broma y le preguntó si realmente funcionaría.
Ella fingió escepticismo, pero dijo que sería una posibilidad. Víctor no se lo
pensó más y propuso llevarla a cabo, alegando que ambos estaban necesitados.
Zara sonrió
triunfante, había logrado que Víctor considerara esa arriesgada idea y que
pensara que fue su idea. Aceptó y se pusieron en marcha, había mucho que hacer.
AÑO y MEDIO DESPUÉS.
Era una mañana
soleada en la provincia. En las periferias de una ciudad, una escuela se
mantenía viva entre campos y árboles frondosos. Las risas de sus alumnas
llenaban el aire fresco en medio del cambió de horas. Corrían con emoción hacia
las aulas de sus siguientes asignaturas.
Un grupo de tres
niñas fueron las primeras de llegar al aula de música, donde su maestra ya las
esperaba. “Hola, niñas. ¿listas para cantar un
poco?” dijo la mujer con una
sonrisa.
Victoria se había
convertido en una de las maestras más queridas de la escuela. Era muy cariñosa
con las niñas, tenia mucha paciencia para enseñar cada uno de los instrumentos,
transmitiendo todo su conocimiento a quienes estaban más ansiosas por aprender.
Para los
programas de clausuras de los años lectivo, ella siempre organizaba
presentaciones musicales donde los padres podían ver a sus hijas demostrar
cuanto habían aprendido a manejar su voz o los instrumentos. Entre las demás
maestras también era muy respetada.
En su hora de
descansó, Victoria no podía estar más contenta de su vida actual. Todo había
salido bien pese a haber sido muy arriesgado. Zara la había ayudado a mantener
su identidad de Víctor escondida. Le había ayudado a conseguir unas vitaminas
extrañas que aseguraban le ayudaría a mantener la fachada, desde entonces las
había estado tomando sin falta.
Victoria recordó
que hace mucho que nadie lo había llamado Víctor, se preguntó si había hecho
algo mal como para que nadie haya notado su ausencia. Eso a veces la hacía
sentir triste, pero bastaba con ver lo que ahora tenía como para volver a
sonreír.
Siempre soñó con
ser una estrella de la música. Ahora que era maestra, tal vez no estaba bajo
los reflectores en medio de un público de miles que coreaban su nombre. Pero
estaba siempre en las miradas emocionadas de niñas que la veían con admiración
y pronunciaban su nombre con emoción. Se dio cuenta de que ya era una estrella,
una que guiaba como lucero a las demás a desarrollar su talento. Su sueño se
había cumplido.
FIN
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